CRÍTICA DE CINE

Instinto Maternal: Televisión de calidad

Thriller psicológico que dirige Olivier Masset-Depasse (Santuario, Illégal) y que protagonizan Jules Lefebvres, Luan Adam y Veerle Baetensi.

Drama| 93 min. | Francia-Bélgica | 2018

Título: Instinto Maternal.
Título original: Duelles.
Dirección: Olivier Masset-Depasse.
Guión: Olivier Masset-Depasse, Giordano Gederlini.
Actores: Veerle Baetens, Anne Coesens, Mehdi Nebbou, Arieh Worthalter.

Estreno: 28/06/2019 
Productora: Savage Film / Versus Production.

Distribuidora: Karma Films.

 

Sinopsis

Alice y Céline son dos amigas que tienen una relación especial. Viven con sus familias en los suburbios bruselenses de los 60, en dos idénticas casas adosadas de clase media. Han transmitido su vínculo a sus hijos de ocho años, Théo y Maxime, que han crecido juntos y son como hermanos. Sus maridos también comparten una complicidad similar, y las dos familias prácticamente viven como si fueran una sola. Pero un día, llega la tragedia cuando Maxime muere en un accidente que Alice presencia pero no puede evitar. Céline acusa a Alice de no ser capaz de salvar a su hijo, y su actitud cambia por completo. Su relación, antes tan perfecta, comienza a desmoronarse, y Alice tiene miedo de que su amiga trate de vengarse.

Crítica de Vicente I. Sánchez

Si algo no se le puede achacar a “Instinto maternal” es que oculte o enmascare qué tipo de cine es. Estamos en esencia ante una producto para televisión de bajo presupuesto,  con referencias demasiado evidentes  a  Hitchcok y Chabrol y con una dirección que busca situarse sin timidez en el thriller psicológico.

Incluso como su título francés “Duelles” puede llevar a confusión, la propia productora a optado por traducirlo como “Instinto maternal”, dejando claro que el mercado natural de la película es el televisivo. Basta decir que en IMDB podemos encontrar nueve títulos con ese nombre, de los cuáles seis son “tv movies”.

Al acercarnos a esta obra debemos hacerlo sin complejos, aceptando claramente ante qué tipo de propuesta nos encontramos.

Es por ello que sorprende que la cinta vaya a ser estrenada en cines y no directamente en la pequeña pantalla.  Seamos claros,  como telefilme puede lograr bastante éxito, pero en los cines será un rotundo fracaso que difícilmente logrará mantenerse más de una semana en cartelera.

Es por eso que al acercarnos a esta obra debemos hacerlo sin complejos, aceptando claramente ante qué tipo de propuesta nos encontramos: “Instinto maternal” se desarrolla en los años sesenta en Bruselas. Alice y Céline, además de vecinas, son  buenas amigas. Por ello, sus hijos se han criado como hermanos. Sin embargo la relación comienza a desmoronarse cuando Maxime, el hijo de Céline, muere de manera trágica con Alice como testigo del terrible suceso.

El director belga Olivier Masset-Depasse nos sumerge en un thriller psicológico que bebe de todos los clásicos posibles y que nos ofrece una historia que siempre funciona: Vecino psicópata busca venganza.

El homenaje a Hitchcok es tan evidente que puede llegar a ser hasta encantador. No falta detalle, movimiento de cámara, o incluso pelo plateado de la protagonista, que no recuerde a lo mejor del cine clásico.

Es por ello que “Instinto maternal”  no puede ser tomada en serio y hay que concebirla como una película para ver por televisión un domingo por la tarde. Todo es tan evidente, tan subrayado y tan retro que resulta interesante. Desde esa Bruselas de los años 60, hasta las interpretaciones de Veerle Baetens (Tábula Rasa,)  y Anne Coesens (La tregua) que se precipitan sin temor hacia la sobreactuación y el exceso.  

La cinta tiene un estilo sesentero, desde la dirección, sacada de un manual de estilo para  dirigir, hasta el guion, que no duda en dar increíbles piruetas narrativas y en mostrar lo evidente con la inocencia de un niño. Algunas secuencias son tan deliberadamente exageradas y poco creíbles que acaban convirtiéndose en pura comedia.  No obstante la película no logra en ningún momento encontrar una voz propia, o un estilo que la defina como novedosa.  No hay autoría ni innovación. Cabe preguntarse si realmente Olivier Masset-Depasse la buscaba.

En definitiva “Instinto maternal” es una película que nos hace recordar que el cine clásico aun puede sorprendernos. Una historia sin pretensiones que simplemente busca entretener una tarde aburrida. El director lo sabe, nosotros lo sabemos. Nadie miente. Todos contentos.