CRÍTICA DE CINE

La Casa Junto al Mar: Un regreso a las raíces

Robert Guédiguian, el realizador de la inteligente película “Las nieves del Kilimanjaro”, regresa con los mismos actores –Ariane AscarideJean-Pierre DarrousinAnaïs Demoustier y Gérard Meylan– en una historia de nostalgia y resignación, evocación de una época que ya ha pasado, de nuevo teniendo como escenario Marsella.

La casa junto al mar poster

Drama | 107 min. | Francia 2017

Título: La Casa Junto al Mar.
Título original: La Villa.
Director: Robert Guédiguian
Guion: Robert Guédiguian, Serge Valletti.
Actores: Ariane Ascaride, Jean-Pierre Darroussin, Gérard Meylan, Jacques Boudet.

Estreno en España: 23/03/2018 
Productora: Agat Films / France 3 Cinéma / Canal+

Distribuidora: Golem.

 

Sinopsis: En una pequeña cala cerca de Marsella, en pleno invierno, Angèle, Joseph y Armand vuelven a la casa de su anciano padre. Angèle es actriz y vive en París, y Joseph acaba de enamorarse de una chica mucho más joven. Armand es el único que se quedó en Marsella para llevar el pequeño restaurante que regentaba su padre. Es el momento de descubrir qué ha quedado de los ideales que les transmitió su progenitor, del mundo fraternal que construyó en este lugar mágico en torno a un restaurante para obreros. Pero la llegada de una patera a una cala vecina cambiará sus reflexiones... 

Crítica: 

Robert Guédiguian, el realizador de la inteligente película “Las nieves del Kilimanjaro”, regresa con los mismos actores –Ariane AscarideJean-Pierre DarrousinAnaïs Demoustier y Gérard Meylan– en una historia de nostalgia y resignación, evocación de una época que ya ha pasado, de nuevo teniendo como escenario Marsella: una hermosa cala donde se encuentra la casa familiar, punto  de reencuentro de tres hermanos, ya maduros, en torno al padre, propietario de un restaurante toda su vida,  que ha sufrido un ataque cerebral.La casa junto al mar : Foto Ariane Ascaride

 Como es habitual en las historias “de familia” se entrecruzan sentimientos de fidelidad y desilusión, depresión y rabia, arreglos de cuentas y ternura.

Para los dos hermanos, es un regreso a las fuentes, el momento de rememorar una infancia lejana, en un lugar que fue un paraíso de convivencia y ahora está reservado para las escasas familias acomodadas que solo acuden en vacaciones. Para Angèle (Ariane Ascaride), la mujer, en cambio, que regresa como una consumada y reconocida actriz, es el contacto con una realidad que ha querido olvidar, un drama ocurrido hace mucho tiempo que le ha impedido volver hasta ahora.

La casa junto al mar : Foto Anaïs Demoustier

El cuarto personaje, la encantandora Anaïs Demoustier, es la novia “demasiado joven” de Joseph (Jean-Pierre Darroussin). Precisamente es en el choque entre estas dos franjas de edad, “dos mundos opuestos”, donde falla la película, que convierte la situación en una caricatura:”de un lado la generación de la posguerra, educada en los ideales de libertad y fraternidad, y de otro sus herederos muy a gusto en el universo consumista del poder y el dinero”. (Otra historia de amor “inútil”, entre la mujer madura y un joven pescador, sobra en el relato).

La casa junto al mar : Foto Ariane Ascaride

Como es habitual en las historias “de familia” se entrecruzan sentimientos de fidelidad y desilusión, depresión y rabia, arreglos de cuentas y ternura, explicados por los numerosos flashbacks de la juventud de los protagonistas que nos recuerdan que el tiempo pasa y el mundo es un movimiento continuo.

La casa junto al mar : Foto Ariane Ascaride, Jean-Pierre Darroussin

Hasta que el drama familiar se amplía con un punto de melodrama y se convierte en emocionante discurso político, marcado por el encuentro de los protagonistas con tres niños –también dos varones y una chica-, emigrantes clandestinos escondidos entre unos matorrales, supervivientes de una patera hundida. Un “incidente” que consigue que los tres hermanos vuelvan a ser la piña que eran en sus mejores años, y se vuelquen en proteger a los pequeños, convirtiendo la película en un relato de esperanza y recuperando la utopía.