CRÍTICA DE CINE

Un Diván En Túnez: Sonrisas y psicoanálisis

Un diván en Túnez

Próximos estrenos España 11 de septiembre

Título original

Un divan á Tunis (Arab Blues)
Año
Duración
88 min.
País
 Francia
Dirección

Manele Labidi Labbé

Guion

Manele Labidi Labbé

Música

Flemming Nordkrog

Fotografía

Laurent Brunet

Reparto

Golshifteh FarahaniMajd MastouraHichem YacoubiAmen ArbiRamla AyariAïsha Ben MiledFeryel ChammariMoncef AnjeguiMoncef Ajengui

Productora

Kazak Productions

Género
ComediaDrama
Sinopsis
Después de estudiar durante varios años en Francia, Selma abre su propia consulta psiquiátrica en un popular suburbio de Túnez, justo después de que tenga lugar la revolución social y política de la 'Primavera árabe'. Allí tendrá que tratar con pacientes nuevos y adaptarse a los problemas ocasionados por sus diferencias culturales, reencontrándose con un pasado que creía haber dejado atrás.
 
CRÍTICA DE VICENTE I. SÁNCHEZ

Abrir una consulta de psicoanálisis en Túnez es un punto de partida muy interesante con el que analizar la sociedad árabe y ver cuáles han sido los cambios tras la polémica “Primavera árabe”. Sin embargo, la debutante franco-tunecina Manele Labidi Labbé prefiere no arriesgar en exceso y nos ofrece una comedia romántica que se mueve contantemente en el terreno de lo divertido y lo liviano. El espectador que se acerque hasta “Un diván en Túnez” asistirá a un montón de momentos románticos y personajes simpáticos. Una comedia puramente familiar.

Nos encontramos ante una comedia amable que sostiene todo su peso sobre la actriz franco- iraní Golshifteh Farahani (Paterson). Una mujer bellísima que dota de bastante carisma al personaje de Selma, una joven intelectual que decide mudarse de París a Túnez para montar una clínica y al mismo tiempo reencontrarse con sus raíces árabes. De esta manera empezará a pasar consulta en una ciudad llena de problemas ocultos y en la que nadie está dispuesto a ser demasiado sincero. Una jungla de asfalto en la que seremos testigos de sesiones divertidas que definen, muy por encima, la sociedad de Túnez. Por supuesto también hay romance.

Farahani es actriz especialmente sensual pero también hay que reconocer que tiene poco carisma para interpretar personajes con sentido del humor. Este elemento, unido a un guion muy ligero, hace que nos encontremos con una película en la que no hay ningún momento especialmente divertido o brillante. “Un diván en Túnez es más una golosina romántica que busca provocar una amable sonrisa en el espectador.

 

Personalmente me habría gustado una mayor valentía a la hora de abordar los problemas de Túnez como, por ejemplo, la mini trama (llena de tópicos) que presenta sobre la homosexualidad en el mundo árabe. Sin embargo, no hay nada que aburra o defraude en exceso en la historia. La cinta puede verse sin problemas y tiene algún que otro momento divertido.

Curiosamente “Un diván en Túnez” se hizo con el Premio del Público en la última edición de Venecia. Un galardón excesivo pero que recuerda lo mucho que gustan este tipo de comedias románticas en el público. Basta decir que en Francia ha logrado una gran recaudación con miles de espectadores.