Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Déjame caer: Descenso a los infiernos del frío.

A partir de historias reales y del fenómeno de las “chicas perdidas”, el realizador islandés Baldvin Zophoníasson –conocido como Baldvin Z, “Jitters”, “Island Song”- ha pintado  en las dos horas largas de “Déjame caer” (Lof mér ad falla) un drama social con tintes de tragedia, un retrato devastador de una juventud perdida en el submundo de la toxicomanía.

Déjame caer : Cartel

Drama| 136 min. | Islandia-Finlandia-Alemania | 2018

Título: Déjame Caer.
Título original: Lof Mer ad Falla.
Dirección: Baldvin Zophoníasson.
Guión: Birgir Örn Steinarsson, Baldvin Zophoníasson.
Intérpretes: Lára Jóhanna Jónsdóttir, Álfrún Laufeyjardóttir, Gary Anthony Stennette.

Estreno: 09/08/2019 
Productora: Memento The Icelandic Filmcompany.

Distribuidora: La Aventura Audiovisual.

 

Sinopsis

Déjame caer sigue la historia de Stella y Magnea, dos adolescentes que se ven envueltas en el mundo de las drogas desde su precaria adolescencia hasta su vida adulta. Magnea (Elín Sif Halldórsdóttir) es una estudiante brillante y deportista cuando conoce a Stella (Eyrún Björk Jakobsdót), una joven que lleva una vida poco convencional. Seducida por ese estilo de vida, Magnea decide unirse a Stella y su novio, Toni (Sturla Atlas), en una aventura de fiestas, alcohol, sexo y drogas que termina por destruirla. 

A pesar de los intentos de su padre (Þorsteinn Bachmann), Magnea decide seguir adelante ignorando las fatales consecuencias. Con el tiempo, las dos amigas pierden el contacto. Doce años después vuelven a reencontrarse. Una de ellas ahora es una gran profesional en su trabajo, mientras que la otra continúa atrapada en el perturbador mundo de las drogas. 

Crítica 

A partir de historias reales y del fenómeno de las “chicas perdidas”, el realizador islandés Baldvin Zophoníasson –conocido como Baldvin Z, “Jitters”, “Island Song”- ha pintado  en las dos horas largas de “Déjame caer” (Lof mér ad falla) un drama social con tintes de tragedia, un retrato devastador de una juventud perdida en el submundo de la toxicomanía.

Déjame caer : Foto

Tras dos años de investigaciones y entrevistas, Baldvin Z, uno de los realizadores islandeses con mayor prestigio, ha escrito la oscura historia de esas adolescentes que «caen en la droga y desaparecen».

 

Cuando la joven Magnea (Elín Sif Halldórsdóttir, debutante en el largometraje, conocida por su participación en la serie “Case”) conoce a Stella (Eyrún Björk Jakobsdóttir) su vida cambia para siempre. La que era una excelente alumna abandona de golpe su vida de adolescente de la clase media para seguir a su amiga en la poco convencional vida que le ha fascinado.

Su entrada en el universo de los irrecuperables, primero a base de pequeñas estafas, luego en la consabida amalgama de drogas, alcohol y sexo indiscriminado,  se produce en paralelo al surgimiento de algún tipo de amor entre las dos chicas. La película las acompaña a trompicones hasta que entran en la edad adulta y pierden el contacto.

Déjame caer : Foto

Doce años más tarde, Stella tiene una profesión y una vida mientras Magnea continúa a la deriva pese a la tenacidad de su padre (Þorsteinn Bachmann, “La vida en una pecera”), que acabará dándose por vencido.

Tras dos años de investigaciones y entrevistas, Baldvin Z, uno de los realizadores islandeses con mayor prestigio, ha escrito la oscura historia de esas adolescentes que «caen en la droga y desaparecen», un hecho que se repite con dramática frecuencia en Islandia; se les llama “chicas perdidas” y su rostro aparece frecuentemente en las primeras páginas de los periódicos. Presas de sus adicciones,  son niñas grandes que acaban encontrándose solas e indefensas.

Déjame caer : Foto

Relato de aprendizaje y emotivo drama social, «Déjame caer» es una película incómoda que pretende también medir el impacto que las conductas de estas jóvenes –destacable la interpretación de ambos personajes por dos actrices apenas conocidas- está teniendo en la minúscula sociedad islandesa: un clima de  desamparo generalizado que subrayan la imagen (sombría) y el sonido (banda sonora del prestigioso compositor Olafur Arnalds).