CRÍTICA DE CINE

Infiltrado en el KKKlan: Semillas de rencor

Este largometraje, basado en la historia real de Ron Stallworth, está dirigido por Spike Lee (Plan oculto, La última noche). El reparto protagonista cuenta con los actores John David Washington (Ballers), Adam Driver (Paterson), Topher Grace (Aquellos maravillosos 70), Laura Harrier (Spider-Man: Homecoming) y Alec Baldwin (Misión Imposible: Fallout). 

Infiltrado en el KKKlan : CartelComedia | 128 min. |USA| 2018

Título: Infiltrado en el KKKlan.
Título original: BlacKkKlansman
Director: Spike Lee.
Guión: Spike Lee, Kevin Willmott, David Rabinowitz, Charlie Wachtel (Libro: Ron Stallworth)

Intérpretes: John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier.

Estreno en España: 31/10/2018 
Productora: Blumhouse Productions / Monkeypaw Productions / QC Entertainment.

Distribuidora: Universal Pictures.

 

Sinopsis

Estados Unidos, principios de los años 70, una época de agitación social y de lucha por los derechos civiles. Ron Stallworth (John David Washington) se convierte en el primer detective afroamericano del departamento de policía de Colorado Springs. Para hacerse valer, y aunque es recibido con escepticismo y hostilidad, decide llevar a cabo una peligrosa misión: infiltrase en el Ku Klux Klan, para denunciarlo. Haciéndose pasar por un supremacista blanco, se pone en contacto telefónico con el grupo y en seguida pasa a conocer al núcleo duro de esta organización. Eso sí, para las reuniones en persona, echa mano de su compañero Flip Zimmerman (Adam Driver). Así conseguirán información sobre los preparativos de un atentado. 

Crítica

Según el dicho no hay mal que por bien no venga, algo que se puede aplicar a unos cuantos directores norteamericanos que en su día parieron obras maestras y que en los últimos años habían ido perdiendo fuelle. Pero vete aquí que llega esa pantomima disfrazada de presidente llamado Trump y el sentido arácnido de los otrora azotes de las injustícies patrias se han vuelto a poner las pilas para poner en tela de juicio la labor de quien se ha hecho con el poder a base de fomentar el miedo y el odio.

Infiltrado en el KKKlan : Foto Adam Driver, Ashlie Atkinson, Topher Grace

Al que en otra época fuera uno de los cineastas más virulentos a la hora de denunciar los atropellos históricos a los que se han visto sometidos los ciudadanos de raza negra le ha venido muy bien ver como el retroceso de derechos se ha asentado en un país donde el sueño americano se ha convertido en pesadilla. 

Spike Lee es uno de esos cineastas, al que se puede unir el estreno de aquí a un par de semanas del último documental de Michael Moore, titulado Farenheit 9/11, sobre la nefasta política del líder del flequillo imposible. Lee estrena Infiltrado en el KKKlan, un alegato en forma de intriga policíaca basada en un hecho real en la que un agente negro se las ingenia para meteres hasta la cocina de la que se ha venido llamando “la organización”, o sea el Ku Klux Klan. Estamos a principios de los años setenta, una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, y ahí el director de peliculones como La última noche o The Hot game se mueve como pez en el agua, labor reconocida con galardones importantes como el Gran Premio del Jurado en Cannes en 2018.

Infiltrado en el KKKlan : Foto

Se nota que el guion, escrito por el propio Lee acompañado de Kevin Wilmott (quien conoció el éxito gracias a C.S.A.: The Confederate States of America) y el debutante David Rabinowitz, basado a su vez en el libro escrito por Ron Stallworth, el mismo policía que consiguió el rocambolesco hito histórico al que antes hacíamos referencia, destila rabia y mala leche en cada línea de diálogo. Y se nota que al que en otra época fuera uno de los cineastas más virulentos a la hora de denunciar los atropellos históricos a los que se han visto sometidos los ciudadanos de raza negra le ha venido muy bien ver como el retroceso de derechos se ha asentado en un país donde el sueño americano se ha convertido en pesadilla. 

Infiltrado en el KKKlan : Foto John David Washington

Aunque no sea su mejor película, y su dilatada verborrea y exceso de discursos concienciadores puedan llegar a abrumar a algunos espectadores, se trata de una peripecia muy entretenida y divertida con una sólida base de compromiso de denuncia. El público europeo estamos más acostumbrados a ver multitud de trabajos de denuncia social (aunque cada vez menos), pero en los EEUU hay que explicar las cosas claritas, porque no suelen atender a segundas lecturas. Para ello el film se vale de un epílogo demoledor, donde pasado y presente se unen para que nos demos cuenta de que las barbaridades que se nos han contado más que historia siguen siendo realidad.

Infiltrado en el KKKlan : Foto Adam Driver, John David Washington

Puntos fuertes de la propuesta son su magnífico elenco actoral, capitaneado por la excelente interpretación de su pareja protagonista, un Adam Driver que acumula parabienes en todas las producciones en las que participa y el emergente John David Washington, hasta la fecha conocido en España tan solo por su trabajo en la serie de TV Ballers. A ellos se les unen una pléyade de grandes secundarios, entre los que destacan Laura Harrier, Michael Buscemi (hermano de Steve),  Jasper Pääkkönen (uno de los protagonistes de Vikingos) y Ryan Eggold (Black List), e incluso un cameo introductorio delirante de Alec Baldwin, que aquí no destriparemos.

Por supuesto la banda sonora, marca de la casa, es simplemente espectacular. El score viene firmado por por el reputado músico de jazz y compositor Terence Blanchard, quien ya ha trabajado para Spike Lee en muchas de sus películas (Plan Oculto, Malcolm X…). Por otro lado, además de la música original del señor Blanchard, la película también ofrece la posibilidad de escuchar otras canciones de artistas como James BrownRay Ben Rue, The Temptations o incluso un tema inédito hasta hace bien poco por parte del fallecido Prince.

Infiltrado en el KKKlan : Foto Jasper Pääkkönen

Escenas como esos tontos del capirote relamiéndose en su recalcitrante racismo mientras ven cine mudo del bueno o el final descacharrante en el que la justicia se impone sobre todas las cosas hacen que pagar la entrada para ver esta gran película valga mucho la pena.