Cartelera

ESTRENO EN FILMIN EL 17 DE ABRIL

Entrevista con ÁLEX MONTOYA, director de ASAMBLEA

Desde hace 20 años Álex Montoya mantiene una importante trayectoria dentro del mundo del cortometraje con trabajos que han sido premiados en los principales festivales y certámenes.
Desde hace 20 años Álex Montoya mantiene una importante trayectoria dentro del mundo del cortometraje con trabajos que han sido premiados en los principales festivales y certámenes. Destacan la mención especial en el festival de Sundance 2010, por Cómo conocí a tu padre, y la nominación al Goya 2014, por su cortometraje Lucas.

Asamblea es su primer largometraje, que tras un recorrido por diferentes festivales, incluido el Festival de Málaga, se ha estrenado en la plataforma Filmin, siendo el largometraje más visto durante el fin de semana de su estreno.

Actualmente Álex Montoya ha terminado de rodar su segundo largometraje, Lucas, basado en el cortometraje del mismo título.

Con motivo del estreno de Asamblea, una comedia social basada en la obra teatral La gente, hemos mantenido una conversación telefónica con su director, Álex Montoya, con el que hemos hablado sobre el origen, el planteamiento y su manera de abordar y entender el cine a través de esta sugestiva película producida en Valencia.

Intuimos que tu deseo hubiera sido estrenar en salas de cine, pero la situación provocada por la pandemia ha hecho que la película se estrene en la plataforma Filmin, donde ha sido la película más vista durante el fin de semana.

Hemos estado como la película más vista de toda la plataforma lo cual está muy bien. El estreno en cines es una pena que no se haya podido hacer, pero tampoco está mal como segunda opción el estreno en Filmin. Hubiera sido un estreno muy limitado porque es una película de bajo presupuesto que no tiene una gran cadena de televisión detrás, además está medio en valenciano y medio en castellano, por lo que el estreno hubiera sido básicamente en Valencia, Alicante, Castellón, Barcelona, etc. Por lo tanto, esta segunda opción no está nada mal.

Muchas películas de menor presupuesto tienen una visibilidad mucho mayor en cuanto a número de espectadores en este tipo de plataformas que en el estreno físico en salas de cine.

También es interesante la inmediatez de la respuesta. Si estrenas en cine una peli pequeña te cuesta mucho saber cuál es la impresión de los espectadores que es una cosa que como director quieres tener después de tanto trabajo. Quieres saber si ha gustado o qué opiniones ha habido, y eso te lo proporciona internet.

Por otro lado, hay películas pequeñas que se han estrenado en cines y luego han reventado en espectadores en las plataformas, el ejemplo más cercano lo tenemos en El hoyo, que ha sido brutal el efecto que ha tenido en Netflix, pues también ha coincidido con el momento en que estamos todos casi como la situación de El hoyo; ha encontrado su lugar y su momento y ha sido número uno en todo el mundo.

Has estado dedicado durante mucho tiempo al mundo del cortometraje donde has tenido éxitos evidentes con títulos como Cómo conocí a tu padre o Lucas. ¿Cómo llegas a este proyecto de largometraje?

Ha sido un camino muy largo. He estado a punto de hacer largos desde Cómo conocí a tu padre; cuando estuve en Sundance en 2010 ya estábamos con una comedia que estuvo a punto de salir y al final falló una pata de la financiación y se cayó, era una comedia de bodas.

Luego estuve también muy cerca de irme a EE.UU. para hacer una película de terror independiente; siempre he tenido cosas por ahí pero que no han cuajado.

Mientras tanto he seguido haciendo cortos y he seguido escribiendo mucho. Tengo varios guiones de largos en el cajón y, de hecho, esta película no estaba prevista. Yo estaba preparando otra película, Lucas, que ya he terminado. Pero salió esta, me gustó mucho el guión, me pareció que podía hacerla rápido y me lancé con este proyecto.

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Asamblea está basa en la obra teatral La gente, lo que implica una serie de características propias del género (escenario único, mucho diálogo). Habrás tenido que afrontar el traspaso del lenguaje teatral al cinematográfico.

Me ha costado mucho porque he supeditado lo que es la realización, el lucimiento con la cámara, para centrarme en los diálogos. Además, teníamos poco tiempo y tenía que ser todo muy funcional. Nueve días, grabando con dos cámaras, para meter las 110 páginas de diálogo y rodar un poco más de material para montar después.

