CRÍTICA DE CINE

Las amigas de Àgata: Las afinidades electivas

Las amigas de Àgata es un film pequeño, de presupuesto reducido, financiado mediante micromecenazgo, pero a la vez denota una madurez impropia de quienes debutan en la realización de un largometraje, cuatro compañeras documentalistas surgidas del grado de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona

 

Comedia | 70 min | España 2015

Título: Las amigas de Âgata. 
Título original: Les amigues de l´Àgata.
Directoras: Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius, Marta Verheyen.
Guión: Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius, Marta Verheyen.
Actores: Elena Martín, Carla Linares, Marta Cañas, Victoria Serra.
Estreno en España: 10/06/2016 
Productora: Universitat Pompeu Fabra / Lastor Media

Distribuidora: Avalon.

 

 

Sinopsis

Retrato de un grupo de chicas de 20 años realizado a través de la mirada de Àgata, una chica que, de manera involuntaria, empieza a sentir un cambio en la visión que tiene de sus amigas de infancia Carla, Ari y Mar.

Crítica

Algo debe tener una película cuando su proyección en distintos Festivales de cine se convierten en auténticos acontecimientos provocados por el incesante boca a oreja. Las amigas de Àgata es un film pequeño, de presupuesto reducido, financiado mediante micromecenazgo, pero a la vez denota una madurez impropia de quienes debutan en la realización de un largometraje, cuatro compañeras documentalistas surgidas del grado de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona que aquí además de directoras también ejercen de guionistas, montadoras y directoras de fotografía.  

A las cuatro cineastas recién llegadas se les ocurrió la gloriosa idea de llevar a cabo un experimento en el que escogieron a cuatro chicas que no se conocían de nada, y durante unos cuantos meses les hicieron ir intimando para ver cómo se iba desarrollando su amistad. Después se trató de ir depurando la idea poniéndolas delante de la cámara para que, de manera fresca y muy original, fueran desgranando ante la pantalla sus afinidades afectivas en un delicado equilibrio de postulados hipernaturalistas. 

El film de no más de una hora de metraje nos habla de los juegos de poder que se establece entre un grupo de chicas.

El film de no más de una hora de metraje nos habla de los juegos de poder que se establece entre un grupo de chicas que se hallan en el difícil trasunto de mutar de la adolescencia a la edad adulta. En una primera parte más descriptiva se nos presenta a Àgata como hilo conductor del relato. Ella forma parte de un póker de indispensables camaradas con las que comparte vivencias y sinsabores. Pero ocurre que poco a poco se va abriendo a nuevos círculos y va conociendo a otras personas que empiezan a llenar de otra forma su vida. El conflicto estará servido cuando intente de forma infructuosa unir todos los elementos emotivos del pasado con los del presente, porque la cosa no acabará de cuajar.

 Las directoras meten a sus conejillos de india en una casa  de la Costa Brava y en la convivencia acaba por explotar el conflicto

Entonces llega una segunda parte cargada de fuerza y sinceridad. Las directoras meten a sus conejillos de india en una casa situada en el marco incomparable de un pueblecito costero de la Costa Brava y en la convivencia acaba por explotar el conflicto. Àgata ya no se siente tan a gusto con aquellas amistades forjadas al fuego de las primeras ocasiones. Necesita cambiar de aires y de conocidas y lo plantea de una manera tan natural como necesaria. Sus compañeras, sumidas en un halo de incomprensión por las reacciones contrarias de la que creían su amiga del alma, no reaccionarán de manera muy positiva y todo acabará desencadenando una serie de reproches y angustias que no serán más que el principio del final.

Las directoras miran por el agujero de una realidad social que analizan con la exactitud de un entomólogo. Aquí no se trata tanto ni de reflejar una actitud generacional ni de examinar una clase social determinada, sino de reconocer tipos humanos determinados y reflexionar sobre las propias experiencias. Todos hemos formado parte de un grupo de amigos donde los egoísmos y las individualidades han dado lugar a momentos de tensión coral. El acierto de esta muy recomendable propuesta radica en plasmar esos sutiles detalles desde una perspectiva histórica.

Las directoras ya han cumplido los veinticinco años y pueden hablar con propiedad de lo que les ocurrió años atrás, de aquel tránsito de juventud en el que las nuevas alianzas exigían desprenderse de los viejos equipajes. Y lo hacen desde una desnudez formal apabullante, utilizando el found footage (técnica que consiste en plasmar los eventos que se cuentan vistos a través de la cámara de uno o de otros personajes involucrados pero sin cargar las tintas ni en la evocación metafórica ni en motivos visuales convencionales. 

Aunque la puesta en escena pueda parecer de lo más simple, existe un laborioso trabajo por parte del equipo técnico (lo que comúnmente se denomina oficio) que se nota tanto en las diferentes texturas de la imagen como en lo fundamental de los encuadres podríamos decir que emocionales, donde importan tanto la intención de la mirada y los silencios como los pequeños gestos captados de manera honesta y natural.