CRÍTICA DE SERIE DE FILMIN

Home Ground: Quiero ser como Mikkelsen

Home Ground (Heimebane, 2018), estrenada a principios del año pasado en el festival de Berlín, nos traslada a un viaje emocional tanto fuera como dentro del terreno de juego.En esta serie noruega nos encontramos con diversas y diferentes tramas que se conectarán perfectamente entre sí para finalmente resolver de forma acrisolada esta auténtica y afectiva historia.

Crítica de Daniel Bernal

Home Ground (Heimebane, 2018), estrenada a principios del año pasado en el festival de Berlín, nos traslada a un viaje emocional tanto fuera como dentro del terreno de juego.

En esta serie noruega nos encontramos con diversas y diferentes tramas que se conectarán perfectamente entre sí para finalmente resolver de forma acrisolada esta auténtica y afectiva historia.

En 2002, Gurinder Chadha estrenaba en Reino Unido la cinta Quiero ser como Beckham, una comedia donde la mujer tenía como referente a un futbolista masculino, soñando algún día poder jugar como su ídolo. Ahora, 17 años después, Home Ground rompe con todos los esquemas y estereotipos que se tenían antaño en el mundo del balompié.

Helena Mikkelsen, entrenadora de un equipo femenino situado en puestos europeos, acepta la oferta de entrenar al Varg, equipo recién ascendido a primera división de la categoría masculina. Para Helena, este paso supondrá un gran avance en su carrera, ya que va a lograr ser la primera mujer que entrene en la máxima competición de Noruega, la Eliteserien .

A pesar de las críticas retrógradas recibidas al principio de la temporada, consigue dar la vuelta a su ardua situación, demostrando al espectador una lección futbolística para la Historia.

Quién iba a imaginar hace unos años que podríamos pasar de querer parecernos a nuestros ídolos futbolísticos como Beckham, Zidane o Mourinho a querer seguir los pasos de mujeres como Helena Mikkelsen, que demuestra en esta serie que el fútbol ya no es sólo cosa de hombres.

En Heimebane, la plantilla no es la única que tiene calidad técnica. La fotografía vista en esta serie es digna de mención, logrando evocar obras cinematográficas del mismísimo Joachim Trier. Home Ground te atrapa en una absorbente experiencia visual de la cual no querrás escapar.

La obra que nos atañe es vibrante, emotiva, arriesgada y pasional. Los directores consiguen dar la pausa necesaria en cada fotograma para mantener en tensión y en vilo al circunstante espectador. Cada subtrama es necesaria y relevante; la autenticidad y la pureza que derrocha cada personaje consigue que el respetable se meta en la piel de los mismos, teniendo estos una evolución constante en el transcurso de la serie.

Por su parte, la banda sonora, la cual nuestro oído tiene el placer de escuchar, consigue que tanto a los aficionados que se sitúan dentro del campo como a los que nos encontramos delante de la pantalla nos entren ganas de saltar del asiento y de vibrar junto al equipo.

No obstante, podemos percibir en algunos tramos de la temporada una falta de continuidad entre un capítulo y otro, donde no se llega a desarrollar con totalidad algunas de las tramas de las cuales el espectador pueda verse especialmente interesado, dejando a este con una mezcolanza de sensaciones, entre la conformidad y la decepción, por no poder visionar lo acontecido con algunos de los personajes o problemáticas concurridas. Aun así, esto es un mal menor.

En definitiva, para el que escribe estas líneas esta serie resultará muy gratificante tanto a los más fanáticos del deporte rey (¿O deberíamos decir reina?) como a los que carezcan de entusiasmo hacia este. El espectador se convertirá de inmediato en aficionado del conjunto entrenado por Helena Mikkelsen, y por ende, aficionado de una de las sorpresas seriéfilas estrenadas este año en nuestro país. La emoción, la pasión, el entusiasmo, la calidad técnica y la tensión presentes en Home Ground dejarán al espectador en fuera de juego.