CRÍTICA DE CINE

Madres Verdaderas

Madres verdaderas

Cartelera España 6 de agosto  

Título original

Asa ga kuru aka 
Año
Duración
139 min.
País
 Japón
Dirección

Naomi Kawase

Guion

Naomi Kawase, Izumi Takahashi. Novela: Mizuki Tsujimura

Fotografía

Yûta Tsukinaga, Naoki Sakakibara

Reparto

Hiromi NagasakuArata IuraAju MakitaMiyoko AsadaHiroko NakajimaTetsu HiraharaTaketo Tanaka

Productora

Kinoshita Group, Kino Films, Kazumo, Kumie

Género
Drama | AdopciónMaternidad
Sinopsis
Tras una larga e insatisfactoria lucha por quedarse embarazada y convencida por una asociación de adopción, Satoko y su marido deciden adoptar a un niño. Años después, su familia se tambalea con la amenaza de Hitari, una chica desconocida que dice ser la madre biológica. Satoko opta por confrontar a Hitari directamente.
 
CRÍTICA

¿Quiénes son en realidad las madres verdaderas de este cuento moral, con aires de documental y trasfondo entre romántico y melodrama? Lo es Satoko, la madre adoptiva cariñosa, dedicada, pendiente de su hijo Asato; lo es Hikari, la adolescente embarazada que debe dar su bebe en adopción por imposición de su familia. Naomi Kawase lo tiene muy claro, las dos son verdaderas, una porque le da la vida y al hacerlo se destroza la suya; la otra porque le cuida y al hacerlo enriquece la suya. Y en medio Asato, el niño que tiene dos madres y debe aprender a convivir con esta idea.

Lo mejor de esta película delicada, sutil, sin un asomo de sentimentalismo, es el ritmo que las olas que se escuchan en el primer y negro fotograma del film marcan a todo el relato. Las olas que hacen que Satoko dude de su hijo de seis años ante una falsa acusación de otro niño y como esa duda la lleva a recordar cómo llegó Asato a sus vidas. El pasado documentalista de esta cineasta japonesa, única e inconfundible, se cuela en este primer flashback al mostrar una institución dedicada a acoger jóvenes embarazadas que no pueden cuidar a sus hijos. En este punto, la película da un primer giro y nos cuenta la historia de la madre biológica de Asato, la adolescente Hikari, su amor juvenil, sus miedos, sus dudas y su dolor al entregar al bebe recién nacido.

El film da un nuevo giro con la confrontación entre los padres adoptivos y la joven Hikari cuando aparece seis años después reclamando a su hijo. Pero Kawase no entra en el terreno del enfrentamiento y vuelve a desconcertarnos con la incorporación de un nuevo personaje, Takako, una joven problemática que complica la vida de Hikari. Se puede pensar que a lo mejor el film es demasiado larga, o que las elipsis a veces son un tanto confusas, pero no importa, porque lo que cuenta es el ritmo del oleaje que va y viene, acompañado del viento en las hojas y del sol que se pone lentamente en el mar.

El sol nunca sale, siempre se oculta, como si Kawase quisiera mostrar que la vida es hermosa en ese punto en el que la luz se pierde, con la seguridad de que volverá a salir otro día para volver a ponerse. Kawase, vuelve a emocionar.