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El Silencio De La Ciudad Blanca: Habla cuando no debe

Redacción | 24 de octubre de 2019

Thriller dramático basado en el bestseller de Eva García Sáenz de Urturi que dirige Daniel Calparsoro (El aviso, Cien años de perdón).

El silencio de la ciudad blanca : CartelThriller | 110 min. | España |  2019

Título: El Silencio De La Ciudad Blanca.
Título original: El Silencio De La Ciudad Blanca.

Dirección: Daniel Calparsoro.
Guión: Roger Danès, Alfred Pérez Fargas (Novela: Eva García Sáenz de Urturi)
Intérpretes: Javier Rey, Belén Rueda, Aura Garrido, Alex Brendemühl.

Estreno: 25/10/2019 
Productora: Atresmedia Cine / Rodar y Rodar.

Distribuidora: DeaPlaneta.

 

Sinopsis

Vitoria, 2016. Los cadáveres de un chico y una chica de veinte años aparecen desnudos en la cripta de la Catedral Vieja. Unai (Javier Rey) será el inspector experto en perfiles criminales que estará al cargo de la investigación junto con la subcomisaria Alba (Belén Rueda). Su objetivo será cazar al asesino en serie que utiliza la ciudad como particular escenario de sus despiadados asesinatos y que lleva aterrorizando a la población desde hace dos décadas. La sucesión imparable de crímenes y una investigación policial contaminada por las redes sociales llevarán al límite a Unai, enfrentándolo a un asesino camaleónico y despiadado que podría estar más cerca de lo que creía.

Crítica:

Si hay algún género del que el cine español se pueda empachar esta temporada otoñal este es el thriller policíaco, campo florecido durante esta última década que ha dado sus buenos frutos nacionales. Junto a El asesino de los caprichos (Gerardo Herrero) y la venidera segunda parte de la “Trilogía del Baztán”, Legado en los huesos (Fernando González Molina), encontramos otro ejemplo de intriga de corte industrial en la película de Daniel Calparsoro, operando de nuevo en la adaptación de una saga best seller como es la de Eva García Sáenz de Urturi y su “ciudad blanca”. Como en el caso de la trilogía de de Dolores Redondo, El silencio de la ciudad blanca se fundamenta en el folclore vasco, concretamente el alavés, para tejer una trama de serial killer prolongada en el tiempo en la capital de Euskadi, sin duda con más músculo que la coetánea cinta de Herrero.

El silencio de la ciudad blanca : Foto Belén Rueda

“Una de las mayores revelaciones en todo film criminal como es la identidad del delincuente queda descubierta con demasiada prontitud ". 

Pero es en su ambición de construir una historia multicapa, buscando constantemente el giro dramático, donde se encuentra el punto débil que lastra el conjunto en su totalidad, aquejado de irregularidad en su ritmo, un uso de referentes del género demasiado manidos y, sobre todo, un grave problema de exposición. Una de las mayores revelaciones en todo film criminal como es la identidad del delincuente queda descubierta con demasiada prontitud para luego desaprovechar todo posible juego con esta información y un refuerzo potente de la ironía dramática con la que generar tensión. En lugar de frialdad cerebral y un mayor grado de perversidad, se engrasa el contenido con persecuciones poco intrépidas y subtramas erráticas, algunas con pretensiones de engañar al espectador que, sin embargo, diluyen el interés y fomentan una confusa narración con tantos huecos como un panal de abejas.

El silencio de la ciudad blanca : Foto Javier Rey

Creyéndose astuta y sorprendente, no deja de ser una compilación de elementos conocidos, ejecutados por una mirada funcional que adopta en ocasiones los malos vicios del thriller, como una música sobreexplicativa o ese increíble desenlace con el que es difícil dar crédito. A todo ello, el imponente reparto no cae en el ridículo y es capaz de encarnar a sus personajes con corrección, pero no llegan a trascender el plano emocional requerido (salvo Javier Rey en algún momento) a causa de una dirección fragmentaria enfocada más en la captación del momento que en la confección de un bagaje vital para los personajes. Este síntoma del fragmento es, precisamente, la mejor definición para El silencio de la ciudad blanca: un film compuesto por buenas ideas, tal vez demasiadas, perdidas en un cúmulo desnortado que impiden un desarrollo convincente y destacable. Únicamente le encontrarán algún encanto los seguidores de la novela, ya que bagaje vital para los personajes. 

El silencio de la ciudad blanca : Foto Javier Rey

Este síntoma del fragmento es, precisamente, la mejor definición para El silencio de la ciudad blanca: un film compuesto por buenas ideas, tal vez demasiadas, perdidas en un cúmulo desnortado que impiden un desarrollo convincente y destacable. Únicamente le encontrarán algún encanto los seguidores de la novela, ya que ni Vitoria como localización está lo suficientemente explotada.

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