Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

La Ciudad de las Fieras: Un hogar en cualquier lugar

La ciudad de las fieras

La ciudad de las fieras

Título original

La ciudad de las fieras
Año
Duración
93 min.
País
Colombia Colombia
Dirección

Guion

Henry Rincón

Música

Sebastián Escofet

Fotografía

Camilo Monsalve

Reparto

Productora
Coproducción Colombia-Ecuador; 

Héroe Films

Género
Drama | Adolescencia
Sinopsis
Tato, 17 años, es un huérfano sin rumbo y un joven amante del rap. En compañía de sus amigos, Pitu de 18 años y la Crespa de 16, buscan resistir y encontrar una alternativa distinta a la violencia de su barrio, participando en batallas callejeras de improvisación. Tras un altercado con pandilleros de su barrio, Tato debe huir, su única opción es vivir con Octavio, un abuelo, floricultor, al que no conoce, y quien desea heredar su tradición cultural campesina. Dos generaciones, dos modos de vida y una continua sensación de pérdida, muerte y soledad marcan la vida de Tato en su lucha por sobrevivir y encontrar su propia identidad.

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Tato (Bryan Córdoba) es un joven huérfano de 17 años que ama el rap, que trata de sobrevivir en la hostil y violenta ciudad colombiana de Medellín y que se apoya en sus amigos Pitu y Crespa y en las batallas de gallos callejeras. Inesperadamente, cuando Tato se ve amenazado por los pandilleros del barrio, se ve obligado a abandonar su zona de confort, la oscura y urbana metrópolis, para conocer a su abuelo Octavio, quien vive de la agricultura y la ganadería en las pacíficas praderas colombianas.

El director y guionista Henry Rincón presenta un filme inundado por los contrastes entre lo urbano, agitado y ruidoso, y lo campestre, contemplativo y silencioso. La música, ya sea con violines o con base de beatbox, acompaña al espectador a lo largo de la travesía de Tato, en busca de un hogar en alguno de estos ambientes opuestos. La diversidad de colores y el juego de oscuridad y luminosidad dependiendo del escenario producen, en diversos momentos, que aflore la piel de gallina.

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Es innegable que “La Ciudad de las Fieras” defiende la unicidad del país donde se desarrolla. La película muestra sin tapujos costumbres, defectos, virtudes, paisajes y acentos colombianos, siendo muy fiel a la realidad, dando a conocer los aspectos positivos y negativos de Colombia y aportando así una personalidad única al filme.

A pesar de que, por momentos, la película parece tener un ritmo más lento de la cuenta (en muchas escenas de la segunda mitad se agradecen la calma de estas pausas), “La Ciudad de las Fieras” es una película que arranca lágrimas por su espíritu crudo y nostálgico.

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Uno de los aciertos más destacables del largometraje es el abuelo Octavio (Óscar Atehortúa), que protagoniza varios de los momentos más emotivos de la película y que aporta paz y ternura a Tato y al espectador por igual. Cada vez que el anciano agarra la guitarra es inevitable salir corriendo a por pañuelos al borde del llanto.

Seguramente no será una película para todos los gustos debido a su crudeza, a su oscuridad y a su naturaleza dramática, pero merece la pena experimentarla. Llena de preciosismo y de un mensaje muy real, “La Ciudad de las Fieras” nos cuenta la historia de cómo Tato busca la familia que nunca ha tenido en sus amigos y en un desconocido pariente anciano, buscando cariño en un lugar lleno violencia. Una historia imposible de olvidar.