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CRÍTICA DE CINE

The Black Phone: Terror light y desganado para todos los públicos

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Black Phone

Cartelera España 24/06/2022  

Black Phone

Título original

The Black Phone
Año
Duración
102 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección

Guion

C. Robert Cargill, Scott Derrickson. Historia original: Joe Hill

Música

Mark Korven

Fotografía

Brett Jutkiewicz

Reparto

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Productora

Blumhouse Productions, Universal Pictures, Crooked Highway. Distribuidora: Universal Pictures

Género
TerrorThrillerFantástico | Secuestros / DesaparicionesSobrenaturalAdolescenciaAños 70
Grupos
Blumhouse Productions
Sinopsis
En una ciudad de Colorado, en los años 70, un enmascarado secuestra a Finney Shaw, un chico tímido e inteligente de 13 años, y le encierra en un sótano insonorizado donde de nada sirven sus gritos. Cuando un teléfono roto y sin conexión empieza a sonar, Finney descubre que a través de él puede oír las voces de las anteriores víctimas, las cuales están decididas a impedir que Finney acabe igual que ellas. 
 
CRÍTICA

Una vez más nos volvemos a encontrar con otra mediocre película de terror que no consigue rascar ni medio aplauso del público que tiene la desdicha de entrar en la sala. Una suerte de Split mal ejecutada que pierde todo el interés después de su primera escena y que no repunta en ningún momento. Un guion que, aún basándose en la obra homónima de Joe Hill, es aburrido y sin sorpresas. Más de hora y media de recursos manidos que se ven venir de lejos y un sinfín de tropos del género uno tras otro.

Esta película de horror añade un pequeño elemento sobrenatural a la típica historia del secuestrador demente que rapta al inocente protagonista: un teléfono estropeado al que llaman los fantasmas de las víctimas anteriores. Tristemente, el guion va cojo por todas partes y es incapaz de saber gestionar correctamente estas llamadas del más allá. Un sinsentido de hechos paranormales ocurrirán en torno a este elemento sin llegar nunca a concretar ni el porqué ni el cómo de tales cosas.

Black Phone': el hombre del saco se mide con sus miedos | Cultura | EL PAÍS

Pero el principal problema del film no es este black phone mágico, sino que es la construcción de todos sus protagonistas. No hay ni uno solo que no sea un cliché andante al que le han puesto un par de adornos para simular algo de profundidad. Así podemos ver: los dos policías incapaces de resolver el más fácil de los casos, un secuestrador creepy que se pasea a plena luz del día en mitad de la calle secuestrando niños que vuelven del cole sin que nadie lo vea, el típico niño tímido y listo que le hacen bullying en el cole, pero se superará a sí mismo a lo largo de la historia, la hermana de este como la niña fuerte y decidida que todo lo puede,… y un largo etcétera de horrorosos tópicos del género.

La trama gira alrededor de un secuestrador de niños que la policía está lejos de atrapar y que siembra el terror en las familias del pueblo. Un día secuestra a Finney Shaw, nuestro protagonista, y viviremos de primera mano lo que les sucede a las pobres víctimas. Con esta premisa es de esperar ver la tensión del encarcelamiento, la crueldad del secuestrador o la agonía de la familia por la pérdida. Lastimosamente, nada de todo esto se encuentra en el film. Los motivos del villano ni los explican ni los justifican, el chico no parece ni preocupado por su encierro, y menos aún asustado por las fantasmales llamadas, y la hermana de este casi se toma la desaparición de Finney como un juego de detectives.

Si el guion, creado por C. Robert Cargill y Scott Derrickson, es simple como el mecanismo de una escoba, la dirección, también a cargo de Derrickson, sufre de los mismos fallos. En pocas ocasiones podremos disfrutar de un zoom bien aplicado o de una transición que no sea un fundido a negro. Aunque cabe resaltar el uso de filtros en que ciertas escenas de sueños, dando una estética de grabación casera de los 80, el resto del metraje no está especialmente inspirado.

Black Phone' hizo un cambio de última hora en su final

Es curioso cuanto menos que el resultado final sea tan ridículamente plano cuando el mismo director ha demostrado su buena mano en otras obras del género, como podemos apreciar en Sinister o The Exorcism of Emily Rose. Cierto es que están lejos de ser grandes películas, pero sin duda son trabajos más inspirados que el actual. Toda una vuelta a las raíces del director cuando estrenó con Hellraiser: inferno, la quinta parte de la saga.

El trabajo actoral es otra lacra de la película que por suerte pasa desapercibida por todo lo antes contado. Ethan Hawke no tiene ni una sola escena que le permita brillar y, por lo que hace en pantalla, su personaje podría estar interpretado por el ayudante auxiliar del cámara. El joven Mason Thames da vida al chico protagonista que, aunque no hace un mal trabajo, su notable inexpresividad resta tensión en las escenas de terror. Por último, remarcar el pésimo aporte de Madeleine McGraw quién tiene el infortunio de llevar a la gran pantalla al personaje más insoportable, y que menos aporta a la trama, de toda la película.

Tras cien previsibles minutos llenos de jumpscares, música siniestra low cost, personajes actuados sin ganas y una trama rota con giros injustificados, uno se levanta de la butaca decepcionado. Una supuesta película de terror que bien puede asustar a algún que otro despistado, no cumple los mínimos de los amantes del cine de horror. The Black Phone se queda corta en todo lo que propone y hasta el último minuto de metraje sigue rebajando las expectativas del espectador de que dé un giro y remonte su interés. Tristemente, no estamos ni cerca de encontrar aquí la película que nos haga pasar miedo en el cine este verano.