Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

One Cut of the Dead: Yo anduve con unos cuantos zombis.

La cinta está dirigida por Shin' ichirô Ueda (Take 8, Naporitan) y está protagonizada por Takayuki Hamatsu (Suits), Yuzuki Akiyama y Harumi Shuhama (Waga haha no ki).

One Cut Of The Dead : CartelComedia | 96 min. | Japón |  2017

Título: One Cut of the Dead.
Título original: Kamera o tomeru na!.

Dirección: Shinichirô Ueda.
Guión: Shinichirô Ueda.
Intérpretes: Takayuki Hamatsu, Yuzuki Akiyama, Harumi Shuhama, Ayana Gôda.

Estreno: 20/09/2019 
Productora: ENBU Seminar.

Distribuidora: La Aventura Audiovisual.

 

Sinopsis

Un director japonés trata de grabar una película sobre zombies aun contando con un bajo presupuesto. El equipo se traslada a un búnker abandonado de la II Guerra Mundial, donde comienza el rodaje. Lo cierto es que el proceso no resulta ser sencillo: los miembros del reparto no terminan de compenetrarse y, por si fuera poco, todo el equipo cinematográfico se ve sorprendido cuando comienza a ser atacado por un grupo de zombies reales.

Crítica:

Muchos críticos esconden sus carencias redactoras destripando lo que sucede en las películas sin piedad alguna. Si uno no tiene bastante con los trailers extendidos donde ya queda poco para la imaginación solo falta leer a los escribas iluminados que rellenan líneas y más líneas explicando cada una de las escenas y giros de guion ejerciendo de chivatos aguafiestas. Esto ha vuelto a suceder con la película japonesa que nos ocupa. Te dicen que es muy divertida porque empieza así, sigue así y acaba así. Y se quedan tan panchos. Y si no te sueltan dos o tres datos técnicos y enseguida te dicen: a partir de aquí es spoiler, y si quieres sigue leyendo o si no de ja de leer. Muy profesional.

One Cut Of The Dead : Foto Kazuaki Nagaya, Takayuki Hamatsu, Yuzuki Akiyama

De One Cut of the Dead no se tiene que explicar absolutamente nada del libreto, y cuanto más virgen de información explícita se llegue al cine, pues mucho mejor.

 

De One Cut of the Dead no se tiene que explicar absolutamente nada del libreto, y cuanto más virgen de información explícita se llegue al cine, pues mucho mejor. Su desarrollo es una auténtica caja de sorpresas que conviene no desvelar, y así por ejemplo pilló desprevenidos a los asistentes al Festival de Sitges del año pasado, que no contaban ni por asomo con el bombazo que iba a suponer su visionado. El éxito de sus dos pases fue tal que la ovación atronadora que recibió el equipo del film al acabar sendas proyecciones fue de las que se recuerdan. Y no es para menos, porque nos hallamos ante uno de los ejercicios de amor al cine más importantes de los últimos años. Que venga de un país asiático ya no es una sorpresa. La originalidad y frescura de, por desgracia, los pocos trabajos provenientes de allí que llegan a nuestra famélica cartelera dan fe de que hay vida más allá de los blockbusters y terceras y cuartas partes refritas.

One Cut Of The Dead : Foto Yuzuki Akiyama

La trama de la función es bastante simple: un equipo de rodaje se desplaza a lo que parece un solar abandonado para rodar una película de zombis en una sola toma o plano secuencia (no es spoiler, en el título original ya lo dice). Del proceso de construcción y deconstrucción de ese rodaje surgirá el divertimento infinito, el disfrute de un puzzle cuyas piezas van encajando gracias a un mecanismo perfecto que no deja ni un solo detalle sin enhebrar, en una suerte de matrioska infernal que se bifurca en multitud de laberintos. Aunque en teoría todo lo que se muestra pueda llegar a parecer muy simple y fruto de la improvisación, existe un trabajo de metacine brutal que seguro habrá derivado en más de un quebradero de cabeza para conseguir la cuadratura del círculo. Su director, Shinichiro Ueda, ha explicado en algunas entrevistas que una de las cosas que más le sorprenden de los espectadores que ven la película es que repiten visionado, y no nos extraña, porque estamos ante una experiencia cinematográfica verdaderamente inmersiva sobre la pasión de hacer cine.

One Cut Of The Dead : Foto

Un reparto inmerso hasta el extremo del amauterismo y, sobretodo, un absoluto homenaje al equipo de producción, tantas veces olvidados y de tantísima importancia detrás de la cámara, ellos se convierten sin prácticamente hablar en los auténticos protagonistas de esta imposible película. Y luego está ese humor nipón tan socarrón que entusiasma al público patrio, y si no solo hay que acordarse del exitazo que supuso la emisión en Tele 5 de la mítica Humor Amarillo (Takeshi´s castle, 1986-1989), y que aquí garantiza unas cuantas carcajadas de las buenas. Una terapia de catarsis colectiva tan salvaje como entrañable, recomendable tanto a los fanáticos del humor cafre como a todos aquellos aficionados al séptimo arte que sepan degustar un buen bocado (a la yugular) filmado.