CRÍTICA DE CINE

El Último Duelo: ¿La Verdad?

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El último duelo

Próximos estrenos España 29 de octubre  

Título original

The Last Duel
Año
Duración
152 min.
País
 Estados Unidos
Dirección

Ridley Scott

Guion

Ben Affleck, Matt Damon, Nicole Holofcener. Libro: Eric Jager

Música

Harry Gregson-Williams

Fotografía

Dariusz Wolski

Reparto

Matt DamonAdam DriverBen AffleckJodie ComerHarriet WalterNathaniel ParkerMarton CsokasSam HazeldineMichael McElhattonZeljko IvanekAlex LawtherClive RussellWilliam Houston, ver 15 más

Productora
Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; 

20th Century Studios, Scott Free Productions, Pearl Street Films, TSG Entertainment. Distribuidora: Walt Disney Pictures

Género
AventurasDrama | Siglo XIVEdad MediaHistóricoVenganza
Sinopsis
Basada en hechos reales, la película se centra en el duelo entre Jean de Carrouges y Jacques Le Gris, dos amigos que se convirtieron en rivales. Cuando la mujer de Carrouges, Marguerite, fue acosada por Le Gris, un cargo que él niega, ella no se queda callada y le acusa, un acto valiente y desafiante que pone su vida en peligro. El consiguiente duelo a muerte determina el destino de los tres.

CRÍTICA

El último duelo” es una película con vocación de obra maestra y con el espíritu de convertirse en una de las mejores historias de caballería de los últimos años. Ridley Scott parece querer emular lo que ya hiciera en “Gladiator” para contarnos una historia de tormento y sufrimiento en la que dos hombres están condenados a enfrentarse y a odiarse eternamente. Y es precisamente esta búsqueda de grandeza y poder lo que acaba convirtiendo el “El último duelo” en una película irregular, capaz de sorprender y conmover, pero también de aburrir y de caer en demasiadas reiteraciones.

Basada en hechos reales, la película se centra en el duelo entre Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques Le Gris (Adam Drive), dos amigos que se convirtieron en rivales y que se retaron a muerte tras ser acusado Le Gris de la violación de la mujer de su amigo (Jodie Comer). Un acontecimiento histórico con el que Ridley Scott construye un drama que reflexiona sobre el honor y el papel de la mujer en la Europa medieval, al mismo tiempo que busca transmitir un mensaje universal sobre el sufrimiento femenino.

Uno de los elementos más sorprendentes de “El último duelo” es que la historia está contada desde la perspectiva de sus tres protagonistas, acusador, acusado y víctima. Una especie de homenaje a Rashomon de Kurosawa con el que Scott permite aproximarnos a todos los matices de la historia y con el que va construyendo una historia de mentiras y medias verdades. De esta manera iremos descubriendo como la historia cambia según su protagonista y cómo los conceptos de honor y valentía se van resquebrajando según avanza la historia.

El guion, firmado por Ben Affleck, Matt Damon y Nicole Holofcener  desmitifica toda la iconografía y símbolos de los caballeros medievales en pos del orgullo y la arrogancia. “El último duelo” presenta a unos personajes mezquinos que anteponen el honor y la fortuna a la ética y la moral. La historia juega con las dobles realidades y tan pronto vemos como un personaje es capaz de lanzarse el solo contra un ejercito como al tiempo descubrimos que ese comportamiento era más el de un enfermo mental.

En ese sentido contemplaremos como la violación de la protagonista no tiene ningún tipo de importancia para la sociedad de su época, especialmente para su marido que solo ve en ello un tipo de deshonor hacia su persona. Hay que reconocer que la película en un inmenso tratado sobre la naturaleza humana y sus envidias.

Sin embargo, decía al comienzo de la crítica que “El último duelo” es una película irregular capaz de lo mejor y de lo peor. Entre lo mejor destaca un reparto grandioso con unos magníficos Matt Damon, Adam Drive, Jodie Comer y Ben Affleck a la cabeza. No obstante, todo el reparto brilla y posiblemente sea uno de los trabajos en los que Ridley Scott mejor ha sabido dirigir a sus actores. La dirección también es brillante y cuenta con muchas escenas espectaculares, como ese ansiado duelo final lleno de ritmo y sangre. Entre lo peor, su extenso metraje.

Desgraciadamente la película acaba siendo excesiva en todos los sentidos. Sus 151 minutos se hacen muy largos y la división de la historia en tres puntos de vista acaba ralentizando mucho la trama. Esto supone que haya demasiada reiteración y diálogos que no acaban de funcionar, dejando la sensación final de agotamiento. El tramo final, correspondiente a la protagonista, debería ser el más intenso y poético, pero termina siendo el más pesado. Hay demasiadas ganas por transformar el relato en un nuevo alegato en favor del movimiento “Me too”.