DEL 4 AL 12 DE NOVIEMBRE

Crónica del 1º día del Festival de Cine Europeo de Sevilla 2022

unnamed-4

Comienza una nueva edición del festival de Sevilla con una programación de lo más interesante y atrayente.

Un año más volvemos al Festival de Cine Europeo de Sevilla que cumple ya con ésta, 19 ediciones en la ciudad hispalense. Este año además contando tanto en su sección oficial como en otras secundarias con grandes nombres en el panorama cinematográfico europeo. Así, durante los ocho días que dura esta celebración de la imagen y el sonido pasarán por las salas y retinas de los espectadores las nuevas obras de autores como Lukas Dhont, Alexander Sokurov, Michel Ocelot, João Pedro Rodrigues, Frederick Wiseman, Eugène Green o Rita Azevedo Gomes.

Y extraña, que con tanta genialidad en su programación, se haya decidido inaugurar el festival con una película tan correcta y a la que se le ven las costuras del peor cine de autor  como Los Hijos de Otros de Rebecca Zlotowski, donde siempre bella pero aquí algo desperdiciada como actriz, Virginie Efira interpreta a una mujer en la cuarentena que comienza a sentir un gran afecto por la hija de cuatro años de su nuevo novio (Roschdy Zem).

 

Durante los 104 minutos que dura el largometraje Zlotowski no se olvida de mencionar todos los problemas que puede tener una mujer como su protagonista (desde ese reloj biológico que está llegando a su fin hasta la enfermedad que recorre todo el relato junto a la idea de muerte) y recurre, como mandan los cánones actuales del cine independiente, a la música y canciones constantes que apenas dejan lugar a los necesarios silencios que tanto sus personajes como el propio espectador necesitarían para poder siquiera pensar en todo el asunto.

Más interesante y a priori incluso valiente por su temática, nos hubiera parecido todo un acierto inaugurar el festival con el siguiente largometraje exhibido en la sección oficial, Saint Omer de una multipremiada Alice Diop (León de Plata, el Premio al Mejor Debut y el Edipo Re en el Festival de Venecia) que sin hacer uso de  sobreactuaciones ni dramatismos de pega innecesarios, confronta tanto a sus personajes como a los espectadores ante una gran diatriba por lo alarmante del suceso narrado, al que se le añade para más inri estar basado en un hecho real, con el asesinato de un bebé de a penas 15 meses a manos de su propia madre, suceso el cual añadimos en nuestro país el reciente mismo crimen que ha salido en todos los telediarios de nuestra televisión, todos con su exageración y dosis extra de morbo y juicios preliminares.

 

Una extraordinaria, fría y contenida Guslagie Malanga como la acusada, va confesando tanto al jurado como a nosotros mismos con sus miradas y palabras, cómo se llegó a tan cruento fin a la vez que su abogada intenta rebajar su condena llegando a hablar hasta de brujería, retrotrayendo el relato al pasado poscolonial, la inmigración y la dureza del patriarcado y mientras una novelista interesada en el caso escribe una nueva obra basada en este y las reminiscencias al mito de Medea.

Es en este personaje de la periodista donde la película posee sus mayores defectos entrando en una derivada demasiado explicativa y referencial (incluso podemos ver fragmentos de la Medea de Pier Paolo Pasolini) que lastran y aminoran toda la potencia del relato judicial.

Con Scarlet de Pietro Marcello se cierra nuestra primera jornada en el festival y a pesar de que íbamos con muchas ganas de ver lo nuevo del director de la maravillosa Martin Eden, nos ha supuesto una pequeña decepción su nueva fábula sobre un soldado de la Primera Guerra Mundial que al regresar a su hogar descubre al mismo tiempo la muerte de su esposa y su nueva paternidad con ciertos apuntes de cuento de hadas y elementos mágicos.

 

 

Se agradece la luminosidad del relato y la experimentación del color y la fotografía de Graziaplena que nos referencian a ese primer Marcello documentalista como ya lo hacía su anterior trabajo, Futura en conjunto con Alice Rohrwacher, pero el director a perdido ese naturalismo en pos de cierto exceso estético que no le sienta nada bien al relato, junto a unos interludios musicales que si bien nos parecen originales lastran aún más el conjunto.

Todo ello con lo que parece un reclamo a la industria del cine europeo dando el papel protagonista a un omnipresente Louis Garrel (en unos días lo volveremos a ver en otra película del festival) del que nos hubiera gustado ver más en su faceta de director con la a priori divertida L’ Innocent