Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Sweat: Mi soledad y yo

Sweat

Próximos estrenos España 21 de mayo  

Sweat

Título original

Sweat
Año
Duración
100 min.
País
Polonia Polonia
Dirección

Guion

Magnus von Horn

Música

Piotr Kurek

Fotografía

Michal Dymek

Reparto

Productora
Coproducción Polonia-Suecia; 

Lava Films, Zentropa International Sweden, Film I Väst, Canal+ Polska, EC1 Lódz - Miasto Kultury, Opus Film, DI Factory, Polski Instytut Sztuki Filmowej, Svenska Filminstitutet

Género
Drama | Internet/Informática
Sinopsis
Describe tres días en la vida de la motivadora de fitness Sylwia Zając, una celebridad en las redes sociales con cientos de miles de followers. Aunque tiene tantos seguidores, está rodeada de empleados fieles y es admirada por sus conocidos, ella busca una intimidad verdadera. 
 
CRÍTICA DE EDUARDO BERNAL

Tras haber ganado los premios a Mejor película y Dirección artística en el Festival internacional de Chicago y habiendo formado parte de la Sección Oficial del Festival de Cannes y del Festival de Sevilla, llega a nuestras pantallas la película polaca Sweat, drama tan enérgico como incómodo que retrata la cara y la cruz de los influencers que tanto éxito tienen en las redes sociales que imperan en este mundo cada vez más tecnológico y antisocial (nótese la paradoja en la que vivimos).

Precisamente, este contradictorio panorama es el que usa el cineasta sueco Magnus von Horn (que no solo dirige, también escribe el libreto de la cinta que nos ocupa) para personificar en la protagonista (una excelente Magdalena Kolesnik) esa dicotomía existente en la sociedad de hoy en día: por un lado, el mundo perfecto  que los usuarios de redes sociales como Instagram venden a sus seguidores (similar al mundo de las Ideas de Platón), una “realidad” llena de color y energía donde no hay cabida para los errores ni para ninguna emoción que sea mínimamente real; por otro lado, el mundo real (siguiendo con Platón, el mundo sensible) donde los influencers, como cualquier otro ciudadano de este lugar llamado Mundo, mantienen una vida normal, llena de inseguridades, dilemas, incertidumbres y miedos. El miedo, precisamente, a algo tan cotidiano y común en esta irónica sociedad en la que vivimos como es la soledad es el tema principal de la película. 

Sweat (2020) - Filmaffinity

Y es que esta película se podría llamar como la popular canción española Mi soledad y yo. El personaje principal tiene más de seiscientos mil seguidores en redes sociales, pero en la vida real, se encuentra sola e incomprendida hasta en las reuniones familiares más numerosas. Con el fin de mostrar esta problemática, el director de Después de esto (Efterskalv, 2015) sumerge a la protagonista de su historia en numerosos conflictos, a cual más escabroso, llegando a exponer de manera clara y evidente que en el ámbito social de nuestros días, mostrar nuestros sentimientos en público es un acto de osadía e insensatez. Una pena que, en la estructura circular que propone Von Horn (y que, puestos a continuar con las extrapolaciones a la Filosofía de Platón, podríamos asemejar al Eterno retorno de Platón), opte por sobreexplicar de manera zafia e innecesaria sus mensajes al final del metraje.

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Afortunadamente, sus bondades, tanto a nivel técnico como a nivel actoral, hacen que perdonemos tamaño error. Inteligentemente, el cineasta nacido en Gotemburgo decide grabar su película con una cámara ágil y pegada constantemente al personaje de Kolesnik, que nos regala una de las grandes actuaciones de lo que llevamos de año y que se presenta en primeros planos en casi todas las secuencias que protagoniza (y no son pocas, pues es la protagonista absoluta de la función). De esta manera, se consigue llevar a cabo un paralelismo con la vida de los influencers, que están en continua exposición pública. Asimismo, la soltura con la que se mueve la cámara, que rara vez se mantiene en plano fijo, combina a la perfección con un montaje tan dinámico como los ejercicios de Fitness que practica el personaje principal del relato, dejando un conjunto que, pese a relatarnos unos pasajes un tanto incómodos, nunca deja en el espectador una sensación de claustrofobia ni tedio, más bien al contrario: sus cien minutos se hacen ligeros como una pluma, haciendo incluso que deseemos que el metraje dure un poco más para profundizar en los fantasmas de la protagonista.

Sweat (2020) - Filmaffinity

Así las cosas, lo que nos queda es un drama bien construido, nada opresivo ni claustrofóbico pese a la manera de rodar de Magnus von Horn, quien nos regala una cinta llena de interesantes y hodiernos mensajes tales como la hipocresía de la sociedad, la bicefalia presente en el mundo de las redes sociales o el miedo a la soledad real en contraposición a la compañía ficticia que parece regalarnos las aplicaciones de nuestros smartphones; temas aquí sobreexplicados al final de la trama pero relatados con inteligencia y buen hacer. Sin duda, estamos ante una notable propuesta que nos invita a asistir este fin de semana a las salas de cine.