CRÍTICA DE CINE

El amor menos pensado: Vivir así es morir de amor

Esta comedia romántica es el debut en la dirección del productor Juan Vera (Me casé con un boludo, Elefante blanco), que co-escribe el guión del filme junto a Daniel Cúparo (Extraños en la noche). Ricardo Darín (Todos lo saben) y Mercedes Morán (El ángel) interpretan a la pareja protagonista de la película.

Comedia| 136 min. |Argentina| 2018

Título: El amor menos pensado.
Título original: El amor menos pensado.

Director: Juan Vera.
Guión: Juan Vera.

Intérpretes: Ricardo Darín, Mercedes Morán, Claudia Fontán, Luis Rubio.

Estreno en España: 30/11/2018 
Productora: Patagonik / Kenya Films / INCAA.

Distribuidora: Fílmax.

 

Sinopsis

Marcos (Ricardo Darín) y Ana (Mercedes Morán) han estado casados durante veinticinco años. Cuando su único hijo se va de casa para comenzar su carrera universitaria en el extranjero, la pareja entra en una profunda crisis existencial. De común acuerdo, y sin peleas de por medio, deciden separarse. Pero, la vida de solteros, intensa y fascinante al principio, pronto les plantea nuevas preguntas e incertidumbres. Marcos y Ana, se interrogan a fondo sobre el amor, la naturaleza del deseo, la fidelidad, y toman una decisión que modificará sus vidas para siempre.

Crítica

La dupla Darin-Moran vuelve (después de Luna de Avellaneda) en este nuevo proyecto de Juan Vera, quien se aleja de la temática swinger luego de Dos más dos para adentrarse en el mundo de las parejas maduras, tema tan complejo como revisitado.

El matrimonio compuesto por Marcos (Darin) y Ana (Moran) está atravesando un momento de turbulencia, su hijo se fue a estudiar a otro país y ellos tendrán que lidiar con el famoso problema del “nido vacío”. Es ahí cuando la monotonía se adentra de manera silenciosa en la pareja y los hace separarse para buscar nuevas experiencias que los alejen del tedio en el que vivían.

Uno de los problemas con los que tropieza este filme no tiene nada que ver con su premisa o su realización, sino con el marketing. 

Uno de los problemas con los que tropieza este filme no tiene nada que ver con su premisa o su realización, sino con el marketing. Tanto el póster como el trailer venden la película como una comedia romántica lisa y llana, pero esto ya queda descartado en los 5 minutos iniciales, cuando la narración nos introduce en el universo de un matrimonio común y corriente, que vive la cotidianeidad de una familia clase media y tiene problemas como cualquier otra.

Los momentos cómicos se dan en cantidades, pero no siempre con la misma efectividad ni el mismo tenor. La narración siempre se mantiene hacia el costado del drama de pareja, tomándose todo el tiempo que necesita para contar cada una de las experiencias por las que atraviesan los protagonistas hasta llegar a la maduración afectiva que necesitan. Esto justifica las 2 horas de duración del metraje, que echa por tierra la idea de una comedia, pero se agradece enormemente visto y considerando la forma en que el director aprovechó cada minuto sin desperdiciarlo.

Es justamente el guion lo que destaca por sobre todo lo demás, con una dirección actoral muy cuidada y prolija, donde los protagonistas se lucen y llevan la película exactamente al lugar que debe ir, sin caer en lugares comunes ni edulcorando situaciones innecesarias. Es todo una cuestión de buena química, que se nota que la hay y mucho.

Mención especial para la fotografía que sorprende de manera increíble. Sólo basta con ver un plano partido al medio con los dos actores en escena, donde cada uno presenta un color distinto tan marcado de manera visual como narrativa. Cuidar los detalles hasta en los colores es otro síntoma de que la película está yendo hacia el lugar que busca y no tiene problemas en demostrar que quiere salir de los cánones habituales.

En una cartelera donde las comedias argentinas últimamente no gozaban de buena salud, es muy grato y refrescante poder presenciar que hay filmes que salen del tono burdo y fácil al que todos se acostumbran, que busca contar una historia simple y tierna, desde el sentimiento y la franqueza para darle vida a una pequeña obra que toca una fibra íntima en el espectador. Un gran acierto de Juan Vera que no pasará desapercibido y lo tiene más que merecido.  CineFreaks