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CRÍTICA DE CINE

Casanova, su último amor: Adiós a la seducción

Una película dirigida por Benoît Jacquot (Farewell, My Queen). El encargado de meterse en la piel de Mr. Casanova es el actor Vincent Lindon (La ley del mercado, Cruzando el límite).

Casanova, su último amor : CartelDrama | 98 min. | Francia |  2019

Título: Casanova, su último amor.
Título original: Dernier amour

Dirección: Benoît Jacquot.
Guión: Jérôme Beaujour, Benoît Jacquot, Chantal Thomas (Autobiografía: Giacomo Casanova).
Intérpretes: Vincent Lindon, Stacy Martin, Valeria Golino, Catherine Bailey.

Estreno: 14/02/2020
Productora: Les Films du Lendemain / JPG Films / Les Films Du Fleuve / France 3 Cinéma.

Distribuidora: VerCine.

 

Sinopsis

Siglo XVIII. El exilio a Londres de Giacomo Casanova (Vincent Lindon). El amor platónico del alocado y libertino personaje con la cortesana Marianne de Charpillon (Stacy Martin). Durante su estancia en la ciudad inglesa se enamorará de esta joven que se resistirá a sus encantos. No será tan fácil conquistar a esta misteriosa mujer que se niega a ser una de sus amantes, y que atrae a Casanova hasta el punto de olvidar a otras mujeres.

Crítica De Vicente I. Sánchez:

Si hablamos de seducción suele venirnos a la cabeza el nombre de Giacomo Casanova. Fue un aventurero, libertino, soldado, espía, diplomático, escritor y aventurero que a mediados del siglo XVIII logró una gran fama cono conquistador de mujeres. Según sus famosas y polémicas memorias, escritas a los sesenta años, sedujo a más de 132 mujeres, desde campesinas a princesas. Un historial que le definió como paradigma de héroe erótico y que desde hace siglos ha inspirado a numerosos autores. Son muchas las adaptaciones en libros y películas de sus memorias, como por ejemplo la brillante versión que hizo Feredico Fellini en 1977 con Donald Sutherland en el papel de Casanova.

Casanova, su último amor : Foto Vincent Lindon

“Cinta con un tono crepuscular que acaba impregnando en exceso la historia y estilo".

El veterano director Benoît Jacquot (“Diario de una camarera”) busca redefinir al mito con “Casanova, su último amor”. Una cinta ligeramente inspirada en sus escritos y que presenta al famoso seductor italiano en la última etapa de su vida. Eso sí, manteniendo aun su mítico encanto y seducción.

La película comienza con su llegada a Londres después de haberse visto obligado a exiliarse. En esta ciudad que no conoce, el italiano se topará en repetidas ocasiones con una joven prostituta, Marianne de Charpillon (Stacy Martin), por la cual se siente tan atraído que se llega a olvidar del resto de mujeres.

Casanova, su último amor : Foto Vincent Lindon

Benoît Jacquot dirige un drama crepuscular en el que Casanova está lejos del héroe libertino que tenemos en mente. Se le presenta como un hombre mayor que no sabe encajar los golpes del destino y que se siente totalmente derrotado por una mujer. Aquí Casanova verá por primera vez que su amor no es correspondido, sintiendo en la piel la fuerza del fracaso.

Vincent Lindon hace lo que puede por dar credibilidad al libertino italiano, pero está lejos del aprobado. Tiene el físico correcto pero le falta carisma y seducción. Es cierto que hay momentos en los que resulta creíble e incluso podemos entender la lucha interna que sufre entre pasión sexual y amor, pero en términos generales provoca indiferencia.

Casanova, su último amor : Foto Vincent Lindon

Realmente la gran protagonista es la joven cortesana interpretada por la bella Stacy Martin. Paradigma de lo femenino y con una sensualidad que está impregnada en cada plano, la actriz que debutó con “Nymphomaniac” se ha convertido en un referente dentro del cine independiente y de autor. La cinta se resiente gravemente cuando ella no está presente. Hasta el punto de volverse banal y aburrida.

Más allá de ella no hay mucho más que decir de “Casanova, su último amor”. Cinta con un tono crepuscular que acaba impregnando en exceso la historia y estilo. El resultado es una película densa, gris, por momentos aburrida, que en ningún momento consigue destacar o brillar. Hay pequeñas pinceladas que no llevan a ningún lado.