CRÍTICA DE CINE

La fugitiva, nuevo lanzamiento en venta directa de Resen

La magia del cine produce que de vez en cuando no te esperes nada de una película y esta te sorprenda gratamente. Es lo que ha ocurrido con La fugitiva (Woman on the run, 1950), un más que digno ejercicio de cine negro de serie B dirigido por Norman Foster. 

La magia del cine produce que de vez en cuando no te esperes nada de una película y esta te sorprenda gratamente. Es lo que ha ocurrido con La fugitiva (Woman on the run, 1950), un más que digno ejercicio de cine negro de serie B dirigido por Norman Foster (Sangre en las manos, Rachel y el forastero) e interpretado por los reivindicables Ann Sheridan (Cita en Honduras, Cuando llegue la primavera) y Dennis O´Keefe (Prisionera de su pasado, Tambores de Tahití).

Lo primero que sorprende es lo cuidado del guion. Muchos de los que vean el film llegarán a la conclusión de que hoy en día ya no se tiene tanto esmero en las producciones pequeñas a la hora de darle vueltas a diálogos y monólogos. El ritmo conversacional es vertiginoso, en dura pugna entre todos los personajes por ver quien dice la frase más ingeniosa o suelta el comentario más sarcástico. No nos sorprende si atendemos a que quien firma el libreto es un auténtico maestro en la materia. Nos referimos a Alan Campbell, quien durante su brillante carrera escribió grandes guiones como los de La Loba, Seis destinos o Ha nacido una estrella.

La palma se la lleva el cuarteto protagonista de la historia: una mujer desencantada en su matrimonio que reverdecerá viejos laureles en los rescoldos del amor de su marido; su propio marido, un hombre corriente y grisáceo que también se gasta una buena guasa; el malísimo de la función, un malhechor de gatillo fácil tanto con la pistola como con la palabra, y un comisario veterano de vuelta de todo quien utilizará su vasta experiencia para que no se le escape ni un detalle del asunto.

El argumento gira entorno a una huida, la de un hombre que es testigo accidental de un asesinato a sangre fría  que intentará guarecerse para no caer en manos de quien le busca para que no le delate. La policía intentará utilizar a su mujer para dar con su paradero, pero ésta, más lista que el hambre, se las apañará para darles esquinazo con la ayuda de un periodista que busca su gran titular.

La fugitiva dispone de todos los ingredientes que uno espera encontrar en un clásico film noir de los que se hacían a porrillo en la década de los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado. Una narración bien construida con la cantidad de giros de guion suficiente para que el espectador no pierda comba ni el interés por lo explicado en ningún instante, y un personaje protagonista femenino de esos que quitan el hipo por su integridad y personalidad. Ann Sheridan borda la figura de la femme fatale añadiéndole un punto melodramático en el apasionado amor que siente hacia quien creía perdido emocionalmente.

Y por si fuera poco Norman Foster se permite el lujo de brindar un par de escenas brillantísimas: la inicial en la que la profundidad de campo se emplea de manera magistral en un juego de luces y sombras que acentúa la acción, y la que cierra el film que sucede en el parque de atracciones de Long Island y que resuelve en un exquisito alarde de planificación y de sincronización del ritmo que a alguno le retrotraerá a aquellas míticas producciones expresionistas rodadas en Alemania en los albores del cine.

Joya a descubrir por todos aquellos amantes del cine negro que busquen todavía alguna perla como ésta que la distribuidora Resen ha tenido a bien recuperar.

Aquí podéis ver la película en su versión española: