Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Sexo, maracas y chihuahuas: El rey del mambo

Antes de que Javier Bardem y Antonio Banderas conquistaran (es un decir) Hollywood existieron las figuras de Xavier Cugar y José Iturbi, quienes también destacaron sobremanera en una industria, la del cine norteamericano, que se rindió ante su talento y creatividad a la hora de arreglar canciones o dirigir orquestas. 

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Documental | 85 min. | España 2016

Título: Sexo, maracas y chihuahuas. 
Título original: Sexo, maracas y chihuahuas.
Director: Diego Mas Trelles.
Guión: Diego Mas Trelles.
Intervienen: Nina, Isabel Coixet, Javier Gurruchaga, Chuco Valdés.
Estreno en España: 03/06/2016 
Productora: Minimal Films.

Distribuidora: Minimal Films.

 

Sinopsis

Biografía sobre el músico Xavier Cugat, el único español con cuatro estrellas en el paseo de la Fama del Hollywood Boulevard. Combinando imágenes de archivo con entrevistas actuales a testimonios y gente que conoció a Cugat en persona, el documental nos presenta al músico en todo su esplendor y pone énfasis en su época dorada en los estudios de Hollywood. Declaraciones de Isabel Coixet o Javier Gurruchaga se mezclan con la de historiadores cinematográficos como Román Gubern o conocidos del músico como la cantante Nina.

Crítica

Antes de que Javier Bardem y Antonio Banderas conquistaran (es un decir) Hollywood existieron las figuras de Xavier Cugar y José Iturbi, quienes también destacaron sobremanera en una industria, la del cine norteamericano, que se rindió ante su talento y creatividad a la hora de arreglar canciones o dirigir orquestas.

Si ahora preguntas a cualquier persona que no peine canas si conocen a alguno de estos dos afamados artistas que consiguieron fama y prestigio en la época dorada de la Meca del Cine, seguramente se encogerán de hombros y dirán que no tienen ni idea de quiénes fueron, pero por ejemplo en el caso de Cugat, tan sólo hay que rendirse ante la evidencia de que la música latina tal y como la conocemos hoy día no hubiera sido lo mismo sin su semilla.

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Por eso de entrada hay que felicitar a los hacedores de este recomendable documental por su afán y empeño en reivindicar la figura de este ilustre músico que llegó a compartir trabajo con genios como Rostropovich, una persona (y sobre todo personaje) esencial para entender la cultura norteamericana de la década delos 40, 50 y 60. Todo el arduo trabajo de investigación llevado a cabo por el director Diego Mas y el productor Albert Solé se traduce en un documento imprescindible. Se nota que el material acumulado ha sido tratado con el cariño del fan incondicional y que la rigurosidad ha primado sobre cualquier otro elemento que pudiera haber distorsionado el ritmo de lo narrado.

Hay que felicitar a los hacedores de este recomendable documental por su afán y empeño en reivindicar la figura de este ilustre músico. 

Cualquier amante del cine en general y del cine clásico en particular disfrutará con los hallazgos casi arqueológicos que aquí se muestran. Existen momentos sublimes de actuaciones y filmaciones inéditas,  y de momentos cotidianos y glamourosos de la vida de Cugat que nos dejarán boquiabiertos. Pero eso sí, quien busque el dato exacto o la verdad absoluta de la vida de un hombre del que en algún momento se pueda llegar a pensar que mentía más que hablaba, se dará de bruces con el misterio que envolvió toda su vida personal y su carrera profesional. 

 La inteligencia de esta obra radica en abrir muchas puertas pero no cerrar ninguna.

De todas formas la inteligencia de esta obra radica en abrir muchas puertas pero no cerrar ninguna. Para los neófitos en la materia su visionado supone un caudal de información de inusitado interés. Nos enteraremos de cosas tan jugosas como de que al igual que se importaba alcohol de Cuba a los EEUU en la época de la Ley Seca los americanos también empezaron a empaparse de cultura latina y de su música. Así Cugat pudo dar el salto a la Tierra de las oportunidades y abrirse camino en un Hollywood Boulevard donde llegó a coincidir con mitos como Clark Gable, Charles Chaplin o Marilyn Monroe.  

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Las cuantiosas e irresistibles imágenes de archivo salpicadas de exiguas entrevistas (se ha comentado que alguno de los instados a aparecer en el documental, como es el caso de Charo Baeza, pidieron una cantidad de dinero desorbitada a cambio de ser entrevistadas) nos enseñan a un músico con mil y una anécdotas que explicar, algunas ciertas y demostradas (fue quien descubrió a Rita Hayword y también quien ayudó a dar sus primeros pasos artísticos a Frank Sinatra) y otras no tanto. Lo que si queda claro es la importancia que llegó a tener la Mafia en su pujanza artística, y que ésta no hubiera sido la misma si no se hubiera rodeado siempre de las más bellas mujeres del lugar. Xavier Cugat se casó en cinco ocasiones, aunque a parte se le conocieron multitud de presuntos romances con chicas cada vez más jovencitas.

Sus últimos años de vida estuvieron trufados de desvaríos y excesos kitsch que le llevaron a ser la comidilla de la prensa rosa. Siempre acompañado de sus inseparables chihuahuas, albergó la esperanza de convertir a Ibiza en una versión cañí de Las vegas, pero las deudas contraídas y su salud cada vez más frágil le obligaron a desistir de la idea y pasar sus últimos días alojado en una habitación del Ritz de Barcelona, habitación que por cierto dejó pagada a cuenta con su flamante Rolls Royce.

En definitiva, un alarde documental que dejará satisfecho a todos los que corran a verla al cine. Y es que hay que darse prisa porque seguro que en una o dos semanas salta de la cartelera.