CRÍTICA DE CINE

Nacido en Siria: Niños de la guerra

Estamos ante un documento imprescindible que debería ser mostrado en escuelas y centros culturales de todo el país. El problema radica en que los obtusos que nos gobiernan no se dan cuenta de que despertar conciencias debería ser una de las señas de identidad de un gobierno progresista y no retrógrado.

 

Documental | 85 min. | España 2016

Título: Nacido en Siria.
Título original: Nacido en Siria.
Director: Hernán Zin.
Guión: Jose F. Ortuño, Hernán Zin
Intervienen: Mohammed, Marwan, Arasulí, Kais,

Estreno en España: 13/01/2017 
Productora: Contramedia Films / La Claqueta P.C. / Final Cut For Real

Distribuidora: 39 Escalones Films.

 

 

Sinopsis

Desde que comenzara la guerra civil en Siria unos cuatro millones de sirios han tenido que abandonar el país huyendo de la violencia. Más de la mitad de ellos son niños. “2016. Nacido en Siria” narra el periplo de esos refugiados desde el punto de vista de los niños que viven este calvario: los abusos de las mafias, las inclemencias del mar, la incertidumbre sobre un futuro al que la gran mayoría se enfrenta apenas con lo puesto, y descubriremos que llegar a su destino es sólo el comienzo de una nueva odisea: la de la integración en una tierra nueva y, en muchos casos, hostil.

Crítica

Estamos ante un documento imprescindible que debería ser mostrado en escuelas y centros culturales de todo el país. El problema radica en que los obtusos que nos gobiernan no se dan cuenta de que despertar conciencias debería ser una de las señas de identidad de un gobierno progresista y no retrógrado. En fin, sólo hay que echarle un vistazo a la situación de precariedad educacional que nos asola para pensar que el deseo formulado con anterioridad no pasará de mera utopía, y que este segundo trabajo del implicado documentalista Hernán Zin deberá luchar contra viento y marea para conseguir alcanzar toda la visibilidad posible.

El director argentino ejerció como corresponsal de guerra y desde hace veinte años recorre el mundo realizando documentales y escribiendo libros centrando su labor en situaciones de pobreza extrema y en conflictos armados. Su andadura cinematográfica se inició en 2009 con el mediometraje Villas Miseria sobre la miseria de las personas que viven en las chabolas periféricas de las grandes ciudades; cuatro años más tarde filmó La guerra contra las mujeres, documental sobre la violación de mujeres y niñas como arma de guerra, y Quiero ser Messi, sobre el negocio del fútbol y su submundo de agentes, entrenadores, directivos de clubs y padres que en Argentina buscan salvarse de su precariedad a costa de sus hijos, aunque su trabajo más laureado y reconocido fue Nacido en Gaza, de 2014, rodado durante el ataque israelí contra la franja de Gaza entre julio y agosto de ese mismo año.

Ahora con Nacido en Siria nos vuelve a introducir en el horror puro y duro, el de los refugiados sirios que en la actualidad todavía se encuentran en medio de una situación dantesca en la que ni pueden volver a su país, completamente destruido por las incesantes acciones militares, ni tampoco encuentran cobijo en las sociedades opulentas, quienes dudan en poner multitud de obstáculos temerosos de perder su acomodado “status”. El director vuelve a utilizar el punto de vista de los niños, tal y como hiciera en su anterior producción, para explicarnos de manera cruda y realista el sinsentido de una situación aberrante que no se puede llegar a entender en pleno siglo XX.

Aquí no se trata de esconder la tragedia escogiendo en la sala de montaje las imágenes que pueden o no herir la sensibilidad del espectador. El horror es el que es y a Zin no le duelen prendas de apuntar y disparar para denunciar lo deplorable de la crisis de los refugiados. Uno de los casos más tremendos, sin lugar a dudas, es el de Kais, un niño que sufre una desfiguración en el rostro, torso y una mano, tras la explosión de un barril. Ver a su padre intentando convencerlo de que poco a poco se va a ir curando y de que las secuelas van a ser mínimas mientras el pequeño esboza una sonrisa simplemente te hiela la sangre. Otros relatos son igualmente estremecedores: los chavales han perdido su infancia y se les ha arrebatado la posibilidad de ser niños. Hablan como adultos, y lo que cuentan a cámara es estremecedor: “viajo con mi tío porque mis padres fueron asesisnados”; “ví dos hombres decapitados dentro de un coche”…

No nos queda más que aplaudir la valentía y el arrojo de quien se atreve a enseñarnos las verdades del barquero sin cortapisas ni oropeles. ¿Quiénes son los culpables de todo esto?. Pues está claro que los distintos mandatarios mundiales, que o bien giran la cabeza para otro lado o bien incluso se atreven a vociferar proclamas xenófobas que dan auténtico asco. Y por supuesto nuestros dirigentes no se quedan atrás. ¿Cuánto tiempo deben esperar los refugiados para que se cumpla lo prometido y poder ocupar las distintas casas que se han habilitado para facilitar el final de la penuria?... 

Da igual, seguro que Nacido en Siria no lo vamos a ver emitido ni por la primera ni por la segunda cadena estatal, a no ser que lo hagan a escondidas y en horario de madrugada.