Un Blanco, Blanco Día: La fría y densa nieve

A White, White Day, del director Hlynur Pálmason, es una historia que aborda la venganza y como consume a sus protagonistas y el amor incondicional.

Un blanco, blanco día

Hvítur, Hvítur Dagur
Año
Duración
109 min.
País
 Islandia
Dirección
Guion
Hlynur Palmason
Música
Edmund Finnis
Fotografía
Maria von Hausswolff
Reparto
Productora
Coproducción Islandia-Dinamarca; Join Motion Pictures, Snowglobe Films
Género
Drama. Thriller | Familia
Sinopsis
En una remota ciudad islandesa, un jefe de policía retirado comienza a sospechar que un hombre tuvo un romance con su esposa, quien recientemente murió en un accidente automovilístico. Poco a poco, su obsesión por descubrir la verdad se acumula, mientras comienza a ponerse en peligro a sí mismo y a sus seres queridos.
 
CRÍTICA DE VICENTE I. SÁNCHEZ

“Un blanco, blanco día” comienza con un coche a toda velocidad que se sale de una carretera en un día extremadamente nubloso. Acto seguido asistiremos a una inmensa elipsis en la que veremos como una granja, en plano general, va pasando de la primavera al invierno de forma constante. El danés Hlynur Palmason (“Winter Brothers”) deja en este comienzo su sello personal. Otro director usaría 3 o 4 planos para indicar el paso del tiempo. Palmason se recrea una y otra vez sobre el mismo plano, creando una extraña sensación de paso del tiempo, tedio y profundo aburrimiento.

De esta manera comienza una historia muy peculiar sobre un policía retirado que descubre que su difunta mujer le estaba siendo infiel. Hlynur Palmason se toma numerosas licencias para ir construyendo un guion frio que durante buena parte de la película parece que tiene poco que contar. Son muy pocas las cosas que suceden durante la primera hora de metraje. Incluso a penas sabemos algo del protagonista, un hombre anodino (muy bien interpretado por Palmason) que dedica la mayor parte del tiempo a cuidar de su nieta y por la que parece sentir un profundo amor y ternura. El resto del tiempo lo utilizar para reformar una casa que no tiene ventanas y que poco a poco está acomodando.

“Un blanco, blanco día” va dando pequeños estímulos y pinceladas para que la historia, muy lentamente, vaya cogiendo fuerza y ritmo. La furia y el dolor se van acumulando poco a poco, como si de una bola de nieve se tratara. Finalmente, nos encontramos con una explosión de rabia que lleva la película hacia algunos derroteros y temas no previstos. Pero también en este aspecto es muy probable que el espectador se sienta defraudado, ya que todo es densamente anodino y poco concluyente.

Hlynur Palmason construye una película tan extraña como fascinante. Se trata principalmente de un estudio minucioso sobre el dolor y el vacío. Requiere de paciencia y sobre todo de un espectador que esté dispuesto a disfrutar de una cinta llena de reflexión y metáforas. No ocurre nada y al mismo tiempo sucede todo.

“Un blanco, blanco día” tiene muchos aciertos y presenta a un director con una mirada fascinante sobre la realidad. Por momentos bastante cerca de autores como Haneke yTarkoski, Palmason crea una cinta llena de renuncias, de susurros y de posibilidades. Quizás por eso ofrece uno de los finales más brillantes que recuerdo en mucho tiempo.