Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Gaza Mon Amour: Sarcasmo y amor en la franja de Gaza

Gaza mon amour

Cartelera España 4 de junio  

Gaza mon amour

Título original

Gaza mon amour
Año
Duración
87 min.
País
Palestina Palestina
Dirección

Guion

Mohammed Abou Nasser, Ahmad Abou Nasser

Música

Andre Matthias

Fotografía

Christophe Graillot

Reparto

Productora
Coproducción Palestina-Francia-Alemania-Portugal-Qatar; 

Les Films du Tambour, Riva Filmproduktion, Ukbar Filmes

Género
DramaComediaRomance
Sinopsis
Gaza, hoy. Issa, un pescador de sesenta años, está secretamente enamorado de Siham, una mujer que trabaja en el mercado con su hija Leila. Cuando descubre una antigua estatua fálica de Apolo en sus redes de pesca, Issa la esconde, sin saber qué hacer con este misterioso y poderoso tesoro. Sin embargo, en el fondo, siente que este descubrimiento cambiará su vida para siempre. Curiosamente, su confianza comienza a crecer y finalmente decide acercarse a Siham.
 
CRÍTICA

Este es el segundo largometraje de los hermanos Tarzan y Arab Nasser. Está situado en la franja de Gaza hoy. Un pescador de sesenta años, soltero, llamado Issa, está íntimamente enamorado de Siham, una silenciosa y elegante modista de mentalidad moderna que trabaja en el mercado de la zona con su hija divorciada Leila (Abd Elhadi).

Hay un momento en que Issa encuentra una antigua estatua priápica de Apolo en sus redes de pescar, la coge y la oculta sin saber qué hacer con el enigmático y poderoso tesoro. Pero en lo profundo siente que este hallazgo habrá de cambiar su vida. A la vez, su confianza en sí mismo empieza a aumentar, por lo que acabará acercándose a Siham. La estatua deviene, así, amuleto amoroso y, a la vez, como se verá, en objeto de conflicto cómico con las autoridades del lugar que quieren hacer negocio con ella.

Los hermanos gemelos Mohammed Abou Nasser y Ahmad Abou Nasser (Tarzan y Arab), dirigen y logran dar a luz, desde una visión social y costumbrista, un relato en el cual predomina la sencillez argumental, narrativa y de personajes.

Esta película de los Nasser homenajea el conocido filme de Alain Resnais Hiroshima mon amour (1959), este más psicológico y de vanguardia, que se desarrolla en la tremenda posguerra japonesa tras la II Guerra Mundial. Reflejaba aquella obra cómo, incluso en las situaciones más desfavorables, puede surgir el amor y el deseo y cómo estos sirven de catalizador para cerrar heridas del pasado o para hacer más llevadera una situación dramática.

Esto es lo que cuentan los hermanos Nasser, solo que este filme palestino se sitúa en la devastada franja actual de Gaza, donde también se da un espacio para el deseo y el cariño.

Como escribí en mis comentarios de la cinta de Resnais y sobre aquellos amantes: «La historia personal de ambos se impondrá siempre a la historia forzosamente demostrativa de Hiroshima. Y en realidad, eso viene a ocurrir en la conclusión del filme, que la historia amorosa sobresale sobre el horror de Hiroshima». Del mismo modo que el encuentro y el amor de Issa y Siham asoma la cabeza por encima de la cruda realidad de Gaza.

De modo que en esta obra ocurre más o menos igual, salvando las diferencias. Los amantes palestinos acaban por imponer su amor e incluso su sentido del humor, sobre la oscura, fatal y siniestra vida en la franja de Gaza, igualmente horrorosa, con enemigos dentro, como el grupo radical-islamista de Hamás, y fuera, las fuerzas militares hebreas.

Al final, quien paga la cuenta del desastre, como en tantas ocasiones, es el pueblo llano, la principal víctima de un gobierno fundamentalista y de la respuesta bélica del país hebreo, pues los pobres ciudadanos ya se han acostumbrado a sentir las bombas como algo cotidiano y a Hamás como una especie de «mal necesario».

