Cine Nueva Tribuna

SEFF - DÍA 2

Segundo e irregular día en el festival compensado por un intenso y autodestructivo Ferrara.

Nuestra jornada de hoy comienza con El Arte de Volver, ópera prima de Pedro Collantes y protagonizada por Macarena Gómez que como ocurre siempre con ella, brilla más cuanto más natural e impostada interpreta y precisamente en esta historia, que como mandan los tropos del regreso a casa, está llena de reencuentros y visitas, hay demasiada impostura en el texto que deja respirar poco a sus personajes tal vez a causa de esa ambición y altas miras propias de las primeras películas

Filmax distribuirá “El Arte de Volver” de Pedro Collantes | MassCultura

No obstante, Collantes aporta una mirada intimista y con fuerza a esta obra que en sus primeros minutos pueden recordarnos a la aportada por Jonás Trueba en la maravillosa La Virgen de Agosto que sin embargo desemboca, con unos cambios de tono algo bruscos, en un melodrama excesivo como nos está acostumbrando a entregar el último Xavier Dolan

Una obra fallida pero que al menos nos parece augurar, si televisiones o plataformas no lo absorben antes, a un autor que en un futuro podríamos tener en cuenta.

Al mediodía nos reencontramos con Abel Ferrara, que el año pasado nos trajo al festival aquella obra maestra dolorosa e intensa que fue Tommaso y de la que esta Siberia parece ser una especie de secuela o siguiente parte necesaria en la introspección del director si tenemos en cuenta que vuelve a contar con William Dafoe para seguir recreando una autobiografía entre lo real y lo imaginario y en donde el autor es capaz hasta de volver a poner a su actor en una escena de sexo con su mujer en otro de esos momentos de cierta morbosidad voyerista que  a los que el director nos tiene acostumbrados.

Más desmedida e incontrolada que aquella, esta película nos sumerge en un abismo de dolor y soledad con Dafoe confinado en una cueva que estando en el año en el que nos encontramos resulta incluso una imagen aún más dolorosa por todas las ideas y momentos que se nos pasa por la mente.

Siberia Review: Willem Dafoe Goes on a Jungian Spirit Quest to Nowhere |  IndieWire

Es en esta cueva donde suceden los momentos más extraordinarios,hablando tanto narrativamente como cinematográficamente, como aquel con la aparición del fantasma del padre en esa confrontación tan edípica de la figura paterna y el hijo.

 A continuación, Echo de Runnar Runnársson, nos propone un mosaico navideño poblando la imagen de un total de 56 sketches sobre esta época festiva en la islandia actual y cómo las nuevas tecnologías han trastocado todo

Con un estilo formal que nos retrotrae sin remedio a Roy Andersson, aunque más bien al último y menos divertido de Sobre lo Infinito, que estuvo en la pasada edición del festival, las escenas que Runnarson nos va mostrando resultan irregulares en su conjunto y con una crítica hacia las  tecnologías y los nuevos tiempos demasiado explícitos hasta para el espectador menos atento y pensante cuando ya se han estrenado obras más divertidas y notables sobre el tema como algunas películas del mismo Anderson o la serie Upload

La jornada de hoy acaba con  la británica Make Up, de nuevo otra ópera prima, de la mano de Claire Oakley donde su protagonista, interpretada bordeando los límites del exceso por Molly Windsor, comienza un descenso paranóico desde el camping de caravanas donde reside con su novio al empezar a sospechar que este la engaña. Sin embargo, más que una infidelidad lo que empezará a sufrir es una crisis de identidad y a replantearse su vida actual.

Make Up director Claire Oakley: 'I was worried people might think we were  making a porno' | Film | The Guardian

Oakley puebla la película de una atmósfera sugerente a la par que aterradora jugando entre lo onírico y real que nos hace rememorar la extraordinaria Passion de Brian de Palma aunque sin llegar al estilo formalista de esta aunque lo intente en no pocas ocasiones como las varias escenas en las duchas comunitarias donde el misterio y el deseo hacen acto de presencia.

Lamentablemente, toda esa atmósfera va desapareciendo a medida que se va resolviendo todo el rompecabezas y la película acaba más como un drama romántico de aceptación de la verdadera identidad.