CRÍTICA DE CINE

Después de esto: Retrato gélido de un adolescente herido

Tras conseguir un puñado de galardones de la Academia del Cine Sueco y pasar por los festivales de Cannes, Karlovy Vary, Toronto y San Sebastián, llega a las pantallas grandes españolas “Después de esto” (The Here After), primer larometraje del realizador Magnus Von Horn (sueco de nacimiento y polaco de adopción). Un drama sobre la culpa y la violencia, en torno a la reinserción de un joven en una sociedad que no acostumbra ofrecer segundas oportunidades.

Drama | 102 min | Suecia 2015

Título: Después de esto.
Título original: The Here After.
Director: Magnus von Horn.
Guión: Magnus von Horn.
Actores: Mats Blomgren, Ulrik Munther, Loa Ek, Inger Nilsson. 
Estreno en España: 07/10/2016 
Productora: Lava Films / Zentropa International Sweden

Distribuidora: Pirámide Films

 

 

Sinopsis

El joven John regresa a casa de su padre tras cumplir una condena en un reformatorio, anhelando darle un nuevo comienzo a su vida. Sin embargo, en su comunidad no ha sido perdonado. La presencia de John saca lo peor de quienes le rodean y poco a poco una atmósfera malsana va tomando forma. John se siente acosado, y la misma violencia que lo había llevado a la reclusión comienza a desatarse nuevamente.

Crítica

Tras conseguir un puñado de galardones de la Academia del Cine Sueco y pasar por los festivales de Cannes, Karlovy Vary, Toronto y San Sebastián, llega a las pantallas grandes españolas “Después de esto” (The Here After), primer larometraje del realizador Magnus Von Horn (sueco de nacimiento y polaco de adopción). Un drama sobre la culpa y la violencia, en torno a la reinserción de un joven en una sociedad que no acostumbra ofrecer segundas oportunidades.

En la Suecia profunda, John (Ulrik Munther, cantante de 19 años ídolo de las quinceañeras suecas), un muchacho que ha pasado dos años en un reformatorio, vuelve a la granja familiar, con su padre, para intentar retomar su vida. Pero la comunidad local no ha olvidado, ni tampoco perdonado el delito que cometió.

Su presencia entre los vecinos hará que salga a flote lo peor que esconde en su interior el ser humano, el ambiente pasa de enrarecido a amenazante entrando en una espiral de violencia que llega casi al linchamiento. Ante la imposibilidad de rehacer su pasado, decide plantarle cara desarrollando una especie de resistencia pasiva que acentúa la antipatía que despierta entre sus vecinos.

Película de tensión permanente en la que el joven realizador primerizo va proporcionando pistas al espectador.

Película de tensión permanente en la que el joven realizador primerizo va proporcionando pistas al espectador –ciertamente incómodo- poco a poco, casi como con cuentagotas, manteniendo siempre la incertidumbre y jugando tanto con la complejidad como con la ambigüedad de las relaciones de todo tipo.

Se siente que la violencia puede estallar en cualquier momento...

Los silencios pesados, lo que no se dice y los mensajes subliminales parecen estar carcomiendo desde el interior un microcosmos que no consigue rehacerse de una tragedia. Se siente que la violencia puede estallar en cualquier momento y, cuando esto ocurre, el director la contempla de lejos, con una mirada fría a la que no añade ni música para subrayar lo terroríficos que resultan los insultos y los golpes…

El espectador acompaña a distancia a este chico, porque resulta difícil identificarse con un asesino, aunque se trate de un adolescente. Tanto en el contexto familiar como en el escolar, la película « Después de esto » pone muy bien de manifiesto la impotencia de los adultos para entender bien esa edad en la que los niños empiezan a dejar de serlo.

“La escenografía, la luz glacial, expresan constantemente la soledad del chico, frente a la incomprensión de sus familiares y la intolerancia de los demás escolares (…) En su debut en el cine, el cantante Ulrik Munther consigue dar forma a un personaje terco y opaco, que querría fundirse en la masa que sistemáticamente le excluye (…) dispuesto a todo, con un enfoque casi masoquista, incluso suicida, para conseguir el perdón” (Samuel Douhaire, Télérama).