Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Malasaña 32: Mala con saña

Esta película de terror sobrenatural inspirada en hechos reales la dirige Albert Pintó, responsable de Matar a Dios (2017).

Malasaña 32 : CartelTerror | 90 min. | España |  2020

Título: Malasaña 32.
Título original: Malasaña 32.

Dirección: Albert Pintó.
Guión: Ramón Campos, Gema R. Neira, Salvador S. Molina, David Orea.
Intérpretes: Will Smith, Martin Lawrence, Vanessa Hudgens, Kate del Castillo.

Estreno: 17/01/2020
Productora: Warner Bros. España.

Distribuidora: Warner Bros Spain.

 

Sinopsis

Finales de los años 70, en plena España de la Transición. La familia Olmedo se traslada del pueblo a la ciudad en busca de la prosperidad que parece ofrecerles la capital. La joven Amparo (Begoña Vargas) y el resto de su familia se instalan en un antiguo piso en el número 32 de la calle Manuela Malasaña de Madrid. Pero, hay algo que ninguno de ellos sabe: la casa que han comprado tiene más sombras que luces, y no están solos... Algo que desconocen pondrá en peligro sus vidas y tendrán que defenderse.

Crítica de Daniel Bernal:

Albert Pintó se embarca en el cine de terror con Malasaña 32, una cinta basada en hechos reales ambientada en el Madrid de los 70 en uno de los barrios más populares de la capital: Malasaña. Dos años después de que el director catalán debutase (junto con Caye Casas) con la efectiva comedia negra Matar a Dios, ahora estrena en solitario una producción terrorífica… terroríficamente mala.

Esta película partía con una buena premisa y es por ello que podría haber resultado interesante la exposición de los hechos acaecidos en la casa maldita donde se centra la historia. No obstante, finalmente nos encontramos con una producción precipitada y mal ejecutada, sin el desarrollo que la trama hubiese requerido.

Ya desde los primeros minutos del metraje, el respetable no conseguirá introducirse en la atmósfera creada, y es que este film provoca rechazo, desconexión y, por qué no decirlo, enfado.

Malasaña 32 : Foto

“ Mucha gente comparará este film con Verónica, pero no hay por qué hacerlo. ¿Acaso cuando vemos un Seat lo comparamos con un Aston Martin?".

¿Quién dijo miedo? En Malasaña 32 apreciamos todos los clichés de las películas de terror aunados de una manera totalmente inconexa e irreflexiva, no provocando ni un ápice de susto ni sobresalto al espectador. Da la sensación de que este proyecto se ha realizado con prisa y con desgana, no logrando hacernos partícipes de este infausto producto.

Mucha gente comparará este film con Verónica, pero no hay por qué hacerlo. ¿Acaso cuando vemos un Seat lo comparamos con un Aston Martin?

La cinta se pone en marcha y sin darte cuenta ya se llega a la conclusión de la obra, preguntándose uno qué es lo que ha visto, si es que realmente ha visto algo. Y es que el principal problema de Malasaña 32 es la falta de desarrollo, teniendo que haber ahondado más y mejor en el argumento propuesto.

Malasaña 32 : Foto

Cabe mentar que los rostros de los protagonistas de este largometraje no son muy conocidos (algunos ya habían participado en anteriores títulos pertenecientes a  Bambú producciones) y no va a ser un servidor el que les culpe de la acabose, pero no todos consiguen transmitir el realismo y la profundidad que se solicita en este tipo de películas.

Quería destacar dos cosas positivas:

Las dos magistrales canciones escuchadas en esta cinta: La vida sigue igual, dándonos un comienzo potente y prometedor (lástima que se quedó en eso: en un promisorio pero no cumplidor resultado) y Yo soy aquel del gran Raphael, que es utilizada para provocar un ambiente claustrofóbico.

Por otra parte, destacar a una de la pocas figuras rescatables de todo este conjunto: Concha Velasco. Sí, lectores, todavía hay que preguntarse en qué mala hora esta donna de la interpretación decidió embarcarse en este dislate.

Malasaña 32 : Foto

En conclusión, para el que escribe estas líneas, Malasaña 32 es un producto atolondrado en el que se meten con pinzas elementos propios del género que no provocará ningún tipo de efecto sorpresa en el rostro del espectador. Sales de la sala sintiéndote engañado, ya que nos venden una cinta de terror y lo único que obtenemos es un despropósito dentro del género.

Es una película mala, pero mala con saña.