CRÍTICA DE CINE

Bajo el sol: Desde los Balcanes

Los odios arraigados entre serbios y croatas han causado dolor continuo a lo largo de tres décadas, lo que da pie a los tres argumentos que podemos hallar en la película más potente hasta la fecha de Dalibor Matanic. 

Drama | 123 min. | Croacia-Serbia-Eslovenia 2015

Título: Bajo el sol.
Título original: Zvizdan.
Director: Dalibor Matanic.
Guión: Dalibor Matanic.
Actores: Tihana Lazovic, Goran Markovic, Nives Ivankovic, Mira Banjac.

Estreno en España: 24/02/2017 
Productora: Kinorama / Gustav Film / See Film Pro

Distribuidora: Surtsey Films

 

 

Sinopsis

Tres historias de amor ambientadas en Croacia a lo largo de tres décadas. Las historias están conectadas por el hecho de que el amor entre un hombre croata y una mujer serbia está de algún modo prohibido ya se esté en 1991, en 2001 o en 2011.

Crítica

Los odios arraigados entre serbios y croatas han causado dolor continuo a lo largo de tres décadas, lo que da pie a los tres argumentos que podemos hallar en la película más potente hasta la fecha de Dalibor Matanic. Usando el talento de los mismos actores para representar a diferentes personajes en el trío de narrativas con el punto de mira en las divisiones étnicas, el tono del film irá variando desde la condena y el trauma hasta un vacilante optimismo. Para los cinéfilos internacionales, el punto de venta principal será el cine en sí mismo:

Estamos ante un trabajo muy bien montado y editado, ofreciendo jugosas recompensas aparte de la escritura un tanto cliché pero bien intencionada. Bajo el sol podría convertirse en la película más popular de Matanic en su país de origen (en este caso Croacia), siempre y cuando las audiencias locales locales tengan ganas de seguir viendo temas que les recuerden un pasado todavía demasiado doloroso.

Dos pueblos divididos en un verano soleado - uno croata, el otro serbio. Es 1991, y las tensiones entre las dos comunidades son altas, con todo el mundo al borde en la anticipación de que una chispa hará saltar todo por los aires. La serbia Jelena (Tihana Lazovic) y el croata Ivan (Goran Markovic) se empapan de los rayos de sol junto al lago. Se están preparando para escapar al día siguiente a Zagreb, donde las presiones de la familia no son tan tóxicas, pero cuando su hermano Sasha (Dado Cosic) se entera de los planes, él trata de detenerlos de forma tan contundente como violenta.

Tras media hora de metraje, el drama cambia a 2001, y mientras el escenario no ha cambiado, un montaje de casas bombardeadas y saqueadas revela las severas cicatrices físicas de la guerra. Natasha (Lazovic) y su madre (Nives Ivankovic) están igualmente destrozadas, traumatizadas por la pérdida de seres queridos cuando regresan a la que hasta entonces había sido su casa. Mientras que la madre apela a lo emocional, Natasha es más fría, volviéndose muy agresiva cuando su madre contrata al manitas croata Ante (Markovic) para ayudar a hacer la casa un poco más habitable. Psicológicamente heridos y agitados en la tensión sexual suprimida, estos dos están obligados a chocar.

El tercer tramo de la trama acaece en 2011, momento en el que los recuerdos de la guerra apenas se han desvanecido. El universitario Luka (Markovic) conduce a regañadientes por la ciudad con su amigo Ivno (Stipe Radoja) para asistir a una rave que va a tener lugar en su pueblo. Luka no ha vuelto allí desde hace tiempo, y aunquese digna a visitar a sus deprimidos padres, él no disfraza su resentimiento o su auto-ira. La razón queda clara cuando aparece en escena Marija (Lazovic), su ex serbia, a quien abandonó cuando estaba embarazada de su hijo.

Si hay que escoger entre el trío de historias mostradas, la que transmite más fuerza sin duda es la inicial. El director juega con el contraste amor-odio de una forma original y efectiva. Deslumbra por ejemplo en la escena de la comida familiar donde los dos hermanos se están dando una buena paliza mientras la madre se echa las manos a la cabeza y la abuela se lo mira toso sin pestañear. Al final de la situación la ilógica vestida de tragedia se instala en un territorio donde el choque de trenes es inmediato y no existe espacio para la marcha atrás.

Al utilizar a los mismos actores en distintas situaciones queda claro que el objetivo marcado por el director de la propuesta es el de convencernos de que la guerra es horrible para todos los bandos, y que todos sufren sus funestas consecuencias. El uso dela pantalla panorámica también es destacable, con un ramillete de imágenes visualmente muy atractivas. Los planos generales del paisaje montañoso parecen estar mandándonos un mensaje de que por mucho que la mano del hombre intente destruirlo todo con su afán por el control del territorio la naturaleza es sabia y se mantendrá inalterable con su eterna tranquilidad. Premio del Jurado en la sección Un Certain Regard de Cannes en 2015, Bajo el sol, en torno a un puñado de historias de amor, pinta un retrato sin concesiones de la guerra y del trastorno que causa.