Cine Nueva Tribuna

El Artista Anónimo: El noble arte de vender

El artista anónimo

Título original
Tuntematon mestari aka
Año
Duración
94 min.
País
Finlandia Finlandia
Dirección
Guion
Anna Heinämaa
Música
Matti Bye
Fotografía
Tuomo Hutri
Reparto
Productora
Mamocita, Making Movies Oy
Género
Drama | Pintura
Sinopsis
Olavi Launio (Heikki Nousiainen) es un veterano galerista obsesionado por un misterioso retrato, El anciano negociante de arte, en otros tiempos muy respetado, ha sido ahora olvidado por la corporativización de la industria. Separado además de su familia, Olavi espera que el cuadro, un icono infravalorado por el resto, haga volver su fortuna.
Distribuidora: European Dreams factory
 
CRÍTICA DE DANIEL BERNAL

Klaus Härö (Adiós, Mamá, 2005) sube la puja en su última propuesta y destila con una estética inalterabe y tremendamente europea su lado más veterano y artístico. El cineasta finlandés narra la historia de Olavi Launio, un galerista que tiene entre ceja y ceja conseguir mediante una subasta una obra de Repin, cuadro que no todos lo valoran como es debido puesto que no saben que pertenece a un autor de renombre y se piensan que es anónimo. Y es que, como saben los más entendidos de la materia y como dirían en el propio filme: “Un cuadro no vale nada si no se conoce al artista”.

El artista anónimo : Foto

En el título que nos concierne, no sólo se trata el proceso interno del protagonista por su amor al arte y a la obra, sino que también se abarca el conflicto familiar que rodea al personaje principal, el cual se desarrolla y evoluciona de manera concentrada y sin pretensiones, siendo su forma natural y la falta de una excesiva acumulación de conflictos el acierto de este medido metraje. En este ejercicio, el director nacido en Finlandia también saca tiempo para menospreciar a los artistas de su país natal, no poniendo en valor los estandartes de los mismos: “Ningún finlandés podría haber pintado ese cuadro” mentaba Launio en una de sus intervenciones, personaje interpretado por un Heikki Nouisiainen que, por otra parte, muestra una nobleza impertérrita.   

El artista anónimo : Foto

La distancia y el desafecto entre abuelo y nieto que se percibe a comienzo de la película acaba transformándose en una relación cercana, y aunque en todo momento sea de manera interesada, finaliza mostrándonos el amor mutuo que se tenían, aunque a veces Launio represente la soledad de un cuadro que no hay quien lo consiga esbozar. Aquí hay imágenes y elipsis que dan con la tecla exacta, al igual que el apego y la profesión van de la mano.  

Estamos ante una obra con claroscuros, como si de un cuadro de Caravaggio (o del mismo Repin) se tratase, con muchas más luces que sombras. El artista anónimo no es arte libre, ni prosa poética, es una caricatura artística embellecedora compilada en un frasco elegante.
-“¿De qué hablasteis?” -“De arte” -¿Y de nada más? Esta conversación puede resumir a la perfección la película, pues en este trabajo se habla de arte, es decir, de todo y de nada.

El artista anónimo - Crítica | Cine PREMIERE

En definitiva, para el que escribe estas líneas, El artista anónimo es una propuesta enriquecedora que seduce al respetable con su delicadeza pictórica, una tierna historia que causa afecto por la robusta e ingenua dulzura que impregna el veterano galerista. Dicen que el arte gráfico es barato, pero por este arte (al fin de al cabo el cine no es otra cosa) sí que merece la pena pagar la entrada.