Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

X-Men: Fénix Oscura: Pérdida de poderes

Simon Kingber, guionista de X-Men: Apocalipsis (2016) y X-Men: Días del futuro pasado(2014), se encarga de dirigir este filme que supone un nuevo paso dentro de la franquicia mutante. 

X-Men: Fénix Oscura : Cartel

Ciencia-Ficción| 114 min. | USA | 2019

Título: X-Men: Fénix Oscura.
Título original: X-Men : Dark Phoenix
Dirección: Simon Kinberg.
Guión: Simon Kinberg (Historia: John Byrne, Chris Claremont, Dave Cockrum. Cómic: Jack Kirby, Stan Lee).
Actores: Sophie Turner, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence.

Estreno: 07/06/2019 
Productora: 20th Century Fox Film Corporation / Bad Hat Harry Productions / Donners' Company.

Distribuidora: Fox Spain.

 

Sinopsis

Esta vez los X-MEN se enfrentan a su enemigo más poderoso: uno de sus propios miembros, Jean Grey (Sophie Turner). Durante una misión de rescate en el espacio, Jean casi muere al ser alcanzada por una misteriosa fuerza cósmica. Cuando regresa a casa, esta fuerza no solo la ha hecho infinitamente más poderosa, también ahora es más inestable. Mientras lucha con la entidad que habita en su interior, Jean desata sus poderes de formas que no puede controlar ni comprender. 

Jean caerá en una espiral fuera de control haciendo daño a aquellos que más ama, comenzando a destruir los lazos que mantienen unidos a los X-Men. Mientras su familia se desmorona, deberán encontrar la forma de unirse, no sólo para salvar el alma de Jean, sino también para salvar el planeta de unos alienígenas que quieren transformar esta fuerza en un arma y conquistar la galaxia.

Crítica 

Empezamos la aventura con un prólogo doble que explica los orígenes mutantes de Jean Gray, de cómo ya de pequeña no podía controlar su fuerza y de cómo ya crecidita se imbuye dentro de ella una fuerza descomunal. Llevamos unos veinte minutos de filme y estamos emocionados. Se supone que este filme cierra unos 20 años de cine sobre los X-Men. A quien haya seguido la evolución tanto de este tipo de cine como de la historia de personajes entenderá la pasión.

Sigue la película. No parece haber nada más en la historia de Jean, en vez de sacarle provecho y jugar con la dualidad de su fuero interno, la película se dedica a pasearla con oros mutantes a base de diálogos tontos. Nos estamos temiendo lo peor. Se percibe que es una cinta rodada para un público infantil a quien le guste los superhéroes.

X-Men: Fénix Oscura : Foto Alexandra Shipp, Andrew Stehlin, James McAvoy, Kodi Smit-McPhee, Michael Fassbender

No sólo es Jean Gray, protagonista absoluta del filme, la que no evoluciona. Es como si el guión se hubiera concebido para que todos los personajes, salvo quizás el profesor Xavier, sean meros comparsas sin importancia.

Por cierto, ¿por qué Bryan Singer ya no está? Él había dirigido los mejores jalones de la saga y sería él quien debería cerrarla. Ahora hay un tal Simon Kinberg que sí, era productor de muchos X-Men previos, pero que nunca hasta ahora había dirigido nada. Qué mala señal… Termina la película. Pues sí, no era esto lo que estábamos esperando ni como episodio suelto de las desventuras de los mutantes ni mucho menos como final definitivo.

Este último episodio de la saga de los mutantes tiene varios problemas que parecen encadenarse y sucederse en cascada. Para empezar, el mismo personaje de Jean Gray, a quien le sucede el mencionado accidente espacial  en el primer cuarto de hora de la película y se tira el metraje restante preguntándose «¿qué me está pasando?», por lo que digamos que es un personaje plano, sin ninguna evolución hasta quizás (y tampoco) en el desenlace.

Pero no sólo es Jean Gray, protagonista absoluta del filme, la que no evoluciona. Es como si el guión se hubiera concebido para que todos los personajes, salvo quizás el profesor Xavier, sean meros comparsas sin importancia.

