CRÍTICA DE CINE

Una cita en el parque: La extraña pareja de Hampstead

El londinense barrio Hampstead Village es conocido por su apreciado parque, un rincón de campo y paz, en medio de la enorme metrópolis. Junto a él vive Emily Walters (Diane Keaton), una viuda que desde que murió su marido no presta atención a sus problemas económicos. Un día, mientras observa el parque desde la ventana, descubre una casa destartalada y al hombre (Brendan Gleeson) que vive en ella.

Comedia romántica | 102 min. | Reino Unido 2017

Título: Una cita en el parque.
Título original: Hampstead.
Director: Joel Hopkins.
Guión: Robert Festinger.
Actores: Brendan Gleeson, Diane Keaton, James Norton.

Estreno en España: 25/08/2017 
Productora: Ecosse Films, Motion Picture Capital, Scope Pictures.

Distribuidora: Diamond Films España.

Sinopsis

 En pleno Londres de la Segunda Guerra Mundial, Catrin Cole (Gemma Arterton) es contratada como guionista, con el fin de darle un toque femenino a los diálogos, en una película de propaganda para levantar la moral y llegar al corazón de una nación desalentada. Su talento natural no pasará desapercibido y ella aprenderá rápidamente los trucos del cine y sobrevivirá en una industria dominada por hombres. 

Crítica

La vida de la encantadora Emily es un pequeño desastre desde que se niega a reconocer sus problemas financieros. Tal situación podría desembocar en el terrible hecho de tener que dejar el estiloso y lujoso piso donde vive, donde todas sus vecinas son unas estiradas (en varios sentidos) snobs. La historia quiere así representar esa descripción de la clase media alta de la sociedad británica, que vive en su propio mundo, obsesionada con las apariencias y el dinero. 

La película tiene momentos divertidos y encantadores, sobre todo por su sencillez.

Ubicada en el hermoso barrio N.W.3 de Londres, en el famoso distrito de Hampstead, la película tiene momentos divertidos y encantadores, sobre todo por su sencillez. Basada en las vivencias de Harry Hallowes, quien después de quedarse sin casa, construyó una propia con lo que pudo encontrar abandonado en el parque de Hampstead. Es curioso que aunque el relato se basa en la realidad de Harry, es el personaje de Diane Keaton quien tiene más protagonismo. Tan diferentes y viviendo tan cerca, ella tan pendiente de todo su alrededor, y en cambio él, tan fuera del sistema. 

Keaton hace resurgir el encanto de la despistada Annie Hall (1977) interpretando a una reciente viuda (causas desconocidas, ¿quizás el disgusto del Bréxit?) que se evade de sus problemas observando, binoculares en mano, a nuestro protagonista masculino bañándose en uno de los estanque de Hampstead. ¿Quién puede culparla? Mientras, el siempre sobresaliente Brendan Gleeson no solo ofrece su habitual encantadora interpretación, si no que consigue darle profundidad a su personaje y que el espectador se quede con ganas de saber más sobre él. Capaz de imponerse de manera magistral en las demoledoras (aunque por razones muy distintas) El Irlandés (2011) y Calvary (2014), en este film consigue conquistar a Diane Keaton sin apenas despeinarse.

El film intenta hacer crítica social, utilizando sobretodo la ironía de los problemas de su protagonista femenina, como la reunión con su nuevo contable para hablar de sus preocupantes deudas, que se realiza en un restaurante de lujo. Aun así, es evidente que no quiere ofender a nadie, y no aprovecha el estilo mordaz que caracteriza la fama del humor británico al reírse de sus protagonistas. Temas como la burbuja inmobiliaria y el cambio climático son tratados, pero con demasiada sutileza, pasando de puntillas, como para siquiera conseguir una reflexión por parte del espectador.  

No es ningún secreto la diversidad racial y cultural de las grandes capitales europeas y en concreto Londres. Pero esa diversidad ha sido reflejada en ciertos detalles de la película desde un punto de vista despectivo. Así, se ve claramente en algunos papeles secundarios, en los que se reconocen los rasgos negativos que se han admitido como generalizados y que no son más que una expresión crítica de racismo. Hampstead es el tercer protagonista, con una fotografía de postal que destaca durante la narración. El director Joel Hopkins ya había tratado el tema de un romance entre gente mayor en la dulce y melancólica Nunca es tarde para enamorarse (2008), con algunas diferencias de estilo, siendo esta película mucho más ligera y cautivando sobre todo por los momentos más divertidos.

La química entre la pareja protagonista no es especialmente destacable, pero con tales actores de lujo, logran que ese hecho apenas importe. Por eso, a los fans de Brendan Gleeson y de Diane Keaton les encantará el film.