CRÍTICA DE CINE DE ESTRENO

Tin & Tina: La casa de los malditos

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Tin & Tina

Próximos estrenos España 31 de marzo

Título original

Tin & Tina
Año
Duración
119 min.
País
 España
Dirección

Rubin Stein

Guion

Rubin Stein

Música

Jocelyn Pook

Fotografía

Alejandro Espadero

Reparto

Milena SmitJaime LorenteCarlos González MorollónAnastasia AchikhminaTeresa RabalRuth GabrielAna Blanco de CórdovaLuis PérezaguaEnara Prieto

Compañías
Coproducción España-Estados Unidos-Rumanía; 

La Claqueta PC, Filmgate Miami, Andarams Films

Género
ThrillerIntrigaTerror | AdopciónReligión
Sinopsis
Cuando Lola pierde los bebés que estaba esperando, también pierde su fe en Dios. Con la esperanza de recuperarla, acude junto a su marido Adolfo a un convento de monjas donde conocen a Tin y Tina, dos angelicales hermanos de siete años por los que Lola se siente extrañamente atraída. Aunque Adolfo no siente lo mismo, deciden adoptarlos. Con el paso del tiempo Lola empieza a caer en una espiral de sospecha y obsesión con los niños y sus macabros juegos religiosos.
 
CRÍTICA

Las sensaciones extremas o avivadas que emana (o debería emanar) el cine de terror lo convierten en uno de los más frágiles, con el que es fácil desmoronarse si no se logra construir un clima propicio para la tensión. Cuando uno se acerca a Tin & Tina, es inevitable ser escéptico frente a otra premisa de niños diabólicos acomodada en el tópico, pero afortunadamente Rubin Stein consigue superar los prejuicios con una demostración de nervio detrás de la cámara y un conocimiento de los códigos que le permite jugar con las expectativas.

Partiendo de su cortometraje homónimo, con el que comparte ejes temáticos e ideas en la puesta en escena (ese sofá que tapa la tortura), Stein narra la adopción de dos criaturas arias sacados de El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, 1960) por parte de un matrimonio estéril en la España rural de 1981.

Pocas cosas hay más terroríficas que un par de chiquillos rubios, con ojazos y cegados por la doctrina cristiana que les ha comido todo atisbo de sentido común, y Stein sabe que con eso basta para crear su inquietante ópera prima de largo formato, donde se basa en lugares comunes promovidos por la tradición estadounidense para potenciarlos en un contexto local aprovechado y, asimismo, sorprender y romper con la previsibilidad.

El cineasta no se recrea en lo explícito y aplica el fuera de campo adecuadamente, contribuyendo a ese ambiente malsano que envuelve esa casa en el campo.

Donde también brilla la labor de Stein es en la confección de una imagen propia de finales de los 70 e inicios de los 80, con ese color amarillento tan característico, reforzándolo con unos zooms inherentes al estilo audiovisual de la época, combinados con un uso de espejos o marcos para encajar los rostros, tanto los angelicales como los de incomodidad.

Además de ello, el contexto de la Transición le posibilita crear una analogía -un tanto cogida por los pelos, eso sí-, entre este proceso político y una crisis de fe, representado en el personaje de Lola, interpretado por una Milena Smit que casi podría convertirse en la Mia Goth ibérica. Decepcionada por la pérdida de su bebé en gestación, acontecimiento permitido por Dios, Lola se desapega de cualquier doctrina religiosa y abraza la racionalidad, en un proceso de evolución que, al final, acaba en el conservadurismo de antes con una mínima renovación.

Aunque un tanto alargada y con un final algo más simple de lo esperado, Tin & Tina es un notable ejercicio de género que puede pasar a engrosar el canon del género autóctono gracias a un director que oficia con aplomo, con la fe puesta en su criatura y el corazón a un público que verá satisfecha sus demandas. El “Super Disco Chino” de Enrique y Ana no volverá a sonar con la misma inocencia de antes.