Jean Gray habla con Magneto, habla con Mística, habla con Cíclope pero ninguno de ellos tiene argumento de peso alguno en todo el entuerto. Más bien aparecen porque tienen que aparecer y porque si estamos en el final de la saga, algo tenemos que verlos. Pero si los quitáramos de escena no pasaría nada.

X-Men: Fénix Oscura : Foto Jessica Chastain

Seguimos. Aquí, el protagonismo antagónico recae en unos alien Pero ellos vienen igualmente a la Tierra ma terrestre y que quieren el poder que alberga Jean Gray en su interior, un poder queígenas muy feos y muy malos que adoptan forma terrestre y que quieren el poder que alberga Jean Gray en su interior, un poder que la ha elegido a ella explícitamente y que en ningún momento se sabe a ciencia cierta si éstos podrán arrebatárselo.

Pero ellos vienen igualmente a la Tierra a destrozarlo todo y a intentar hacerse con esa fuerza. Es decir, si usualmente tenemos a un villano o villana con identidad, aquí tenemos a una Jessica Chastain (sí, la actriz desde luego es carismática) al servicio de una historia sin gracia de aliens que, aunque entretiene y nos brinda un par de secuencias meritorias, es absolutamente de relleno.

Y es que todo el desentuerto viene por la creación de un libreto que no se entiende de dónde ha salido. Es falto de inspiración, facilón, lleno de rellenos baratos y lleno de diálogos sobreros y secuencias estúpidas. Tampoco se entiende cómo se les ha ocurrido que ningún personaje protagónico, salvo Fénix Oscura, tenga un mínimo arco argumental que ayude al supuesto cierre definitivo de 20 años de tradición mutante cinematográfica.

Le falta enjundia al conjunto entero, a los conflictos de los personajes, mayor peso en sus conversaciones. Le falta densidad y peso específico, y es que desde el final de universo que Marvel le ha dado a Los Vengadores con Endgame es injustificable que este carpetazo sea tan inocuo, tan liviano, y especialmente tan desapasionado. Curiosamente, Fénix Oscura es un personaje todo llama y fuego, y ni con un epicentro tal se logra que el resultado se eleve.

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Por supuesto, todo esto lo decimos desde el punto de vista del seguidor que se ha tragado todos los X-Men previos y derivados de dicho universo y como acumulación/conclusión de tantos ciertos previos, Fénix Oscura es simplemente una mala película final. Aún tenemos muy buen sabor de boca de cintas como X-Men: Primera generación, Días del futuro pasado o Logan por citar las recientes. Aunque si la miramos con ojos de espectador palomitero, un domingo por la tarde, sin mayor interés en esto de los universos de cine-cómic actuales, entonces estamos siendo sobradamente duros con ella.

Si queremos verla simplemente como un blockbuster aislado, se trata de un filme de dos horas que pasan francamente rápido, con una trepidante apertura de casi veinte minutos sobre el personaje y un par de secuencias visualmente brillantes que contienen algún que otro hallazgo visual. Los pasajes que suceden en una calle neoyorquina o dentro de un tren en pleno recorrido son meritorios por toda la adrenalina visual que destilan sus planos. Cierto es que no tiene mucho más y que resulta insuficiente, pero entretenida es un rato.

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Después tenemos el tiento absoluto de haber escogido a Sophie Turner como Fénix Oscura. La actriz consigue que nos olvidemos por completo de Sansa Stark (su ya celebérrimo personaje de la ya icónica Juego de Tronos) para componer un ser carismático que aguanta prácticamente sola  el peso de toda la cinta y le mide las caras a sus compañeros.

Ya hemos dicho que aquí los personajes resultan más de relleno que otra cosa, puro artificio que no pura narración, por lo que James McAvoy, Jennifer Lawrence, Michael Fassbender o Jessica Chastain son pura caricatura. Hacen lo que pueden para darle vida a sus personajes, pero la realidad es la que es y Sophie Turner es la que única que tiene cancha libre en este juego para demostrar que no es actriz de éxito de un día. Y lo consigue sobradamente. Al menos ha sido un placer comprobarlo y pasar un rato entretenido con ella. Con ello nos vamos a quedar.

Escribe Ferran Ramírez Revista Encadenados