Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Baby: Segundas oportunidades

Baby

Cartelera España 18 de diciembre  

Baby

Título original

Baby
Año
Duración
104 min.
País
España España
Dirección

Guion

Juanma Bajo Ulloa

Música

Bingen Mendizábal, Koldo Uriarte

Fotografía

Josep M. Civit

Reparto

Productora

Frágil Zinema, La Charito Films (Distribuidora: Televisión Española (TVE))

Género
ThrillerDrama | Maternidad
Sinopsis
Una joven drogadicta embarazada da a luz en medio de una de sus crisis. Incapaz de ocuparse del bebé, lo vende a una matrona dedicada al tráfico de niños. Arrepentida, la joven tratará de recuperarlo. 
 
CRÍTICA DE LUIS TORMO

Juanma Bajo Ulloa regresa al cine tras cinco años desde su última película, Rey Gitano. Un regreso al cine en pantalla grande —en el intervalo ha realizado un documental sobre un evento de rock— y también una vuelta al universo temático en el que cimentó su carrera hace ya treinta años, con el soplo fresco que significó su debut con Alas de mariposa.

Alejado de la comedia gamberra o costumbrista que plasmó en Airbag y Rey GitanoBaby reivindica un cine de autor en el que se asume un riesgo formal no muy habitual en nuestro cine, un riesgo que Bajo Ulloa se lleva a ese terreno que conoce y donde se mezcla la maternidad, la infancia y el dolor por la pérdida en una historia oscura y cruel.

Una crueldad que se moldea en una estructura que adopta la forma de un cuento, tal y como queda reflejado en las tapas del libro que se abren al inicio y se cierran al final de la película, donde cualquier cosa puede ocurrir en una narración en la que las sensaciones, las texturas y la atmosfera recreada pasan a un primer plano.

El filme se estructura en dos partes, una primera, caracterizada por un tono dramático, donde una joven drogadicta vende a su hijo recién nacido para pagar sus deudas, un hecho del que pronto se arrepentirá; este arrepentimiento abre la segunda parte —el grueso del filme— que deriva hacia el género fantástico y que se desarrolla en una gran casa vieja donde la protagonista intentará recuperar a su bebé.

Baby se ofrece al espectador como un reto que éste debe asumir para completar una historia que se abre a múltiples referencias y posibilidades.

La película vitoriana 'Baby' llega a los cines el 4 de diciembre | Gasteiz  Hoy

La apuesta por el estilo visual se materializa en la ausencia de diálogos —en La madre muerta el personaje de Ana Álvarez no hablaba en toda la película y en Frágil había un largo periodo de tiempo en el que no había diálogos—, una circunstancia que convierte este cuento gótico para adultos en un depurado ejercicio visual en el que los elementos inherentes a la creación cinematográfica, el lenguaje fílmico, adquieren protagonismo.

La planificación, los movimientos de cámara o los recursos narrativos (con unas fotos se reconstruye un pasado que se atisba melancólico y doloroso para la protagonista) se ponen al servicio, como si volviéramos al cine silente, de la historia.

Enraizado en la temática de Alas de mariposaLa madre muerte o Frágil, este nuevo trabajo profundiza en el universo dolorido que caracteriza el discurso de Bajo Ulloa para hablar de la maternidad como elemento primigenio de lo femenino, en una película protagonizada en su totalidad por mujeres, y que, bajo la apariencia de un cuento, plantea una crítica al materialismo desmedido —la venta de niños, el dinero— y a una sociedad en la que únicamente brillan los ganadores y donde el error se paga caro.

La joven madre y las tres mujeres que habitan la casa terminan mezclándose y será difícil situar la frontera entre la bondad y la maldad pues todas ellas terminan siendo víctimas del sistema establecido. No hay nombres, no se facilitan demasiados detalles, simplemente la dependencia de un bebe vendido, la determinación de la madre y la misteriosa y decadente casa con su inquietante trío femenino que nos remite a lo monstruoso, a lo diferente.

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Una pesadilla que comienza en el entorno urbano de una ciudad retratada con dureza y que se traslada al campo, al bosque, en el que la belleza de la naturaleza salvaje y desbocada oculta un universo oscuro, materializado en la decadente casa que atrapa a los personajes y que se identifica con las numerosas imágenes de arañas que tejen una tela alrededor de sus víctimas.

Hay en la película un deseo de reivindicar el derecho a la equivocación y la posibilidad de enmendar los errores. En una sociedad moralista que castiga al perdedor, negándole la redención, Baby refleja en un lugar destacado la necesidad de contar con una segunda oportunidad incluso en las peores condiciones y situaciones.

Las adicciones de la protagonista, que están en el origen de la desdicha que marcará su vida, no tienen que perpetuarse y de ahí la plasmación a lo largo de todo el metraje de la lucha necesaria por enderezar su destino. Es la esperanza que sobresale dentro del dolor, es la nueva vida tras la muerte.

Nos situamos ante un relato en el que lo importante es sumergirse en la atmosfera que envuelve a los personajes y que se construye bajo la conocida aseveración de que el cine es un ejercicio de creación colectiva.

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La exquisita fotografía, el juego con los sonidos, la envolvente banda sonora, el diseño artístico o la interpretación de las protagonistas, con Rosie Day y Harriet Sansom Harris a la cabeza, permiten crear el envoltorio en el que cada espectador puede decantarse por recorrer este universo cruel en el que conviven conceptos antagónicos como la tragedia y el optimismo, la fealdad y la belleza, el egoísmo y la generosidad o la vida y la muerte.

Repleta de objetos que adquieren un papel relevante, como ese antiguo chupete que emparenta a las diferentes generaciones o con variadas referencias simbólicas que recorren toda la narración (la cuna representada por un nido de cigüeñas, los innumerables crucifijos, la inmersión en el agua que transforma a la protagonista o el juego con los animales, como las arañas, los buitres, las ratas o ese significativo caballo blanco) acompañan a la recreación de esa atmosfera que bascula entre la realidad y el mundo de pesadilla onírica en la que permanecen inmersos los personajes.

El cine de Juanma Bajo Ulloa puede resultar atractivo o no, pero hay que reconocer el empeño por sacar adelante una obra propia, reconocible a lo largo de una filmografía intermitente que cumple ya tres décadas, y que reivindica en una parte significativa de su trabajo la capacidad de contar historias desde un punto de vista autoral.

Baby es un ejercicio doloroso, envuelto en una belleza atrayente y tenebrosa, creada a partir del lenguaje fílmico y que constituye una de las mejores obras del director vitoriano.

Escribe Luis Tormo  Revista Encadenados