CRÍTICA DE CINE DE ESTRENO

Mari(dos): Perdi(dos)

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Mari(dos)

Cartelera España 10/03/2023

Título original

Mari(dos) 
Año
Duración
102 min.
País
 España
Dirección

Lucía Alemany

Guion

Pablo Alén, Breixo Corral

Música

Vanessa Garde

Fotografía

Josu Inchaustegui

Reparto

Paco LeónErnesto AlterioCelia FreijeiroRaúl CimasJesús OlmedoEmma HernándezMarta CostaLucía GómezMaría CórdobaKirill Bunegin, ver 4 más

Compañías

Telecinco Cinema, Ciskul, Think Studio, Mediaset España, Movistar Plus+

Género
Comedia
Sinopsis
Toni (Paco León) y Emilio (Ernesto Alterio) reciben la misma trágica llamada: sus mujeres están en coma tras un alud en una estación de esquí. Cuando se presentan en el mostrador de admisiones del hospital de montaña hacen un sorprendente descubrimiento: sus mujeres son, en realidad, la misma persona, Laura (Celia Freijeiro). Durante años, Laura ha llevado en secreto vidas paralelas, una salvaje montaña rusa a caballo entre sus dos familias. Obligados a convivir hasta que Laura despierte y pueda ser trasladada, Emilio y Toni luchan por demostrar quién de los dos es el único y auténtico marido.
 
CRÍTICA

Lucía Alemany debutó en el cine con La inocencia (2020), un relato sobre una adolescente escrito por la propia directora en el que se podía encontrar múltiples referencias autobiográficas; la película obtuvo reconocimiento crítico —nominada a dos premios Goya— constituyendo un acertado análisis del mundo de la adolescencia desplegando temas como  la relación con los padres, el sexo, la incomunicación o el machismo.

Tras este debut en un cine enclavado claramente en el terreno autoral, llega ahora su segundo trabajo para la pantalla grande con Mari(dos), una comedia producida por Mediaset que discurre por el terreno de la comercialidad basada en la presencia de sus dos actores protagonistas, Paco León y Ernesto Alterio. Estamos ante un filme de encargo, un hecho habitual en la industria del cine; sin ir más lejos, tenemos el reciente caso de Alauda Ruiz de Azúa, que ha dirigido la comedia Eres tú para Netflix tras Cinco lobitos.

Con un guion de Pablo Alén y Breixo Corral, Mari(dos) pivota en torno a la historia de dos hombres, Toni (Paco León) y Emilio (Ernesto Alterio), unidos por el hecho de que están casados con la misma mujer, Laura (Celia Freijeiro). Obligados a permanecer en el pueblo donde ha ocurrido el accidente que mantiene a Laura en el hospital, la comicidad surge —no siempre de forma afortunada— del enfrentamiento entre ambos por imponerse ante la situación de bigamia y también por la diferente forma de ser y entender el modo de vida.

La película comienza de forma acertada al apostar por el western como soporte formal para envolver la trama. El planteamiento inicial en el que asistimos a un duelo figurado de Toni y Emilio en medio de la carretera sirve para presentar la confrontación en el entorno de un pueblo nevado y con la excelente banda sonora de Vanessa Garde con resonancias al western que arropa inmejorablemente el discurso.

La planificación y la composición de la película, con numerosos picados y contrapicados, planos generales enfrentados a primeros planos o planos cenitales —apunta la propia directora que la fuente de inspiración son los neowesterns de Tarantino— es una elección estilística que funciona al inicio para efectuar la presentación de los protagonistas; pero conforme transcurre el filme va perdiendo poco a poco su sentido al quedar limitada a su capa externa sin que este uso del western profundice realmente en lo que se nos cuenta ni termine de casar con el tono principal que es la comedia.

Bajo esa comicidad, la película se convierte en un catálogo de todas aquellas referencias que se deben incluir en una película para conformar un producto comercial que atraiga el publico a la taquilla acorde al buenismo imperante —curiosamente el personaje de Paco León dice al principio que ya no se puede bromear de nada por la corrección política.

Los dos personajes protagonistas representan el modelo de hombre posesivo que debe luchar por el amor de su mujer. Con sus diferencias, Toni y Emilio, forman parte de esa hombría antigua y casposa que choca frontalmente en una sociedad que cambia y evoluciona —como se aprecia en las diferencias que separan a Emilio de sus hijas. De ahí que la película apueste por los nuevos modelos de masculinidad como solución para combatir ese concepto de macho caduco que soluciona sus problemas a golpes, que habla de su mujer como una pertenencia o que muestra una escasa o nula conexión con los hijos.

El problema de la película es que, tanto el muestrario de actitudes vetustas como los nuevos modelos de relación personales y familiares, no dejan de ser una recopilación de tópicos como el hecho de que los hombres no lloren y apuesten por la pelea —ya lo decía Miguel Bosé en los 90—, la micción nocturna masculina conjunta, la presencia de una de las hijas que quiere que la consideren como un niño o la tensión sexual que se produce en un momento dado entre los dos protagonistas masculinos.

Pero, sobre todo, impulsada por el deseo de agradar a todo el mundo, la película se queda entre dos tierras, olvidando que una comedia debe provocar la sonrisa y la carcajada. Un inconveniente que hay que atribuir a la escritura del filme que, además, necesita de la introducción de determinados elementos sorpresivos para hacer avanzar la acción.

Paco León y Ernesto Alterio sostienen un filme irregular —aunque el acento y los tópicos del personaje de León llegan a cansar—, en el que terminan destacando las apariciones aisladas de Raúl Cimas.

Mari(dos) está repleto de buenas intenciones que se van diluyendo poco a poco convirtiéndose en una película que termina ahogándose por un modelo de producción estándar, que termina imponiéndose, y que olvida que la mejor forma de hacer un cine atractivo y atrayente es contar buenas historias.

Escribe Luis Tormo Revista Encadenados