Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

El Viaje De Marta: Viaje interior

Película dirigida por Neus Ballús (La plaga), que escribe el guión el filme junto a Pau Subirós (La cláusula Balcells). Protagonizan la película la debutante Elena Andrana junto a Sergi López (Lazzaro feliz), y los también debutantes Diomaye A. Ngom, Ian Samsó.

el-viaje-de-marta-1Drama | 83 min. | España-Francia |  2019

Título: El Viaje de Marta.
Título original: Staff Only.

Dirección: Neus Ballús.
Guión: Neus Ballús, Pau Subirós.
Intérpretes: Elena Andrada, Sergi López, Ian Samsó, Madeleine C. Ndong.

Estreno: 25/10/2019 
Productora: TIkiru Films / El Kinògraf / Turanga Films / La Terraza Films / Les Films Hatari / TV3 / ICIC / ICAA.

Distribuidora: Sherlock Films.

 

Sinopsis

Marta (Elena Andrada) es una chica de 17 años que se va de vacaciones a un resort en África con su padre y su hermano pequeño. Marta se aburre y prefiere pasar más tiempo con los jóvenes que trabajan en el hotel que con su propia familia. Estas nuevas amistades tensarán la relación con su padre y obligarán a la familia a hablar y tratar de entenderse. El viaje se convertirá para todos en una experiencia mucho más rica de lo que podían imaginar.

Crítica de Luis Tormo:

Staff only, el subtítulo que acompaña al título principal, El viaje de Marta, es la indicación que habitualmente se usa para separar las zonas en las que se puede transitar libremente de aquellas estrictamente profesionales. Una advertencia física pero también simbólica que define desde el inicio lo que es este filme: abrir una puerta a esa zona que habitualmente no traspasamos pues implica adentrarnos en un terreno desconocido.

Marta (Elena Andrada) es una adolescente a punto de cumplir la mayoría de edad que, junto con su hermano, acompaña a su padre en un viaje de negocios al Senegal. Alojados en el típico resort estandarizado, el viaje produce en Marta un rechazo a este modelo turístico acrecentado por la escasa relación que mantiene con su padre.

Las limitaciones que sufre Marta para moverse en libertad (le impiden salir del resort para ir a la playa, el padre le advierte sobre su relación con el personal del hotel) hace que el hotel funcione como un entorno cerrado que ahoga sus ansias de libertad. La separación de una realidad, que no conoce pero intuye, que hay más allá del hotel, le provoca la necesidad de traspasar esa barrera para realizar un mestizaje con los empleados del hotel personificados en la limpiadora de las habitaciones y el encargado de filmar en video las actividades de los clientes en el hotel.

El viaje de Marta : Foto Elena Andrada

“Con la simbología que gira en torno al hecho de cumplir los dieciocho años, la mayoría de edad legal que certifica de alguna manera la entrada en el mundo adulto, la protagonista asume la realidad, la suya, la de un país y la de unos personajes.". 

La mirada inocente de Marta, que transmite la tristeza que le produce la rutina diaria en el hotel se torna vivaz y alegre cuando salta por encima de esa frontera invisible que la diferencia de un turista corriente, al hablar y ayudar a hacer la habitación a Aissatou (Madeleine C. Ndong) y mantener una relación más estrecha con el editor de los videos, Khouma (Diomaye Augustin Ngom).

Frente a la visión tamizada para turistas (esos videos que Khouma edita para reflejar el placer del viaje obviando los momentos aburridos), Marta descubrirá el mundo exterior. Los paseos en moto por la ciudad, tomar una copa en un bar de ocio local, asumir el contraste de ser blanca, la casa de Khouma o el despertar del sentimiento amoroso significan para ella un aporte de autenticidad.

Una autenticidad que viene dada por una cámara que sigue muy de cerca a la protagonista y que contempla su mundo casi desde un punto de vista documental pues en este segundo trabajo de Neus Ballús, tras su meritorio debut con el documental titulado La plaga (2013), parece que, dentro de la ficción, la directora catalana continúa utilizando recursos estilísticos que difuminan la adscripción estricta a un terreno u otro, aportando una dualidad que sirve para establecer el contraste que afecta a los personajes principales.

El viaje de Marta : Foto

Para conseguir este objetivo se apuesta por un reparto compuesto casi en su totalidad por actores amateurs, salvo el personaje del padre interpretado por Sergi López; la oposición de los planos del resort con aquellos que muestran los barrios y las casas alejadas de la parte turística; y la mezcla de imágenes con los fragmentos de los videos que va filmando Khouma, un reflejo ilusorio de la realidad.

Como todo viaje iniciático la experiencia sacudirá el mundo de Marta. Será un viaje de aprendizaje, de descubrimiento. Todo ello propiciado por una rebeldía que se retroalimenta del enfrentamiento con un padre que coarta sus movimientos en aras de la seguridad, con argumentos avalados por la experiencia de la madurez (no salgas, no bebas, no te relaciones con los empleados), pero que termina convirtiéndose en una lección de vida en la que Marta asumirá que la visión colonial o paternalista puede hacer que la ayuda, por ignorancia,  empeore la situación.

Ballús resolverá todo este enfoque en la acertada escena del baile entre el padre y la hija, en realidad un emocionante abrazo que incluye el goce del acercamiento entre dos personajes distanciados por la barrera generacional, pero también la constatación para Marta del dolor del reconocimiento y la impotencia ante lo que ve a su alrededor.

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Con la simbología que gira en torno al hecho de cumplir los dieciocho años, la mayoría de edad legal que certifica de alguna manera la entrada en el mundo adulto, la protagonista asume la realidad, la suya, la de un país y la de unos personajes.

Una película que partiendo de la estructura del viaje (exterior e interior), nos habla del turismo y su influencia en los países menos desarrollados a través de un neocolonialismo que maquilla la verdadera realidad; pero que a través de diferentes capas nos acerca, a un personaje que todavía cree en la inocencia y las posibilidades de practicar la honestidad, aunque ya comienza a descubrir la dificultad y los matices que existen en todos los ámbitos de la vida, incluyendo la faceta más íntima, cuando se transita el camino que va de la adolescencia a la edad adulta.

La escena final con Marta y Aissatou, con el valor de lo que significa la metáfora de un nuevo día, navega entre el pesimismo y el optimismo con el tono agridulce que preside el filme, dejándonos un final abierto en el que parece claro que para Marta ya nada será igual tras ese viaje. Revista Encadenados.