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CRÍTICA DE CINE

Midsommar: Una nueva Cult Movie

La cinta está dirigida por Ari Aster (Hereditary) y protagonizada por Florence Pugh (Little Women, Peleando en familia), Jack Reynor (El hombre del corazón de hierro), Will Poulter (Black Mirror: Bandersnatch, El corredor del laberinto: la cura mortal) y William Jackson Harper (The Good Place, Paterson), entre otros.

Midsommar : Cartel

Terror| 140 min. | USA | 2019

Título: Midsommar.
Título original: Midsommar.
Dirección: Ari Aster.
Guión: Ari Aster.
Intérpretes: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper.

Estreno: 26/07/2019 
Productora: B-Reel Films / Parts and Labor. 

Distribuidora: DeAPlaneta.

 

Sinopsis

Dani (Florence Pugh) y Christian (Jack Reynor) atraviesan una dura crisis de pareja que ha dejado realmente tocada su relación amorosa. Sin embargo, ambos deciden darse una oportunidad, y qué mejor para ello, que disfrutar de un retiro vacacional en una idílica isla sueca. Junto con el resto de sus amigos se embarcan en un prometedor viaje a un festival de verano que se celebra una vez cada 90 años en una remota aldea de Suecia. Sin embargo, y a pesar de su paradisiaca apariencia, el lugar no es lo que parece. Pronto comenzarán a darse cuenta de que los anfitriones realizan perturbadores rituales paganos que pondrán a prueba la relación de cada uno de los huéspedes y su instinto de supervivencia. 

Crítica de Vicente I. Sánchez

Durante varios días “Midsommar” ha sido trending topic en las redes sociales. Ha generado tantas expectativas la nueva obra del director de “Hereditary” que independientemente del éxito que coseche, ya podemos hablar de los inicios de una nueva “cult movie”.

Especulaciones a un lado, posiblemente estemos ante una de las películas más interesantes y creativas de 2019. “Midsommar” propone una experiencia tan fascinante como absurda. Sus extensos 140 minutos oscilan entre el viaje alucinógeno y el terror hipnótico. Tengo claro que desde su estreno correrán ríos de tinta de defensores y detractores. Y es que estamos ante una rareza que bien puede arrasar en taquilla, que ser firme candidata a llevarse varios razzies en la próxima edición.

Midsommar : Foto Florence Pugh, Jack Reynor

Nadie puede dudar que “Midsommar” bebe directamente del espíritu de obras como “La montaña sagrada” o “El topo”.

Midsommar : Foto William Jackson Harper

Esta doble posibilidad se explica por lo demencial de su propuesta. El espectador que no entre en el juego que nos propone Ari Aster puede que dure muy poco, o incluso que sienta que estamos ante una comedia (de lo que tiene mucho también). Yo me inclino en un punto medio respecto a la cinta. Ni es la obra maestra que pretende ser, ni es la gran tomadura de pelo que muchos defenderán. Simplemente es la pelícua de un creador demasiado ambicioso.

A nivel narrativo utiliza una propuesta vista con frecuencia: Un grupo de amigos se va de vacaciones a un sitio idílico y de repente todo se complica. En esta ocasión un grupo de estudiantes americanos se desplazará hasta una remota aldea sueca para disfrutar del Midsommar. Una de las fiestas más famosas de Suecia en las que mucha gente se reúne para celebrar el verano. Eso sí, en el caso de esta aislada aldea solo lo celebran cada 90 años…

Midsommar : Foto Gunnel Fred

 Aviso a navegantes: “Midsommar” no tiene nada que ver con “Hereditary”. Ni siquiera podemos definirla como una película de miedo en el sentido literal de la expresión. El único elemento en común que comparten ambas propuestas es una sensación enfermiza y oscura en cada plano. El mal está presente, pero mostrarlo no es su prioridad. No es una cinta de terror, ni de grandes sustos, pero todo el largometraje genera una sensación extraña.

En lo argumental todo el peso recae sobre una magnifica Florence Pugg (“Peleando en familia”) y un Jack Reynor (“Kin”) deliberadamente ambiguo. Ari Aster se toma la creación de los personajes con calma. Es una película que no tiene prisa y que se va recreando en cada plano. De hecho durante los primeros 30 minutos no pasa nada realmente relevante para la trama posterior. Otro director lo podría haber contado todo en cinco minutos, pero Aster nos propone un viaje que requiere de paciencia.

Midsommar : Foto Gunnel Fred, Jack Reynor

Es muy probable, por no decir seguro, que Ari Aster sienta una gran pasión hacia el teatro pánico y el surrealismo simbólico de autores como Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowsky.  Nadie puede dudar que “Midsommar” bebe directamente del espíritu de obras como “La montaña sagrada” o “El topo”. No obstante me inclino a considerar que “Midsommar” no es tanto una película, sino un gran documental sobre el comportamiento primitivo de algunos grupos religiosos.

Es apasionante el análisis (y mezcla) que realiza de la cultura nórdica, vikinga y cristiana. Los mejores momentos de la película están vinculados a la fascinación con la que se nos presentan los distintos ritos, ropas, expresiones y bailes del grupo. Todo ello con una magnífica fotografía y ambientación. No hay encuadre o dialogo que no esté trabajado y busque la perfección.

Midsommar : Foto

Es por ello que todo lo relativo a los protagonistas, y a sus problemas personales, resulta mucho menos interesante. Sinceramente nos da igual lo que les pase a la mayoría. Solo tenemos ganas de ver cómo continua esa festividad de 9 días en honor al sol y la vida.

Dicho esto, “Midsommar” está lejos de ser una película perfecta. Ari Aster se sabe con carta blanca para hacer lo que quiera y acaba tendiendo hacia el exceso. Un ejemplo es ese gusto retorcido por la violencia, demasiado cruda y gratuita. No aporta nada más allá de contentar a los seguidores del terror y el gore.

Más excesos: Recientemente ha comunicado en sus redes que la película tendrá una versión más larga y oscura; “El primer corte de la película duraba aproximadamente 3 horas y 40 minutos. Estoy trabajando en un corte prolongado que sería de aproximadamente tres horas”. Lo dicho, una historia que dará mucho que hablar.