Cine Nueva Tribuna

EN SEVILLA DEL 5 AL 13 DE NOVIEMBRE

SEFF 2021 - DÍA CUATRO

El juego del cine domina un día entre la fascinación de la extrañeza, el horror y el tedio absoluto.
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Nuevo día en el festival y comienza con una de nuestras favoritas desde que se anunció la programación, Espíritu Sagrado, primera incursión en el largometraje de Chema García Ibarra, tras una serie de cortometrajes, algunos estrenados también en este festival como Urales y que desde su prometedor e inquietante a la par que socarrón inicio, donde una niña explica lo que es el bautismo y ciertas peculiaridades, nos sumerge en una trama que camina entre el thriller ufológico y el absurdo en una suerte de Twin Peaks ubicado en una Elche donde parece que no pasa ni existe el tiempo, donde sus personajes (todos actores no profesionales) viven sus vidas ajenos al mal que habita y se mueve en el lugar por mucho que alguna de sus ciudadanas evoque todo un imaginario perverso colectivo sobre la gente del este y avise de un peligro o donde lo mismo estás en una atracción de feria y te suena un cover del Zombie de The Cranberries por Los Sobraos (gran momento por todo lo que significa a su vez)

ESPÍRITU SAGRADO | Festival de Cine de Sevilla

Se agradece que García Ibarra quiera a sus personajes y los dignifique pues otro director podría haber incurrido en convertirlos en una panda de descerebrados patéticos. En su lugar, nos muestra sus vidas, sus miedos y temores y cómo se enfrentan como pueden a una situación perversa de la que muchos parecían ajenos en esa búsqueda de vida extraterrestre que tal vez les dé sentido a sus vidas. A su vez entrega una obra llena de segundas lecturas, de simbolismos ocultos para aquel que quiera ver y entender ese mundo tan extraño que ha ido creando en su filmografía hasta un final donde todo se resuelve de forma magistral al ritmo del Yahe-Noha de Sacred Spirit.

LA ISLA DE BERGMAN | Festival de Cine de Sevilla

Continuamos con La Isla de Bergman, la nueva película Mia Hansen Love, conocida del festival y que nos trajo la a ratos interesante pero fallida Maya hace algunas ediciones y que en esta parece querer hacer un tributo al maestro de cine sueco en la historia de una pareja de guionistas/directores, donde claramente podemos intuir esa relación de la directora con el también director Olivier Assayas, que viajan hasta la isla de Fårö para encontrar la inspiración necesaria para escribir un nuevo guión y con ello dar pie a una bifurcación del relato entre sus vidas y la de sus personajes.

Interesante material de partida que la directora no sabe cómo utilizar y recurre siempre a la vía fácil y nada discreta, desaprovechando así tanto la historia con la pareja de guionistas y su crisis de pareja como la de una melodramática historia que se va escribiendo e influyendo en la vida de ella. De Bergman así, lo único que queda son sus emplazamientos en su museo donde al menos Hansen Love nos obsequia con unos bonitos planos de su interior y nos hace imaginar cómo pudo vivir allí el director.

QUÉ VEMOS CUANDO MIRAMOS AL CIELO? | Festival de Cine de Sevilla

La primera sesión de la tarde, la georgiana ¿Qué Vemos Cuando Miramos al Cielo? de  Aleksandre Koberidze es todo un ejemplo de película con un gran potencial pero fallida en todos los sentidos.

Un comienzo muy prometedor, con unos planos a ras del suelo, una narración fantasiosa que evoca un cuento de hadas con una pareja maldita y convertida en otras personas para que no se reconozcan y un pequeño juego con el espectador nos provocaron muy buenas sensaciones pero tras esto lo que luego encontramos fue un continuo saboteo por parte del director hacia la película con un narrador y una música omnipresente y cargante que ni Disney sería capaz de utilizar para sus películas.

Estos dos elementos lastran una historia que con más silencios y contemplación más pausada de su paisaje urbano, un Kutaisi lleno de posibilidades entre perros amantes del fútbol y directores en busca del amor verdadero, podría haber llegado a ser una película estimable y sobre todo no hubieran lastrado la potencia de su final con el dispositivo cinematográfico como revelador de la verdad.

DIARIOS DE OTSOGA | Festival de Cine de Sevilla
 
Y entonces llegaron los portugueses Maureen Fazendeiro y Miguel Gomes a traer algo de alegría y vitalidad al festival con sus Diarios de Otsoga, que no podría empezar de mejor forma: rodada en 16mm, una fiesta con unos colores saturados y The Night de Frankie Valli and the Four Seasons sonando para luego continuar con una narración inversa el paso de los días de tres jóvenes encerrados en una casa durante el confinamiento por Covid19 del año pasado que se nos irá revelando como algo distinto cuando los días vayan acercándose a ese primer día.

Lo que la película propone no es entonces una progresión dramática enfocada en el suspense donde una situación es causante de otra sino que en su inversa de lo que seremos testigos es de la consecuencia y conoceremos la causa más adelante. Pero hay mucho más, hay un uso de la cámara como si de un divertimento o juego se tratase, evocando esos inicios del cine donde existía esa necesidad de experimentar las posibilidades de la imagen en movimiento y que da al largometraje esa vitalidad que una película de verano necesita.

THE INNOCENTS | Festival de Cine de Sevilla

Nuestra jornada acaba con The Innocents del noruego Eskil Vogt, guionista de Thelma y que aquí, como en aquella nos traslada a una historia de terror con niños con poderes paranormales en un tono como si Stephen King re-escribiera The Village of the Damneds en un complejo de apartamentos. La mención del prolífico escritor no es baladí pues todo en la película de Vogt parece retrotraernos un poco tanto a Carrie, como ya lo hacía Thelma como a esas batallas internas y externas del bien contra el mal a las que nos tiene tan acostumbrado en sus escritos.

Vogt si nos demuestra ser un director con cierto estilo y muy formal en sus planteamientos cinematográficos, huyendo de grandes alardes pirotécnicos, solo basta ver como se resuelve toda la batalla final de una forma tan sencilla y a la vez con una potencia visual a base de unos pocos de planos y se agradece que su película huya de todo ese nuevo cine de terror alto o de autor tan en boga en estos tiempos que no suele traer más que bostezos.