Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Orgullo + Prejuicio + Zombis: La letra con sangre entra

Una peculiar propuesta que combina el romántico argumento de Orgullo y Prejuicio de Jane Austin con una historia de zombis ávidos de alimentarse de sesos humanos. 

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Terror | 108 min. | EEUU 2016

Título: Orgullo + Prejuicio + Zombis. 
Título original: Pride and Prejudice and Zombies.
Director: Burr Steers.
Guión: Burr Steers.
Actores: Lily James, Sam Riley, Charles Dance, Matt Smith.
Estreno en España: 01/04/2016 
Productora: Cross Creek Pictures, Darko Entertainment, Lionsgate.

Distribuidora: TriPictures.

 

Sinopsis

Durante la Regencia Británica de 1819, una plaga de zombies invade la apacible población inglesa de Meryton. Bennet y sus hermanas, que han sido entrenadas por su padre en las artes marciales, se disponen a combatir contra los ejércitos de los muertos-vivientes. Pero, al mismo tiempo, Bennet tendrá que evitar que la llegada del altivo y arrogante señor Darcy la distraiga de su misión. 

Crítica

Uno de los refranes más socorridos en el acervo castellano, al menos cuando uno es pequeño y todavía está en edad de aprendizaje, es el que citaban nuestros padres cuando no había manera de que entendiéramos nada de lo que se explicaba en clase. Bien fuera por la poca pericia del maestro, o por la ineptitud del estudiante, lo cierto es que frases que intentaran levantarnos el ánimo a base de disciplina se mezclaban con el pan con chocolate de la merienda: “la letra con sangre entra”, se solía decir entonces. 

Que poco podíamos llegar a imaginar entonces que años después un avispado escritor estadounidense iba a hacer suyo el dicho y a dar en el clavo para que las perezosas generaciones de adolescentes se acercaran a los clásicos de la literatura universal. 

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A Seth Grahame-Smith se le ocurrió la brillante idea (más bien al editor de sus novelas, según propia confesión) de combinar el romántico argumento de Orgullo y Prejuicio de Jane Austin con una historia de zombis ávidos de alimentarse de sesos humanos.

El relato es exactamente el mismo que el de la novela original de Jane Austin.

Y Eureka, los libros empezaron a venderse como churros (incluso en algunos insensatos centros de enseñanza se cambiaron las lecturas obligatorias por estas novelitas de pasar el rato para intentar atrapar la atención del alumnado), lo que dio como resultado directo intentar tirar de veta con otros títulos posteriores siguiendo la misma línea como Abraham Lincoln, cazador de vampiros (que ya conoció su discutible adaptación cinematográfica en 2012 o la más reciente The last American Vampire.

Precisamente lo mal que funcionó en taquilla la osadía de convertir al presidente de los EEUU en un aniquilador de murciélagos hizo que los estudios se repensaran la idea de trasladar a la pantalla esta Orgullo + Prejuicio + Zombis que ahora nos ocupa.  

Lily James in Screen Gems' PRIDE AND PREJUDICE AND ZOMBIES.

Se sucedieron distintas versiones de guion y el proyecto fue pasando de mano en mano entre directores y actores que lo fueron abandonando.

Se sucedieron distintas versiones de guion y el proyecto fue pasando de mano en mano entre directores y actores que se iban bajando del autobús a medida que la cosa se iba postergando, hasta que al final, suponemos que bajo la influencia de fenómenos catódicos como The Walking Dead, que volvieron a poner de moda el universo de los no muertos, se dio luz verde a la producción bajo la batuta de Burr Steers, un realizador que hasta la fecha tampoco es que se hubiera cubierto de gloria con títulos tan olvidables como 17 otra vez o Siempre a mi lado. Steers no es que se cubra de gloria precisamente con esta película, aunque ya sabemos que en este tipo de producciones quien esté detrás de la cámara da absolutamente lo mismo, ya que lo esencial acaban siendo la sala de montaje y los añadidos tecnológicos.  

El relato es exactamente el mismo que el de la novela original de Jane Austin, eso sí, repitiendo como papagayos diálogos de la novela sin el más mínimo ánimo de transmitir otra cosa que no sea el bostezo ni la indiferencia. A fin de cuentas se trata de una mera excusa para que el desarrollo argumental se vaya viendo salpicado por la horripilante aparición de los zombis, quienes garantizan las escenas de lucha y acción reclamadas por la ávida platea adolescente. 

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Ni rastro de una puesta en escena mínimamente esforzada, ni por supuesto ningún cuidado a la hora de atacar cualquier atisbo descriptivo que pueda engrandecer y embellecer un conjunto que podría pasar perfectamente por un subproducto de serie B con el que completar cualquier sesión doble en un cine (cuando las había, claro).

Y por si fuera poco el dislate, las consabidas escenas coreografiadas tampoco es que sean nada del otro mundo. Se nos convence de que las hermanas protagonistas han sido entrenadas de forma minuciosa en el manejo de las distintas artes marciales chinas, pero a la hora de poner en práctica todo lo aprendido ni rastro de la sapiencia oriental, resultando enfrentamientos más barriobajeros que otra cosa.

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Por salvar algo de la quema citaríamos un par de gags que pueden hacernos esbozar una sonrisa (las moscas carroñeras delatoras de los zombis; algún personaje caricaturizado) y la belleza incuestionable de la emergente Lily James, a la que le sientan muy bien los trajes de época (como ya se pudo comprobar en Downton Abey o Cenicienta), y que parece haber alcanzado cierta notoriedad después del exitazo que ha tenido en diversos países la serie de televisión basada en Guerra y paz de Tolstoi.

Cruzaremos los dedos para que esta reciente práctica de mezclar churras con merinas, o lo que es lo mismo, de embadurnar las grandes obras de la literatura universal con temáticas de terror comiquero de este estilo no se extienda en demasía, porque si no ya nos podemos ir preparando para ver al bueno de Hamlet dando buena cuenta de una manada de hombres lobo o a nuestros Don Quijote y Sancho batiéndose el cobre contra un ejército de momias. Y si no al tiempo…