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Pájaros de verano: Drama antropológico y alucinado

Redacción | 21 de febrero de 2019

Producción colombiana dirigida por Cristina Gallego (El abrazo de la serpiente, Demonios tus ojos) y Ciro Guerra (Los viajes del viento, La sombra del caminante). El reparto lo forman Natalia Reyes (Cumbia Ninja), Carmiña Martínez y José Acosta.

Pájaros de verano : CartelDrama 125 min. |Colombia-Dinamarca| 2018

Título: Pájaros de Verano.
Título original: Pájaros de Verano.

Director: Ciro Guerra, Cristina Gallego.
Guión: Maria Camila Arias, Jacques Toulemonde.

Intérpretes: Carmina Martínez, José Acosta, Greider Meza, Natalia Reyes.

Estreno en España: 22/02/2019 
Productora: Ciudad Lunar Producciones / Blond Indian Films / Pimienta Films / Snowglobe Films / Films Boutique.

Distribuidora: BTeam Pictures.

 

Sinopsis

Años 70. La familia Wayuu, indígena, lidera el tráfico de marihuana en La Guajira (Colombia). Para la familia liderada por Rapayet Abuchaibe y Úrsula Pushaina, el contrabando y la bonanza minera es el pan del día a día en esa región colombiana.

Crítica

Rodada en color, con excelente dirección de fotografía, la película se abre  con  unas secuencias sobre ritos y costumbres de la comunidad wayuu, de tono antropológico, antes de  entrar directamente en este relato de tradición oral, reflejada en las canciones de apertura y de fin. El guion se estructura en cinco capítulos, a la manera de una tragedia, inspirada en la tradición oral del pueblo wayuu.

Desde el canto uno: Hierba salvaje, al dos: las tumbas, al tercero: la prosperidad, al cuarto: la guerra o el quinto: el limbo,  el relato servido con una lograda mezcla de profesionales y de no profesionales, resulta de una gran autenticidad en su dirección artística.

Pájaros de verano : Foto José Acosta, Natalia Reyes

Una lograda operación de casting con las gentes del lugar y un rodaje realizado enteramente en lengua wayuu confiere al relato su credibilidad.

Ciro Guerra y Cristina Gallego manejan con talento la mezcla de géneros, por una parte el lado etnográfico bien documentado sobre ritos, tradiciones y supersticiones de esa población colombiana, con personajes de marcado carisma como el de Ursula, interpretado por la actriz teatral Carmina Martínez, afincada en Bogotá pero nacida precisamente en la Guajira. O también el del tío Peregrino, a cargo de José Vicente Cotes, que trabaja con grupos de teatro en la comunidad wayuu.

Una lograda operación de casting con las gentes del lugar y un rodaje realizado enteramente en lengua wayuu confiere al relato su credibilidad, mientras los autores recurren al denominado cine de género. A medida que los wayuu se enriquecen con el tráfico de marihuana y entran en una inevitable guerra de clanes mafiosos, sus ancestrales códigos del honor son pisoteados con el tiempo por la violencia de los narcotraficantes, que hablan español, venidos de Colombia y de los Estados Unidos.

Pájaros de verano : Foto Carmiña Martínez, Greider Meza, José Acosta, José Vicente (IX), Natalia Reyes

Pero “Pájaros de verano” va a contrapelo del género, primero sugiriendo la violencia, sin mostrarla nunca de forma hiperrealista, segundo con una mirada crítica sobre esa violencia alimentada por la codicia humana, que pone en tela de juicio las reglas del honor y las mejores tradiciones del pueblo wayuu. No hay aquí una exaltación o glorificación de la violencia y la venganza, sino una evidente y feroz crítica de sus consecuencias.

Este relato sobre el narcotráfico en esa época  próspera denominada “la bonanza marimbera”, tiene pues una evidente lectura ética, al hablarnos de  familia, respeto, tradición y honor. En esa acertada mezcla de géneros hay que añadir las secuencias oníricas, que resumen las supersticiones y el lado mágico del relato, al que alude por cierto el titulo de la película.

Pájaros de verano : Foto Carmiña Martínez

Los pájaros en la tradición ancestral colombiana están siempre presentes en la mitología, las prácticas adivinatorias y las supersticiones. De hecho, “Pájaros de verano”, podría titularse también Pájaros de mal agüero, pues van a ser esas aves migratorias las que anuncien la tragedia. Expresión que viene de tiempos remotos  y que está bien anclada también en la lengua castellana.

Pájaros de verano : Foto

La mezcla de sus tradiciones con el tráfico de la hierba dirigido por redes estadounidenses acaba provocando una guerra entre clanes al tiempo que sienta las premisas de los carteles que hoy siguen controlando este, y otros tráficos, entre americanos del sur y del norte.

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