CRÍTICA DE CINE

Gas the Arabs: Cuando al parecer las personas son un problema

No podía llegar de forma más oportuna Gas the Arabs, tras los avivados ataques de las últimas semanas en la Franja de Gaza que han vuelto a poner en las pantallas de las televisiones del mundo este conflicto postergado a lo largo de varias décadas. 

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Documental | 64 min. | España | 2017

Título: Gas the Arabs.
Título original: Gas the Arabs.
Director: Carlos Bóver, Julio Pérez del Campo.
Guión:
Intérpretes: 

Estreno en España: 20/04/2018 
Productora: El Retorno Producciones.

Distribuidora: Con un Pack

 

Sinopsis

Tras la última agresión israelí sobre la Franja de Gaza, una vez cesan los bombardeos, la realidad del conflicto desaparece de los medios de comunicación. El documental es un grito para combatir ese olvido, un viaje por el drama diario de quienes sufren las amenazas y la privación por vivir en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania.
Personajes diversos nos revelan la vulneración de derechos humanos que sufren diariamente y la situación de bloqueo y posguerra por la que trata de sobrevivir la población palestina en la Franja de Gaza. Un viaje a través de sus ciudades, sus gentes y también, de alguna manera, de su historia bajo la ocupación de Israel.

Crítica

No podía llegar de forma más oportuna Gas the Arabs, tras los avivados ataques de las últimas semanas en la Franja de Gaza que han vuelto a poner en las pantallas de las televisiones del mundo este conflicto postergado a lo largo de varias décadas. La longevidad y complejidad de la disputa territorial entre Palestina e Israel ha sido tratada documentalmente desde varias ópticas y formatos –tanto cinematográfico como documental-, y nunca está de más abordar en él, dada su relevancia y transcendencia mundial. Por esta razón, Gas the Arabs despierta un cierto interés, a pesar de acomodarse en la funcionalidad narrativa.

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Carles Bover y Julio Pérez del Campo nos guían por el asunto desde la perspectiva emocional y humana, apoyándose en las historias personales de varios personajes que viven de cerca el conflicto. 

Carles Bover y Julio Pérez del Campo nos guían por el asunto desde la perspectiva emocional y humana, apoyándose en las historias personales de varios personajes que viven de cerca el conflicto. En su muy llevadera hora de metraje, asistimos al testimonio de ciudadanos ordinarios que revelan los estragos y dolores particulares que ha causado la guerra en ellos, todos ellos fundamentados en las pérdidas: materiales, de seres queridos, de libertades, etc. Así pues, el plano emocional se impone mayoritariamente al político, el cual es apuntado desde un retrato humano un tanto desnaturalizado al caer demasiado en el recurso de la entrevista a cámara, en lugar de apostar más por el fluir del costumbrismo. 

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Con este planteamiento, pues, los directores buscan más la propagación de vivencias personales que una profundización sobre el conflicto, de manera que no satisfará a los interesados en causas geopolíticas. No obstante, el espectador medio puede sentirse apelado por su carga afectiva, la cual pocas veces sobrepasa la línea del abuso. 

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Aún así, debe reprocharse una cierta parcialidad, ya que se focaliza desde el lado palestino, desdibujando un tanto la participación violenta del pueblo y atribuyendo el papel de villano a Israel, dejando un moderado tufo maniqueísta. De héroes e inmorales hay en los dos bandos. Lo que sí es indiscutible es que la gran víctima del problema es la gente anónima de ambos pueblos. 

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Gas the Arabs habrá cumplido su función si consigue acercar la pugna a espectadores no demasiado familiarizados con ella. Y si, además, despierta conciencias. Porque, tal y como funciona este interesado mundo, sólo el pueblo puede salvar al pueblo. Y más cuando la solución planteada a un ataque químico es un bombardeo indiscriminado promovido por estados “ejemplares” como Estados Unidos, Francia o el Reino Unido. Si Dios no nos coge confesados, ya lo hará el cine, siempre al pie del cañón.