CRÍTICA DE CINE

La Fractura: División sin complacer

LA FRACTURE

La fractura

Próximos estrenos España 29 de julio

Título original

La fractureaka 
Año
Duración
98 min.
País
 Francia
Dirección

Catherine Corsini

Guion

Catherine Corsini, Agnès Feuvre, Laurette Polmanss

Música

Robin Coudert

Fotografía

Jeanne Lapoirie

Reparto

Valeria Bruni TedeschiMarina FoïsPio MarmaiAïssatou Dialo-SagnaJean-Louis Coullo'chCamille SansterreMarin LaurensCaroline EstremoFerdinand PerezClément CholetRamzi ChoukairNorman Lasker

Productora

Chaz Productions

Género
ComediaDrama
Sinopsis
Raf (Valeria Bruni Tedeschi) y Julie (Marina Foïs), una pareja a punto de romper, se encuentran en Urgencias al borde de la asfixia la noche de una manifestación parisina de los "chalecos amarillos". Su encuentro con Yann (Pio Marmaï), un manifestante herido y en cólera, hará que sus certezas y prejuicios vuelen en mil pedazos. Fuera, la tensión continúa creciendo. El hospital, bajo presión, debe cerrar sus puertas. El personal está desbordado. La noche va a ser larga...
 
CRÍTICA

Los cimientos del estado del bienestar de Occidente nunca han sido del todo robustos, pero llevan debilitándose notoriamente desde la crisis financiera de hace 15 años hasta los alarmantes niveles del día de hoy. El sistema ha fallado porque ha sido incapaz de proteger a una mayoría de ciudadanos que ha seguido las normas religiosamente y, en lugar de seguridad, se ha encontrado una traición que ha motivado una lógica desafección. Sumado a un panorama más precarizado en todos los ámbitos en el que, al mismo tiempo, una pequeña élite obtiene beneficios y engrosa obscenamente sus arcas con el permiso de unos gobiernos al servicio del poder económico en detrimento del refuerzo del servicio público, la indignación es inevitable.

La tradición revolucionaria de Francia, uno de los países-bandera de este estado del bienestar, ha sacado a las calles a multitud de personas para defender sus derechos, siendo los chalecos amarillos posiblemente el movimiento más mediático. Este clima inestable que retrotrae a tiempos pretéritos evidencia la decepción y el espejismo que ha sido este sistema con el que parecía que las necesidades vitales estaban bien cubiertas. Un sistema positivo en tiempos de bonanza, pero que se desmorona a la mínima por una gestión codiciosa que lleva a colapsos cíclicos. Toda esta fragilidad estructural queda recogida en La fractura, con la que Catherine Corsini se aleja de sus dramas románticos habituales para ofrecer, en clave de comedia amarga, una denuncia de un sistema sanitario endeble y de la convulsión social en plena era Macron.

Teniendo un marco perfecto para una sátira punzando, que podría remitir a un Robert Altman galo, sin embargo, en el film la comedia no reluce más allá de en momentos concretos, porque comete el error de creer que la comedia pasa por tener a gente histérica hablando todo el rato.

Y para que ello se sostenga, hacen falta diálogos más agudos. Funciona mejor en su acercamiento dramático, pero su mayor fisura es que no es demasiado sutil y presenta sus cartas desde el inicio, sin ofrecer un suspense dramático dilatable que vaya más allá de ver qué comentario se hará o esperar la irrupción de la manifestación en el hospital, hecho previsible desde el minuto 10. Piensa que su discurso y exposición son suficientes para aguantar una película coral que avanza poco en una primera hora para luego precipitarse sin lograr el contundente impacto que busca.

El frenetismo que Corsini, una cineasta estimable, quiere inyectar a La fractura no se traduce en un buen pulso narrativo, diagnosticándose como un conjunto fallido con sus virtudes individuales, como es un reparto competente donde sobresale Pio Marmai, al lado de una Valeria Bruni Tedeschi semicatatónica. No complaciendo como la sátira que cabía esperar, es su condición de breve radiografía social su aliciente cinematográfico.