UNA OBRA CON LA SENTENCIA DEL CASO DE LA MANADA COMO PUNTO DE PARTIDA

Yo, NUNCA:“la violación más oculta”

La Compañía del Krisol nos trae la nueva obra de teatro “Yo, NUNCA” dirigida por Alba Navarro y Manuel Campos, un grito joven y actual que aboga por la liberación de la mujer en todos los aspectos de la sociedad. 

La propuesta interpretada por Sergio San Millán, Ferri Ballester, Jesús Redondo y Sara Ruíz Sardón, pretende ser un viaje subversivo a las raíces mismas de lo que se ha denominado cultura de la violación para esclarecer las causas y consecuencias de lo que se supone un problema social de enorme magnitud.

El montaje, Con la sentencia del caso La Manada como punto de partida y con los testimonios de los propios actores, busca concienciar de cuán arraigados están en el inconsciente social comportamientos y actitudes que favorecen la perpetuación de la violación como consecuencia extrema y asumida de una sociedad machista. Cada ocho horas según las estadísticas se produce una violación en España, pero ¿qué idea tenemos de lo que es una violación? Rompiendo con todos los clichés que acompañan al concepto violación, Yo, NUNCA habla de las violaciones dentro de la pareja, de esas de las que no se habla.

Esas que están socialmente aceptadas porque se producen dentro de un ámbito afectivo. Esas que no producen en un callejón oscuro, en una discoteca o en un parque. Esas de las que ni siquiera la víctima es consciente. LA OBRA: El espacio único de la obra es una discoteca, un lugar corriente donde la mujer, inevitablemente, experimenta una sensación voyeurística: es observada y reclamada, reducida a trofeo o premio, a objeto deseado… En el ambiente festivo de la noche se desenvuelven todas las escenas del montaje, que cabalga siempre entre lo recreativo del evento social y la peligrosidad del ambiente para las mujeres.

Este espacio actoral busca encontrar un equilibrio en el profundo contraste que es en sí todo el montaje; contraste entre lo lúdico y lo desgarrador, lo cómico y lo trágico, lo apocalíptico y lo esperanzador, lo público y lo privado… Sin otro fin que impactar y activar al espectador en una nueva forma de encajar la cuestión del género y la sexualidad en la sociedad que le rodea, el mensaje apuesta por un código simbólico y conceptual que alude directamente a lo sensorial, sin escapar del poder inmediato de la palabra que, cuando es mordiente, feroz y directa, se vuelve un huracán difícilmente apaciguable.