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CRÍTICA DE CINE

El futuro ya no es lo que era: Patinazo a la gloria

Comedia agridulce sobre un divorciado desesperado que lucha desesperadamente por encontrarse a sí mismo, con el trágico telón de fondo de tener que lidiar con una madre que padece una enfermedad terminal

futuro

Comedia | 106 min | China 2016

Título: El futuro ya no es lo que era.
Título original: El futuro ya no es lo que era.
Director: Pedro Barbero.
Guión: Pedro Barbero.
Actores: Dani Rovira, Carolina Bang, Carmen Maura, José Corbacho. 
Estreno en España: 16/09/2016 
Productora: Zebra Producciones.

Distribuidora: Tripictures.

 

Sinopsis

El futuro no es lo que era narra veinte años de la vida de Carlos y su álter ego. Nuestro protagonista es un futurólogo, de nombre artístico Karl-El, que se gana la vida adivinando lo que les espera a los espectadores de una cadena de televisión local. Pero también es un hombre incapaz de comprender su presente, a sus hijos, a su exmujer y a su madre. Además, Carlos se siente en una encrucijada porque ha recibido la oferta de una televisión nacional para convertirse en el adivino estrella de un exitoso programa,

Crítica

Dani Rovira se inició como monologuista y dio el gran salto como actor cómico gracias al megataquillazo Ocho apellidos vascos. Sabemos que se trata de una información que obra en poder del 99,99 por ciento de la población hispana, ya que el boom mediático de este actor es uno de los misterios por descubrir que deberían ser motivo de debate en programas de tv tipo Cuarto Milenio. Las dos comedias posteriores que ha interpretado, Ahora o nunca y Ocho apellidos catalanes, no han tenido la misma suerte en cuanto a opinión de público y crítica se refiere, así que ahora se destapa con una dramedia, El futuro ya no es lo que era, y acaba de finalizar el rodaje de un drama en toda la regla de los de pañuelo en ristre: 100 metros, donde da vida a un hombre diagnosticado de esclerosis múltiple.

El futuro ya no es lo que era : Foto Dani Rovira

Comedia agridulce sobre un divorciado desesperado que lucha desesperadamente por encontrarse a sí mismo, con el trágico telón de fondo de tener que lidiar con una madre que padece una enfermedad terminal, el film intenta mezclar con desatino los momentos de humor más descacharrante con una suerte de situaciones aleccionadoras en las que se nos quiere inculcar con embudo un vademécum de autoayuda que no convencería ni al más iluso de los mortales.

Comedia agridulce sobre un divorciado desesperado que lucha desesperadamente por encontrarse a sí mismo.

 Kar-El es un conocido adivino que se gana la vida descifrando el futuro de los espectadores en una cadena de televisión local. Pero también es Carlos, un tipo incapaz de comprender ni su vida, ni a sus hijos, ni a su exmujer, ni siquiera a su madre, una prestigiosa actriz. Carlos está en una encrucijada: seguir siendo un impostor y aceptar la oferta de una televisión nacional para ser el adivino estrella de un exitoso programa, o tirarlo todo por la borda y luchar por el sueño de su vida: ser actor. Cuando está a punto de tomar una decisión, un giro inesperado precipitará los acontecimientos. Algo que cambiará para siempre el futuro de Carlos. Y el de Kar-El.

El futuro ya no es lo que era : Foto Carolina Bang

La película tuvo su puesta de largo en el pasado Festival de Cine Español de Málaga

La película tuvo su puesta de largo en el pasado Festival de Cine Español de Málaga, donde la acogida fue bastante tibia (Zebra Producciones ya lleva estrenando allí desde hace años todas sus novedades). Y es una pena, porque si atendemos al estupendo elenco actoral que acompaña a Rovira en escena podríamos suponer que había mimbres más que suficientes para haber parido un trabajo cuanto menos que aceptable. Por allí pululan Carmen Maura, Carolina Bang, José Corbacho o Yolanda Ramos, todos ellos profesionales de vasto recorrido artístico. Quizás es el que el director no era el más adecuado para llevar a buen puerto la propuesta (Pedro Luis Barbero tan sólo había dirigido una película, la olvidable Tuno Negro, y hace ya quince años de ello), o es que el mensaje que se nos quiere inculcar peca de simplón y repetitivo, pero lo cierto es que el desarrollo argumental no cuaja en ningún instante.

El futuro ya no es lo que era : Foto Dani Rovira

La hora y cuarenta y cinco minutos de metraje acusa una falta de ritmo alarmante, y para colmo, la imagen que se nos da de una ciudad tan bonita como Oviedo es de un feísmo que tira para atrás. Su aspecto grisáceo y triste no invita a visitarla precisamente, así que no sabemos si los distintos organismos que seguramente han tenido que desembolsar unos emolumentos cuantiosos para que se pudiera rodar allí habrán quedado satisfechos con la experiencia, y si lo que buscaban era alentar el turismo tal y como ocurrió con los pueblos vascos que albergaron el rodaje de Ocho apellidos vascos, les ha salido el tiro por la culata. 

El futuro ya no es lo que era : Foto Dani Rovira, José Corbacho

Con todo y con ello, algunas secuencias son bastante divertidas, y es una pena queno se haya intentado incentivar más el lado screwball, porque seguro que el resultado final del conjunto hubiera ganado bastantes enteros.