CRÍTICA DE CINE

Handia: El gigante de Altzio

Todo empieza y acaba en el baserri, el caserío vasco. Los soldados carlistas llegan, buscando hombres jóvenes que sirvan a la guerra. El padre debe elegir cuál de los hijos va al frente y cual se queda con él para ayudarlo en el campo. La Guerra Carlista y el retorno de Martin a casa serán la esencia para entender el aislamiento del hermano del gigante de Altzo. 

Handia : Cartel

Drama | 114 min. | España 2017

Título: Handia.
Título original: Handia
Director: Aitor Arregi, Jon Garaño.
Guión: Aitor Arregi, Jon Garaño.
Actores: Eneko Sagardoy, Joseba Usabiaga, Iñigo Azpitarte.

Estreno en España: 20/10/2017 
Productora: Irusoin, Kowalski Films, Moriarti Produkzioak 

Distribuidora: A Contracorriente Films

Sinopsis

Historia inspirada en hechos reales. Después de luchar en la Primera Guerra Carlista (1836), Martin vuelve a Gipuzkoa, al caserío familiar. Allí descubre que Joaquin, su hermano pequeño, ha crecido de forma desmesurada, es mucho más alto de lo normal. Ambos hermanos creen que todos querrán pagar para ver al hombre más grande del mundo. Así que deciden embarcarse en un largo viaje por Europa. A través de ese viaje se perfilará la personalidad de los dos jóvenes y el entorno social en el que se desarrolla su historia. 

Crítica

Todo empieza y acaba en el baserri, el caserío vasco. Los soldados carlistas llegan, buscando hombres jóvenes que sirvan a la guerra. El padre debe elegir cuál de los hijos va al frente y cual se queda con él para ayudarlo en el campo. La Guerra Carlista y el retorno de Martin a casa serán la esencia para entender el aislamiento del hermano del gigante de Altzo. 

Handia : Foto

En el film se aprecian trazos que recuerdan al El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik, 2007), con los protagonistas solos ante su situación.

En el film se aprecian trazos que recuerdan al El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik, 2007), con los protagonistas solos ante su situación. Estas semejanzas no se dan solamente por la idea principal de la historia de un hombre legendario, Joaquin, el gigante de Altzo, y su complicada relación con su hermano y compañero de aventuras, sino sobre todo por el ritmo pausado en la narración y por un estilo visual muy poderoso. Los hermanos se complementan, mientras se construye el mito del hombre más alto de Europa en el siglo XIX.

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El equilibrio será fundamental en todos los temas tratados en el film. En el fondo, los dos hermanos son las dos caras de la misma moneda. El ritmo pausado es clave para que el espectador se pueda adentrar en la gran cantidad de temas planteados en la película. Dicha complejidad no deja que la narración y la trama se diluyan. Joaquin, preocupado por la naturaleza de su acromegalia, no deja de crecer. Aquí nos muestra la película una metáfora sobre el cambio. La inevitabilidad y la identidad se entremezclan, mientras se dibujan las personalidades de los protagonistas. ¿Cómo adaptarse sin perder la identidad?. 

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Esta búsqueda identidad es, en parte, la motivación de los personajes a lo largo de su gira por Europa. El mundo del espectáculo que exhibe al gigante hace que uno se pregunte: ¿A qué lado del escenario está el monstruo? ¿Es el gigante? ¿Es el espectador? ¿Son ambos hermanos? Ese interrogante queda muy bien planteado y expuesto durante la visita de los hermanos a la Reina Isabel II, presentada como una altiva joven adolescente. En esa misma escena confluyen la burla y la crítica, no solamente del visible problema físico del gigante, sino también de su intelecto e incluso su origen cultural.

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El equilibrio entre la intimidad y la grandeza de la historia es perfectamente enmarcada en la fotografía de Javier Agirre Erauso, iluminando a nuestros claroscuros protagonistas y destacando aún más la fuerza de su historia. Técnicamente el film es impresionante. El realismo del gigante, mezcla de meticulosas tomas y algún efecto especial, no permite al espectador centrarse solo en el aspecto de Joaquin, sino que le mire más allá de su apariencia. 

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El tándem formado por Garaño y Arregi ya destacó en la brillante Loreak (2014), y en parte gracias al prestigio de esa película, ha sido posible realizar su sueño de explicar esta historia. Han vuelto a demostrar la complicidad y compenetración necesarias para hacer un relato con un toque personal y fuera de lo acostumbrado. Es una película atípica, mucho más que una road movie. Su complejidad no busca la comodidad de lo ya visto. En estos momentos en los que acostumbramos a ver películas comerciales y relatos por encargo, este film es un golpe de aire fresco.