En este sentido ha sido bastante diferente a lo que suelo hacer, que es rodar con una cámara, con tranquilidad, con un mayor trabajo sobre los planos. Aquí ha sido todo más funcional, pero para una película de este estilo ha quedado bien, centrándonos en la cara de los actores, en sus diálogos y en sus reacciones. En la película los cortes son muy rápidos y hay muchos actores hablando, pero también hay muchos actores reaccionando a lo que se dice. Creo que era la manera de hacer esta película.

Hay planos de gente hablando, pero también mostrando la reacción de quien escucha.

Al final es lo divertido. Los planos de reacción son en cierta manera una representación del espectador. Te puede ayudar a leer la situación para saber si esa persona lo está viendo como tú o al revés. Por eso los planos de reacción son muy importantes, incluso muchas veces es mucho más interesante montar la reacción de la persona que está escuchando que la que está hablando.

La película tiene una crítica hacia esta democracia asamblearia.

Sí. Es una crítica, pero muy amable. Esto venía de la obra teatral, se busca ser crítico y exponer la ridiculez de algunos momentos o cómo somos un poco mezquinos, a veces votamos en contra porque simplemente nos cae mal la persona que ha hecho la propuesta. La película y la obra teatral buscan exponer esto, pero siempre de una manera muy tierna, amable con los personajes.

El tono de comedia dulcifica la crítica.

Sí. Pero además no es Berlanga ni Azcona. Es mucho más comprensiva con sus personajes que el esperpento más negro español.

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De hecho, algún personaje dice algo así como «es difícil, pero es la mejor manera».

Lo dice Cristina Plazas: «Es difícil pero sigue siendo la mejor manera». Es una frase que está en la película y que no está en la obra teatral y queríamos dejarlo escrito. No somos anti 15M ni nada por el estilo; al revés, somos ideológicamente afines, pero vemos la comedia que tiene este tipo de situaciones.

Hay un juego con los idiomas, entre valenciano y castellano, que los que estamos en entornos bilingües entendemos que es muy habitual, y que en la película contribuye a todo ese juego comunicativo.

Es una de las cosas de las que me siento más orgulloso de la película. Mi padre es riojano y mi madre es catalana y siempre hemos estado entre las dos lenguas. Mis hijos son valencianos. Yo esto lo he vivido desde pequeño y siempre me ha gustado mucho porque revela la situación real.

En la película tenemos personajes como Oscar, que está más cómodo con el castellano, pero hace el esfuerzo de hablar en valenciano siempre que puede, lo que pasa es que cuando empieza a ponerse nervioso, salta al castellano porque está más cómodo. O dos personajes están hablando en valenciano y cuando alguien hace un pequeño inciso en castellano, el resto pasa al castellano.

Todo este tipo de cosas me parece que es un asunto muy interesante que va por debajo de la película y que también revela el carácter de los personajes. Por eso está muy bien intentar normalizar estas cosas, la convivencia de los idiomas no solo es posible, sino que sucede en muchos sitios y no pasa nada. Cualquier cosa que contribuya a normalizar ese uso compartido del lenguaje me parece muy bien.

La película nos habla de una reunión de lo que parece un partido político, pero el tema es mucho más amplio. Es una situación que vale para cualquier tipo de encuentro como podría ser una reunión de vecinos.

La estructura es genérica. Siempre funciona igual, hay un afán de organizarse con el orden del día, hay una estructura jerárquica, aunque no lo quieras, y en la toma de decisiones siempre existe gente que se posiciona en función de simpatías o antipatías personales en lugar de centrarse en lo que se está proponiendo.

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En la película hay una pequeña subtrama entre el personaje de Josep (Francesc Garrido) y su hija (Greta Fernández) que incide en esa dificultad de entendernos.

Sí. Y también el tema de la autoridad de Josep. Quería que Josep no pudiera imponerse ni con razones ni siendo autoritario con su hija. Cuando él le dice que no haga ruido, ella inmediatamente pone la música; cuando le dice que le presente al chico, ella pasa de todo.

También en la película se marca mucho el protagonismo del personaje de Josep y quería darle un poco de biografía personal, con el tema de la hija y la mujer; jugar también con la mujer, que va a llegar porque la hija está en la casa… Le da también un límite temporal a la reunión y permite acelerar el final. En la obra teatral se alarga el final, quería acortarlo y terminar con una nota más amable y más emotiva, con ese abrazo del padre y la hija.

Es un final muy acertado que une la parte personal que comentas y la parte de la asamblea, con Josep recogiendo las sillas, que aporta un tono melancólico, con cierta dulzura hacia los personajes.

Esa parte es mía. Quería desengrasar un poco el tono. La obra teatral es más de tesis, Josep no es el protagonista destacado, es más un grupo de gente que empieza cuando están entrando y termina cuando se despiden de una forma en la que tardan mucho, con conversación trascendental que funciona muy bien para marcar la tesis, es más fría, con menos concesión al espectador.

