CRÍTICA DE CINE

Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás: Familia de fugitivos

Si bien no llega al nivel cualitativo de su predecesora, Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás es una obra digna que funciona a la perfección como un vehículo para el lucimiento de Tom Cruise, circunstancia que al mismo tiempo confirma la vigencia del susodicho en el campo de la testosterona cinematográfica…

Acción | 118 min. | USA 2016

Título: Jack Reacher: nunca vuelvas atrás.
Título original: Jack Reacher 2: Never Go Back.
Director: Edward Zwick.
Guión: Richard Wenk, Marshall Herskovitz, Edward Zwick (Novela: Lee Child).
Actores: Tom Cruise, Cobie Smulders, Danika Yarosh, Teri Wyble.

Estreno en España: 11/11/2016 
Productora: Paramount Pictures / Skydance Productions / TC Productions

Distribuidora: Paramount Pictures Spain.

 

Sinopsis

La Mayor Susan Turner, líder de la antigua unidad militar de Reacher, es falsamente acusada de traición. Jack Reacher tendrá que sacarla de prisión y descubrir la verdad detrás de una conspiración gubernamental para limpiar sus nombres y salvar sus vidas. Durante el escape, Reacher descubrirá un secreto de su pasado que podría cambiar su vida para siempre.

Crítica

Más allá de que la profesionalidad de Tom Cruise es intachable a esta altura del partido, sobre todo gracias a la experiencia ganada luego de cuatro décadas trabajando en la cumbre del sistema hollywoodense, encarar una secuela de Jack Reacher (2012) no era a priori una tarea fácil porque el film contó con tres factores que le garantizaron una posición de privilegio y lo ayudaron a despegarse de la media de los thrillers de acción,

A saber: en primera instancia teníamos la presencia del director y guionista Christopher McQuarrie, un verdadero genio en el manejo de la tensión y en el arte de apuntalar un realismo setentoso que no se ahoga en citas, en segundo lugar venía un elenco insólito y muy heterogéneo (Rosamund Pike, Richard Jenkins, David Oyelowo, Robert Duvall, etc.), y finalmente la película incluía un villano de antología, The Zec, interpretado por el mítico Werner Herzog.

La profesionalidad de Tom Cruise es intachable a esta altura del partido.

Con McQuarrie dedicado a la saga de Misión Imposible (Mission Impossible), también bajo la sombra del Cruise protagonista/ productor, y Edward Zwick relevándolo como cabeza principal de la propuesta detrás de cámaras, el resultado es prolijo y ameno aunque no mucho más, algo esperable considerando todo lo anterior y el recorrido de Zwick hasta el presente.

El norteamericano, después de una etapa inicial dominada por las pomposas Tiempos de Gloria (Glory, 1989) y Leyendas de Pasión (Legends of the Fall, 1994), tuvo un período interesante con una trilogía semi-testimonial compuesta por El Último Samurái (The Last Samurai, 2003), Diamante de Sangre (Blood Diamond, 2006) y Desafío (Defiance, 2008). Aquí supera lo hecho en su trabajo previo, la floja La Jugada Maestra (Pawn Sacrifice, 2014), pero a decir verdad los méritos responden más a las “marcas registradas” de Cruise.

Hoy el señor adapta la idiosincrasia de aquella primera realización, la cual a su vez se condice con el sentir de la veintena de novelas de Lee Child sobre el personaje del título, para que armonice con el engranaje del “falso culpable” en medio de una conspiración que involucra mercenarios, armamento pesado, corrupción y narcotráfico.

No sólo Reacher es acusado de un crimen que no cometió, en este caso un homicidio, sino que a la fuga se suman también la Mayor Susan Turner (Cobie Smulders), una allegada al protagonista a la que las autoridades inculpan de espionaje, y la adolescente Samantha Dayton (Danika Yarosh), una joven que podría -o no- ser su hija y que termina bajo su protección luego del asesinato de los padres adoptivos de turno. La estampa recia del Cruise maduro continúa siendo funcional a las epopeyas de acción y se acomoda bien al devenir de los secundarios.

Un detalle notable es que el típico eslabón débil de esta “familia” de fugitivos, el que suele corresponder -dentro del género- a la feminidad, está un poco desdibujado porque por un lado Turner es una suerte de clon de Reacher y por el otro Dayton adquiere la forma de un personaje infantil de rasgos tragicómicos (aunque afortunadamente esquivando todas esas one-liners bobas de sus homólogos de las décadas del 80 y 90).

Como ocurría con la reciente El Contador (The Accountant, 2016), este film  no se caracteriza por su originalidad pero ofrece secuencias de acción muy eficaces, cuenta con un par de villanos cumplidores (Patrick Heusinger y el genial Robert Knepper) y enarbola un tono taciturno que se agradece de sobremanera en un contexto cinematográfico contemporáneo dominado por productos tediosos e inofensivos…

http://cinefreaks.net/