lunes. 06.02.2023
CRÍTICA DE CINE

Hermanísimas: Niñas grandes

Uno de esos misterios imposibles de resolver es cuál es la causa de que algunos cómicos televisivos de éxito contrastado no acaban de triunfar cuando se atreven a dar el salto al cine. Si bien en el elemento catódico se mueven como pez en el agua en el celuloide se ahogan en un mar de dudas. 

Hermanísimas : Cartel

Comedia | 118 min. | EEUU 2015

Título: Hermanísimas. 
Título original: Sisters.
Director: Jason Moore.
Guión: Paula Pell.
Actores: Amy Poehler, Tina Fey, John Leguizamo, John Cena, Josh Brolin.
Estreno en España: 01/04/2016 
Productora: Little Stranger.

Distribuidora: Universal Pictures Spain.

 

Sinopsis

Dos hermanas ya adultas deciden pasar un último fin de semana en la casa de su infancia, antes de que sus padres la pongan a la venta. 

Crítica

Uno de esos misterios imposibles de resolver es cuál es la causa de que algunos cómicos televisivos de éxito contrastado no acaban de triunfar cuando se atreven a dar el salto al cine. Si bien en el elemento catódico se mueven como pez en el agua en el celuloide se ahogan en un mar de dudas. ¿Qué falla entonces? ¿El formato, los guiones, la inspiración?.

Todas esas preguntas y algunas más se pueden intentar resolver mientras se ve Hermanísimas, la enésima ocasión en la que las dos payasas más queridas por el público norteamericano, Tina Fey y Amy Poehler, intentan conseguir la atención de la platea a base de sus celebradas gracias. 

Aquí cuentan con la complicidad de Paula Pell, amiga de la pareja y una de las guionistas más reputadas del mítico programa satírico de la televisión norteamericana Saturday Night Live, precisamente la cantera donde se forjó la fama de las protagonistas de esta comedia.

Tras las cámaras hallamos a Jason Moore, quien hasta la fecha se le recuerda sobre todo por haber dirigido la celebrada y muy descerebrada Dando la nota (2012). 

Norman del Norte está concebida para agradar a los más pequeños.

Pero ocurre que a veces buenos mimbres no suelen ser suficientes para hacer un buen cesto, y los hacedores de esta Hermanísimas han obviado algo fundamental para llevar a buen puerto su propuesta, y es que como dijo en su día el genio Billy Wilder: “lo más importante es tener un buen guión. Los cineastas no son alquimistas; no se puede convertir un excremento de gallina en chocolate”. No hay más que decir. Esta pretendida farsa fracasa por la sencilla razón de que su libreto es muy flojo: los diálogos no tienen chispas y las situaciones pretenden ser tan graciosas que acaban por no caer en gracia.

Es una pena, porque las dos actrices que encabezan el elenco actoral siguen manteniendo la misma química que vienen demostrando desde hace lustros. Sus más enconados seguidores no se sentirán defraudados porque ambas se pasan medio metraje interactuando a base de coreografías conjuntas: ahora se prueban ropa divertida, ahora se marcan un bailecito “cool”, ahora se enfangan en una pelea… 

Todo se cuenta desde una perspectiva que abraza el caos en una sucesión de escenas que van saltando sin solución de continuidad.

En ese aspecto hay que reconocerles un enconado empeño en sacar adelante un argumento que en manos de otros intérpretes hubiera resultado del todo infumable. Tampoco ayuda mucho a la labor lo desaprovechados que están todos los secundarios que van pululando por la pantalla, algunos de ellos de larga filmografía como pueda ser el caso de John Leguizamo (que pone cara todo el rato de no saber de qué va el invento); Maya Rudolph (quizás lo más salvable de la función) o los carismáticos Josh Brolin y Dianne West. También aparece por allí el hierático campeón de lucha libre John Cena, pero de lo suyo no se puede decir precisamente que sea una actuación.

Parece que cualquier tipo de propuesta cómica actual que provenga de Estados Unidos se tiene que mirar en el espejo de la que se ha venido a llamar “escuela Apatow”, en honor al cineasta que logro el reconocimiento de crítica y público con títulos como Virgen a los 40 o la más reciente Y de repente tú.

Pero en el caso que nos ocupa las constantes que hicieron popular ese tipo de comedia cafre ni se llegan a atisbar: aquí no existe ningún tipo de reivindicación del género femenino (es más, el mensaje viene a ser un poquito tirando a conservador); los tan celebrados chistes de mal gusto con esencia escatológica aquí brillan por su ausencia, sustituidos por un tipo de humor blando más propio de una sitcom de sobremesa y las referencias a la cultura actual son demasiado superficiales y someras.

En el lado bueno delas cosas hay que reconocer que Hermanísimas gana enteros cuando más se acentúa ese síndrome de Peter Pan (personas adultas caracterizadas por su inmadurez emocional, que suelen huir de las responsabilidades y actúan de forma infantil) que afecta a las allegadas. Los mejores gags provienen de los momentos en los que se deja claro que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que enfrentarse a los nuevos tiempos desde viejos modelos de conducta tan solo puede llevar al fracaso más absoluto en todos los sentidos. 

A lo mejor esa es la respuesta global a las cuestiones que nos planteábamos al principio de la crítica. ¿Por qué la mayoría de películas cuyo eje central es una fiesta loca y desmadrada siguen bebiendo de una manera tan descarada de El guateque de Blake Edwards?. Pronto se cumplirán cincuenta años desde que se rodó aquella maravilla atemporal. Pero ahora ya toca innovar un poco…

En definitiva, una pretendida broma estirada hasta decir basta recomendable tan sólo para fans acérrimos de sus divertidas protagonistas. El resto, a esperar tiempos mejores. 


Hermanísimas: Niñas grandes
Comentarios