En la película marcamos más el personaje y mi intención es que se enfatice más con él y hacer un cierre que le permita al espectador sentir y tener un final más o menos feliz. Eso es mío. A ti te ha gustado, pero puede haber gente que le hubiera gustado dejarlo todo como una película de tesis, menos amable.

Los personajes tampoco tienen una carga tan negativa como para tener una necesidad de cargar sobre ellos una frialdad excesiva. No dejan de ser personas que hacen un esfuerzo por los demás.

Claro. La obra de teatro marca una distancia. Hay dos tipos de directores: los del tipo Kubrick, que lo ven todo desde una distancia y no da concesión al espectador; y el rollo Spielberg, donde tú puedes ver lo que los personajes están sintiendo. En ese sentido, la obra era más Kubrick y la película es un poco más Spielberg. Eso pasa cuando hay traslaciones de un medio a otro, cuando hay traslaciones y al final hay varios autores.

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Para que la película funcione bien es imprescindible contar con un casting equilibrado con actores de todo tipo, desde los más conocidos (Francesc Garrido, Cristina Plazas, Nacho Fresneda, Abdelatif Hwidar...) a la gente más local donde el protagonismo está muy repartido al ser una película coral.

Hicimos un muy buen casting y todos se sumaron al proyecto inmediatamente. Actores como los que has nombrado y tenemos una actriz como Irene Anula, que ha trabajado en mis cortos; Lorena López que ya trabajé con ella hace mucho tiempo, una actriz que tiene una voz muy bonita y está perfecta en el monólogo que hace; Marta Belenguer, que es una joya de la terreta con una energía y un talento envidiables; María Juan, que no la conocía, es monologuista, es su primer papel en el cine y está muy bien; Sergio Caballero, que hace tiempo que quería trabajar con él; Juan Mandli, actor argentino afincado en Valencia; Jorge Silvestre, que acompaña a Juan, que tiene menos papel pero está bien; y Jordi Aguilar, que sale en mi próxima película y me parece un actor superdotado para la comedia y el drama, también valenciano.

Al final tenemos un plantel de actores y actrices principalmente valencianos que es una muestra de que se pueden hacer cosas muy chulas con la gente de aquí.

No debe haber sido fácil manejar a todo el grupo.

Fue difícil. El espacio era pequeño, con dos equipos de cámara, cada equipo con tres personas, la gente de sonido, etc. Los actores eran muchos y teníamos que hacerlo todo en nueve días. También estábamos limitados por la luz de sol y fue extenuante.

También tienes un guiño con un personaje que tiene un papel pequeñito que es el cantante del grupo La Raíz, un grupo con una música comprometida, que suena en la película.

Sí, le pegaba además al personaje de Tosca y el papel de novio de Tosca era tan pequeño que realmente no quería liar a un actor potente para hacerlo porque tiene microfrases. Físicamente daba bien con el papel y al participar en los videoclips tiene disciplina actoral para hacerlo perfectamente. Dijo que sí, yo soy fan del grupo, así que encantado. Y la música es fantástica, suena en la canción de la última escena y habla de un hombre que está desencantado y se nota un poco el tono y la música.

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Las localizaciones son en Valencia.

El local es la casa de un escultor, una casa preciosa en El Cabañal, con un jardín espectacular. Y donde rodamos la película es el taller donde trabaja.

En los títulos de crédito apareces también como el responsable del montaje.

Me gusta mucho el montaje. Esta película es de un presupuesto más pequeño y si no tienes la posibilidad de contratar un buen montador, personalmente prefiero hacerlo yo. En el montaje, y sobre todo en esta película, se trata de buscar la frase perfecta, la reacción perfecta, seleccionar el audio de una frase y ponerla en la imagen de otra toma. En definitiva, es un trabajo muy minucioso que necesita mucho tiempo. En este caso prefiero hacerlo yo.

Valoro mucho el trabajo de un buen montador y me parece uno de los trabajos principales en el cine. Puedes rodar la película más maravillosa del mundo, pero si realizas un montaje desastroso arruinas todo.

Tu nuevo proyecto cinematográfico es un largometraje basado en tu cortometraje Lucas. ¿En qué fase está? ¿Te ha afectado la paralización de los rodajes?

Está ya terminada. Ahora estamos viendo qué hacemos con la película. La película ha quedado bien. Normalmente con estas pelis pequeñas haces un recorrido de festivales, generas ruido y a partir de ahí consigues la distribución. Pero ahora mismo está todo parado.

Mientras, trabajo ya en otros proyectos, como La casa.

Escribe Luis Tormo Revista Encadenados