Cine Nueva Tribuna

EN EL TEATRO POLIORAMA DE BARCELONA DEL 12 AL 29 DE SEPTIEMBRE

Entrevistas exclusivas a Roko, Mar Abascal, Richard Collins-Moore y Ruth Lorenzo, intérpretes de La Llamada

Otro verano termina, pero el campamento de La llamada lleva ya casi 7 años abierto ininterrumpidamente desde que plantó su primera cabaña en el hall del Teatro Lara de Madrid, con pocos medios pero con una carga de energía que la ha elevado hasta los altares del éxito. 

Roko, Mar Abascal, Richard Collins-Moore y Ruth Lorenzo: “Lo bueno de esta obra es que está muy viva y los directores nos dejan estar vivos”.

¿Cómo se presenta estrenar en Barcelona?

Roko: Es muy bonito, es un sitio especial para mí porque aquí he trabajado en televisión, en teatro es la primera vez. Es una ciudad muy cultural y que entiende mucho de teatro, entonces es una responsabilidad. Al final, Mar y yo tenemos la parte de comedia, y esperemos que a la gente le guste. Estamos nerviosillas.

Mar Abascal: Nerviosillas y felices. Esta es la cuarta vez que hago teatro en esta ciudad y estoy muy feliz. Sé que el público de Barcelona va a responder, como siempre hace, y van a venir a pasarlo bien.

Richard Collins-Moore: A mi me hace mucha ilusión volver aquí porque yo me estrené aquí hace 22 años en el mismo teatro con Pigmalió, de Dagoll Dagom.

¿Cómo explicáis el fenómeno de La llamada?

Ruth Lorenzo: Es una obra que transmite muchísimo y simplemente refleja lo que se ve en la sociedad hoy en día. Muestra como hay que seguir el corazón de uno mismo para conseguir lo que quieres y que no te dejes llevar por lo que dirán. Sé tú mismo y sigue tu propio camino.

Ruth, en tu caso, debutas en el teatro con esta obra. ¿Cómo te llegó la propuesta y cómo te sentiste las primeras veces?

RL: Yo tengo que hacer una confesión nefasta y es que no me gusta nada el teatro musical, Roko lo sabe. (ríen)

R: Pero en este caso te gusta porque es una obra de texto con canciones, que tiene una muy buena historia y cuenta algo muy importante: encontrar cada uno su propio camino, su propia fe y su propia creencia en si mismo. Cada uno con sus nombres y sus apellidos.

RL: Cuando vi por primera vez La llamada, no sabía dónde iba y me llevaron al Teatro Lara, estaba Richard allí y pensé: “¡Dios mío, qué pasada! ¡Qué manera de decir un texto cantando!”. Para mí, Richard es mi Dios de referencia. Realmente es una obra muy especial y lo que pasa cada noche es diferente, nunca está igual, siempre bulle de manera distinta depende de cómo estemos resonando por dentro. Hay un compañerismo bestial y nos amamos fuera del escenario.

RCM: Es lo que pasa con la comedia, como las reacciones son muy inmediatas, lo sientes de forma distinta todos los días. La reacción va acorde con la respuesta del público.

R: Dependes completamente del público. Hay días en los que tienes un gag preparado, pero en ese momento no fluye, pero luego fluye otra cosa que has hecho sin darte cuenta, ves que la gente se ríe y te preguntas por qué se habrán reído. Porque ese día estás más triste o algo y dices una frase con otro matiz, pero luego el compañero equilibra la balanza. Lo bueno de la obra es que está muy viva y los directores nos dejan estar vivos.

M: El público es lo fundamental. Viene gente jovencísima, que se gastan su dinerillo en comprar la entrada, las caras de felicidad, que la gente salte y repita… Esto te pone contento y te emociona. Esa conexión contigo, con tu yo interior, hace que fluya una energía positiva que te impregna del que tienes al lado, aplaudiendo y sudando. Uy, me he venido arriba…

R: Es muy bonito cuando la gente te dice que se ha emocionado viendo una obra y que han reflexionado. La misión del teatro es esa: que entres en una obra y salgas cambiado. A pesar de ser comedia musical, que la gente te diga eso es el regalo de trabajar encima de un escenario.

¿Qué consejos os dieron las Javis?

Todos: ¡Ninguno!

RCM: Son muy fáciles de contentar. Cada cosa que hacía les parecía bien.

R: Te dicen que seas tú, que dejes salir al personaje de dentro de ti y que le des la libertad necesaria para que salga.

RCM: Cuanto a Dios, es un Dios muy terrenal, no da miedo ni castiga. Es un Dios que quiere sinceridad y pasión.

M: A mi me dijeron “sé tu misma”. Cada vez que haces una frase y te aplauden, con esos ojitos tan amorosos y sonrientes, te preguntas: “madre mía, ¿no me van a hacer ninguna corrección?”.

Roko, a ti te ha tocado el personaje caramelo, la monja de la que todos nos enamoramos, ¿no?

R: Milagros es el personaje que va todo el rato con la duda, que va contando lo que le va pasando a los personajes, estando en un momento de cambio en sus vidas, las cuales se desmontan. Vienen con una inercia y se dan cuenta de que viven algo diferente. Con Milagros me río cada día y lloro cada día, junto a Mar.

La obra lleva casi 7 años representándose, ¿os veríais otros 7 más haciendo los personajes?

RCM: Yo he hecho casi todos los años, solo me he tomado un descanso el año pasado para ir al Festival de Mérida el año pasado, y me ha ido muy bien. Es un papel que me encanta, porque adoro cantar. No soy cantante, soy actor, pero se me da bien.

Ruth, ¿ha sido difícil compaginar la obra con tu gira?

RL: Ha sido hacer malabares. He podido hacer poquitas fechas, pero las que hago las disfruto muchísimo. También me ha pasado de estar en Madrid y llamar a producción preguntando si Dios estaba enfermo ese día y que me contestaran que le daban libre para que yo pudiera venir ese día a actuar. Pero estos días solo podré hacer cuatro fechas.

R: De hecho, la gente viene varias veces para ver el cambio de reparto, especialmente de dioses, porque la obra cambia mucho y cada uno le da un matiz distinto.

Richard, tú has vivido el nacimiento de La llamada. ¿Cómo has vivido esa explosión?

RCM: Con muchísima sorpresa. Cuando me enviaron el guión, con la premisa de un Dios que canta Whitney Houston, me quedé perplejo y fui a la lectura, porque me parecía la mayor fricada que he visto en mi vida. Entonces fui al piso de Los Javis a hacer la lectura junto a Macarena García, Andrea Ros, Llum Barrera y Belén Cuesta, fue maravilloso. En esa lectura quedé convencido porque dentro de la fricada lo hacían todo con una naturalidad y una necesidad de vender esa historia que quedé rendido.

Ruth, ahora que has debutado, ¿te verías en otros proyectos de ficción?

RL: Es algo que me pregunto muchas veces y hay gente que me sugiere que me prepare algunos papeles, pero todavía siento un poco de respeto. No es que no quiera, es que todavía no me veo capaz de aprenderme un texto y no olvidarme, pese a que mis compañeros me digan que yo ya interpreto. Cuando me necesiten para cantar, yo ya estaré allí para lo que haga fa