CRÍTICA DE CINE DE NETFLIX

Sin Respiro: Policial negro en clave francesa

Dunkerke, 24 Mai 2021 - « A Tombeau Ouvert », Un film de Régis BLONDEAU Scénario Julien COLOMBANI & Régis BLONDEAU D'après "HARD DAY" Un film de Kim Seong-hun

Sin respiro

Netflix (estrenos destacados) 25 de febrero

Título original

Sans répit
Año
Duración
95 min.
País
 Francia
Dirección

Régis Blondeau

Guion

Régis Blondeau, Julien Colombani

Fotografía

Danny Elsen

Reparto

Franck GastambideSimon AbkarianMichael AbiteboulTracy GotoasJemima WestSerge HazanaviciusLaurent MaurelPierre CevaerMichael Anthony PerezBlaise LudikKevin Debonne

Productora

Bright Lights Films, Mahi Films, Umedia. Distribuidora: Netflix

Género
ThrillerAcción | CrimenRemake
Sinopsis
Después de hacer lo indecible para encubrir un accidente, un policía corrupto pierde el control de su vida cuando comienza a recibir amenazas de un misterioso testigo.
 
CRÍTICA DE SOLEDAD COLINA

El polar francés es un subgénero policial nacido justamente en el país galo luego de la Segunda Guerra Mundial, como una especie de reflejo europeo del Film Noir (policial negro norteamericano). Más allá de su carácter referencial, desde su mismo comienzo mostró particularidades que lo diferenciaron del Noir clasico. Si bien respetó muchos de sus códigos (la fotografía de sombras y luces, la femme fatale o la criminalidad), sus personajes principales son presentados como ambiguos, bruscos, fríos. No hay buenos ni malos, héroes o antihéroes, si no que ambos se pueden mezclar en una misma persona y sin una pizca de ética o moral bien establecida.

Por mencionar un ejemplo: el policía más honesto, tras el ofrecimiento de una considerable suma de dinero por parte de un componente de la corrupción más acérrima, luego se transforma en el más cruel asesino a sueldo, esto sin provocarle ningún tipo de culpa o cargo de conciencia.

Si hablamos de presencias físicas claves en el Polar irremediablemente se nos aparecen los actores Jean-Paul Belmondo y Alain Delon, dos intérpretes de enorme magnetismo que calzando sus sombreros y gabardinas grises lograron armar un estereotipo icónico (tan bellos como despiadados si la ocasión lo requería) dentro del subgénero. También el director francés Jean-Pierre Melville (ídolo y referente de otros colegas como Quentin Tarantino, Guy Ritchie, Luc Besson, entre otros) y sus películas Morir matando (Le doulos, 1962), El samurái (Le samouraï, 1967) y su obra maestra El círculo rojo (Le cercle rouge, 1970), llevaron al Polar a un nivel de excelencia cinematográfica con el consiguiente reconocimiento a nivel mundial.

Hasta tal punto llegó la admiración del Polar y de un realizador como Melville que algunos de los representantes de la Nouvelle vague decidieron dar su propia visión del mismo: François Truffaut y su maravillosa La novia vestía de negro (La mariée était en noir, 1967), y Claude Chabrol y su Que la bestia muera (Que la bête meure, 1969).

Tras este necesario preámbulo puede decirse que Sin respiro (Sans répit, 2022) es una muy buena y recomendable actualización del Polar. Se trata de la ópera prima de Régis Blondeau, un director de fotografía con una amplia carrera en el cine francés. El argumento es a su vez una digna remake del impactante y brutal policial surcoreano A hard day, dirigido por Kim Seong-hoon en 2014 y muy exitoso en su país de origen.

La trama comienza cuando Thomas Blin (Frank Gastambide, acertadísimo en su rol), un policía corrupto, viaja en una ruta local para ocultar “las evidencias” de un trabajo sucio antes de que el equipo de asuntos internos llegue a su oficina tras recibir la denuncia de un colega. Pero en el vertiginoso trayecto y por esquivar a un perro, accidentalmente mata a un hombre. Sin saber qué hacer, esconde el cadáver en el baúl de su auto y sigue camino al velatorio de su madre como si nada pasara.

Leyendo esta pequeña sinopsis uno pensaría que Thomas es un delincuente sin remedio, disfrazado tras el uniforme de un policía y amparado por algunos de sus nefastos superiores. Pero como el Polar toma elementos de otro subgénero, el realismo mágico, de repente este hombre se convertirá en un héroe (sí, aunque parezca imposible). ¿Y esto cómo es posible?. ¿Un hombre atraído por lo criminal que es malo por momentos y bueno por otros? Estas y muchas más preguntas seguro se harán los espectadores en el transcurso de Sin respiro, pero es en esta dualidad dónde radica el principal encanto de este policial.

Tensión constante, un ritmo que sube cada vez más en violencia, increíbles locaciones y una primera media hora filmada magníficamente, logran que Sin respiro sea una película que literalmente genere esta sensación. Este tipo de apuestas de la plataforma Netflix dan al usuario/espectador otro tipo de cine, del que se aprecia inteligente, menos comercial y complaciente que la mayoría de la media del menú de opciones de cada semana. CINEFREAKS