Ganadora a la Mejor película (Sección Midnight X-Treme) en el Festival de Sitges 2022

Sissy: Desmontando las mentiras detrás de las redes sociales

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Sissy

Título original

Sissy
Año
Duración
102 min.
País
 Australia
Dirección

Hannah BarlowKane Senes

Guion

Hannah Barlow, Kane Senes

Música

Kenneth Lampl

Fotografía

Steve Arnold

Reparto

Aisha DeeLucy BarrettYerin HaVictoria HopkinsAlea O'SheaDarcie Irwin-SimpsonHannah BarlowDaniel MonksMichael SlaterEmily De MargheritiRyan PanizzaJared JekyllAmelia Lule

Compañías

Arcadia, DEMS Entertainment, Dog Park Pictures

Género
Terror | Comedia de terrorHomosexualidad
Sinopsis
Las mejores amigas adolescentes Cecilia y Emma, después de una década se han encontrado. Cecilia es invitada al fin de semana de despedida de soltera de Emma, donde se queda atrapada en una cabaña remota con su matón de la escuela secundaria con ganas de venganza.
 
CRÍTICA

Hace unos meses la película Sissy sorprendía al llevarse a casa el premio del Público Midnight X-Treme en la pasada edición del Festival de Sitges. Esta comedia de terror australiana dirigida y escrita a cuatro manos por Hannah Barlow y Kane Senes (For Now) pone el foco en el peligro que hay detrás de las redes sociales y en cómo estas son capaces de distorsionar la realidad. Con un guion ácido y tintes de humor negro, el dúo de cineastas lanza una crítica mordaz hacia los coaches y los influencers que van de gurús de la salud mental con cero credenciales, sin estar realmente formados ni capacitados para ello.

Aisha Dee (The Bold Type, Look Both Ways) interpreta a Cecilia —o @SincerelyCecilia como la conocen sus más de 200000 seguidores de Instagram—, una joven influencer cuya dosis de dopamina diaria depende exclusivamente de los likes y los números de sus redes sociales. Un día, se encuentra casualmente en un supermercado con Emma (interpretada por la propia Hannah Barlow), su mejor amiga de la infancia que la invita a una escapada junto a su prometida y unos amigos para celebrar su despedida de soltera. El inesperado encontronazo despierta en ella recuerdos de su antigua amistad que creía olvidados, pero, sobre todo, reabre viejas heridas y traumas infantiles. Sin embargo, Cecilia está decidida a aprovechar esta segunda oportunidad y acepta finalmente la invitación, movida por un deseo prácticamente obsesivo de volver a estar cerca de Emma.

Todo parece ir bien hasta que llegan a la casa donde van a pasar el fin de semana: la anfitriona, Alex (Emily De Margheriti), es una de las mejores amigas de Emma y también la bully de Cecilia durante el colegio. Se suceden entonces breves flashbacks de un episodio concreto de acoso que acaba con la pequeña Cecilia agrediendo físicamente a Alex, clavándole una pala de mano en la cara. Ninguna de las dos, ni Cecilia ni Alex, estaban al tanto de la presencia de la otra en la despedida de soltera, lo que lleva a que el ambiente se vuelva tenso e incómodo.

Y si además de esto tenemos en cuenta la poca estabilidad emocional de Cecilia y la campaña de odio que está recibiendo por el grupo, que la “cancela” por lo que sucedió doce años atrás, es de entender que la influencer pierda el control por completo y acabe explotando de la peor forma posible. Una auténtica carnicería llena de violencia, sangre y gore en primerísimo primer plano. Así, Cecilia se ve incapaz de parar la espiral de caos que ella misma ha puesto en marcha.Lo que más sorprende, en mi opinión, es que es imposible no empatizar con Cecilia, a pesar de lo éticamente reprobables y condenables que son sus acciones, mientras que el resto de personajes —mezquinos, superficiales y narcisistas— son una panda de estúpidos niñatos con los que resulta muy difícil sentirse identificados. Por lo que sus muertes, lejos de provocar congoja o incomodidad, llegan a ser casi cómicas, un alivio para el espectador.

Y no es casualidad. Barlow y Kane consiguen, a través de la integración de distintos elementos cinematográficos (en el mayor de los casos elementos disruptivos), que prevalezca la diversión retorcida y la sátira sobre el drama social o, incluso, el terror. Este par sabe muy bien lo que tiene que hacer para conducir a su público, sin que este sea demasiado consciente, a un terreno pantanoso como es la ambigüedad moral. ¿Qué es justificable y qué no? ¿Dónde está el límite? ¿Hasta dónde es éticamente correcto aguantar? Todas estas cuestiones se plantean durante los 102 minutos que dura el largometraje sin obtener realmente una respuesta, pues ese trabajo le corresponde al espectador.

Sissy aspira a ser una película disfrutable donde humor y gore se aúnan para entretener y divertir sin complejos, pero consigue ir más allá y trascender a sus aspiraciones primitivas. Y todo gracias a la frescura de la trama y a esa mirada socarrona que se vierte sobre los propios personajes y las situaciones a las que se ven abocados. Un reflejo, absurdo e inteligente a la par, de algunos arquetipos generacionales que configuran nuestra sociedad actual y que nos llevan a una pregunta: ¿por qué siempre hacemos famosos a gilipollas?.