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El filme sabe alumbrar el encuentro y el romance otoñal de sus protagonistas como bálsamo triunfal frente a la desgracia o la desesperanza, y «apuestan por lo prístino del amor y de cómo darse oportunidades para vivir, incluso cuando se vive un asedio» (Pizarro), ante un telón de fondo de desaliento y nostalgia.

Teniendo también la certeza de que es prácticamente imposible narrar una comedia romántica convencional en ese entorno, dan paso al humor más ácido e irónico con el cual hacen crítica y sirve para rebajar la tensión de una situación inhóspita y claustrofóbica.

Los Nasser no están bien vistos por Hamás y en esta cinta, justamente, ofrecen una visión del grupo político y de los habitantes anónimos de Gaza, tal vez la prisión más grande conocida: gente marchitada y resignada a un destino irrespirable, tanto por el bloqueo de cotas irracionales impuestas por Israel, como por los carceleros de Hamás, que son representados como grupo político armado corrupto, plagado de hipócritas, auténticos dictadores y explotadores.

La idea es contar en medio de una gran historia, algo pequeño, casi anecdótico. De modo que estamos en el presidio-Gaza, espacio en el que malviven cerca de un millón de personas con las limitaciones de una ciudad sitiada y sin opción a escapar. Y una sencilla historia romántica.

Omnipresente, el eterno conflicto de Israel contra una fragmentada Palestina, Hamás ejerciendo un poder omnímodo a tiro limpio, con la Autoridad Nacional Palestina medio muerta, y en el plano geopolítico perdiendo los míseros de siempre y ganando Arabia Saudita.

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Y en el medio la historia simple y entrañable de un enamorado pescador, una mujer acuciada por las deudas y su moderna hija divorciada. Todo ello entre el hastío y la insalubre cotidianidad, fumando y escuchando cintas de Julio Iglesias mientras maldicen su destino.

La cinta avanza por una especie de precipitador, el hallazgo del pescador de una estatua por la que habrá de padecer sin culpa alguna, mientras su hermana intenta casarlo y su anhelada amada hace equilibrismos para meramente subsistir. Todo lo cual sirve para tomar el pulso a Gaza, su conservadurismo, la falta de horizontes y los afanes y quimeras de sus habitantes. Una sociedad que vive como puede, con sus culpas, penas y desdichas.

Con un excelente guion de los hermanos Nasser, una música meritoria de Andre Matthias y una excelente fotografía de Christophe Graillot, este filme de tempo pausado, que finaliza de manera inopinada, es sobre todo una radiografía intensa del sin par mundo palestino, cargado de ternura dentro de su dolor.

Excelente reparto con actores muy buenos, eficaces y creíbles, como el principal Salim Dau, que interpreta de forma sublime a un pescador sesentón que en plena edad provecta descubre el amor y la pasión. Hiam Abbass, la dama de la interpretación de Oriente próximo, está sensacional, la química con la que configura el romance es delicada y realizada con mimo, y acompañada de verismo y excelencia interpretativa.

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Muy bien Maisa Abd Elhadi como la hija Leila y Manal Awad, como la hermana regañona de Issa. Acompañan con gran nivel George Iskandar, Hitham Al Omai y Maid Eid.

Hibridación de comedia romántica y reflexión política (más cercana a la primera), no pierden comba dosis altas de realismo y absurdo en esta película de los gemelos palestinos, en su temible y conflictivo territorio, para dibujar el afecto en un encuadre que brinda poco margen al amor romántico, pero que aun así acaba progresando.

Aunque los Nasser son archiconocedores del enfrentamiento entre pueblos (palestinos-judíos), no se adentran en exceso en la comunidad palestina y sus mandatarios islamistas, como tampoco subrayan los bombardeos israelíes como acontecimiento cotidiano.

De modo que sin ponernos en el lugar sombrío ni caer en el melodrama, la película se dirige y culmina en una emotividad centrada en la horribilis realidad social y política a la que los protagonistas parecen condenados, pero siempre con el mensaje resignado y esperanzador de que «la vida sigue» y el amor acaba por salir vencedor.

Escribe Enrique Fernández Lópiz | Fotos Karma Films