CRÍTICA DE CINE

Uno de nosotros: ¿Dónde estará mi niño?.

Uno de nosotros

Cartelera España 28 de mayo  

Título original

Let Him Go
Año
Duración
114 min.
País
 Estados Unidos
Dirección

Thomas Bezucha

Guion

Thomas Bezucha. Novela: Larry Watson

Música

Michael Giacchino

Fotografía

Guy Godfree

Reparto

Kevin CostnerDiane LaneJeffrey DonovanBooboo StewartLesley ManvilleKayli CarterWill BrittainBradley StrykerGreg LawsonRyan NorthcottAidan MorenoRyan BruceCaillou Pettis, ver 8 más

Productora

Mazur / Kaplan Company. Distribuidora: Focus Features

Género
ThrillerDrama | FamiliaVida rural (Norteamérica)Años 60
Sinopsis
Tras sufrir la pérdida de su hijo, el sheriff jubilado George Blackledge (Costner) y su mujer Margaret (Lane) dejan su rancho en Montana para tratar de rescatar a su nieto en Dakota. El niño está bajo la tutela de la poderosa familia Weboy, pues la nuera se ha vuelto a casar con otro hombre. La matriarca Blanche Weboy, tras descubrir las intenciones de los Blackledge, decide hacer todo lo posible para impedir que el niño regrese con sus abuelos. 
 
CRÍTICA

Vamos con el título original y con el que se ha utilizado para el estreno en nuestro país: Let him go en el primer caso y Uno de nosotros en el nacional. No sabemos si la idea de los que pergueñaron el título patrio era el de remitir al clásico incontestable de Scorsese (Uno de los nuestros/Goodfellas, 1990) pero lo cierto es que el inglés se ajusta mucho más a la realidad de lo que se nos enseña a lo largo del film. Se trata de dejar ir muchas cosas que aquí no desvelaremos pero que constituyen la esencia del motor de la trama. Uno de nosotros apela directamente al motivo de la lucha sin cuartel que se libra entre las dos familias protagonistas, sin atender a una segunda lectura un poco más profunda. Nos quedamos con el motivo yanki.

En pantalla dos pesos pesados por los que con su sola presencia ya vale la pena pagar la entrada. Kevin Costner y Diane Lane ya coincidieron en 2013 en el Hombre de Acero dando vida a los papás del superhéroe del caracolillo. Se les nota química en su actuación, y ámbos nos brindan los mejores momentos de la película cuando a modo de road movie se embarcan en un doloroso viaje en plan Dos en la carretera por esos pueblos perdidos de Dakota del Norte y Michigan. La tranquilidad y sosiego de los paisajes transitados y los diálogos breves y secos de esos dos caracteres tan autóctonos a los que hay que sacarles las plabras con forceps (Kostner con su chaqueta plumífera y su sombrero de cowboy trasnochado parece que se vaya a arrancar a cantar cualquier tonadilla country de Springsteen en cualquier recoveco).
Antes y después de ese periplo por carretera tenemos la espoleta que desencadena la odisea en forma de medio secuestro de su nieto por parte de un padrastro que lleva la violencia de gñenero por montera. Él y su familia, un grupo salvaje que dejarían en simples corderitos a la tribu de La matanza de Texas no vana poner precisamente fáciles las cosas a nuestros héroes para garantizar el reencuentro familiar.

De manera paulatina la pretendida cortesía sazonada con ironía tensa en una cena familiar en la que se nos presenta otro personaje que pugnará por el título de abuela del año (Lesley Manville, una veterana de las series británicas a la que veremos en el rol de Princesa Margarita en las dos últimas temporadas de The Crown) irá derivando en súbita violencia, primero en una escena ejemplar que tiene lugar en un motel donde se producirán los momentos más angustiosos con deriva gore incluída y a la postre en otra secuencia a lo Sin Perdón que por desgracia no está a la altura de la primera, sobre todo por culpa de unas decisiones de guion sonrojantes que echan por tierra toda la verosimilitud alcanzada hasta ese momento. Cuando lo que se supone culminación deviene en precipitación y malas decisiones técnicas (la puesta en escena en esos momentos nos hace refrendar lo buena que era Parásitos a la hora de colocar las piezas en el tablero y el montaje no acaba de ajustarse en su aceleración premeditada).

Por allí pululan también algunos personajes secundarios sin oficio pero con beneficio entre los que destacan un desubicado Booboo Stewart, rutilante estrella juvenil popular por la saga Crepúsculo cuyo personaje parece metido con calzador para asegurarse la cuota de interés de las plateas adolescentes. La banda sonora la firma el prestigioso compositor Michael Giacchino, ganador de un Oscar de la Academia por su prodigiosa partitura de Up en 2010). Aquí perpetra unas melodias funcionales que casan muy bien en los instantes más íntimos pero que pierden fuerza cuando deberían mostrar más contundencia en los minutos más trágicos. Como dato singular también vale la pena comentar que la edición del film corre a cargo de los mismos montadores de las películas Marvel de Los Vengadores, Jeffrey Ford y Meg Reticker, aunque tampoco se hayan lucido en demasía en esta ocasión.

En cuanto al cartel original del film se refiere, tanto el nuestro como el de allí son idénticos, con protagonismo en la parte izquierda de los dos estrellones que actúan como cabeza de cartel, mientras que la parte derecha funciona a modo de spoiler incendiario, ambas partes separadas por un fusil que ya nos deja entrever que más tarde o más temprano va a haber algún tiro que otro.   

En definitiva, la pareja protagonista actúa como reclamo de un trabajo convencional que eleva su medianía gracias a sus espléndidas interpretaciones, alcanzando cotas sublimes en su interacción mútua, situaciones en las que el director de la cinta, Thomas Bezucha, se siente mucho más cómodo, acostumbrado a bregar en producciones mucho más amables y bienintencionadas (La sociedad literaria y el pastel de patata; La joya de la familia). Cuando se le pide que se meta en otros berenjenales genéricos, su dirección de autores pierde fuelle.