Cine Nueva Tribuna

CRÍTICA DE CINE

Togo: Días de perros

La película fue dirigida por Ericson Core, producida por Kim Zubick, escrita por Tom Flynn y protagonizada por Willem Dafoe y Julianne Nicholson.
Togo : CartelTOGO
Título original
Togo
Año
Duración
113 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Guion
Tom Flynn
Música
Mark Isham
Fotografía
Ericson Core
Reparto
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Productora
Walt Disney Pictures. Distribuida por Disney+
Género
Aventuras. Drama | Basado en hechos reales. Naturaleza. Perros/Lobos. Años 20
Estreno en Disney+: 24 de marzo.
Sinopsis
Cuenta la historia de Togo, un perro de trineos que ganó la carrera más importante de esta disciplina en 1925 pese a haber sido considerado incapaz de terminarla siquiera debido a su pequeño tamaño. (FILMAFFINITY)
 
 
CRÍTICA:

El sentimiento que nos asalta una vez finalizado el visionado online de Togo no es muy original, pero sigue vigente y más ahora que los cines son inaccesibles por la pandemia acuciante: ¿por qué se estrenan producciones en formato doméstico que por su planteamiento estético y formal lucirían centelleantes en pantalla grande?. Las apabullantes escenas de riesgo de Togo quedan encorsetadas en un dispositivo que no permite contemplar ni la belleza de los paisajes en los que acaecen ni alcanzar la magnitud del derroche de los encargados de los efectos especiales del film.

Esto daría para un debate que ya hasta la fecha ha hecho correr ríos de tinta, y aquí tan solo se trata de poner en evidencia lo lastimoso de un sistema que promete grandes espacios en cajas de zapatos de mayor o menor medida. Ya se sabe que desde el atropello de las multisalas la diferencia entre las pantallas de los cines y las de casa se han reducido notablemente, pero auqnue solo fuera por el hecho de compartir en la colectividad ese electrizante contratiempo elemental en forma de carrera de trineos engorrosa ya habría valido la pena pagar el diezmo a la Disney. Nos conformamos pues (de aquella manera) con haberla visto en la comodidad del hogar.

Willem Dafoe in Togo (2019)

No deja de resultar curioso que con tan poco tiempo de margen nos hayan llegado dos propuestas tan similares provenientes de la misma compañía como ésta que nos ocupa y la nueva revisión de La Llamada de la Selva de Jack London (The Call of the Wild, Chris Sanders, 2020). Y las similitudes no finalizan en la coincidencia de contextos nevados: amistad entre hombre curtido en mil batallas y aguerrido perro salvador (como decía el guionista Corey Ford "Debidamente entrenado, el hombre puede llegar a ser el mejor amigo del perro"); el periplo para cruzar un lago helado; el protagónico de dos estrellones hollywoodienses como Harrison Ford y Willem Defoe; la ostentación de lo digital en la perfecta caracterización de los canes que aparecen en ambas obras, y así hasta un sinfín de eventualidades que no son más que constataciones de hasta que punto es alarmante la falta de ideas en el cine actual ( y no incluímos en el listado Bajo Cero, de 2006).

Willem Dafoe in Togo (2019)

La historia que se nos cuenta aquí ya la había tratado la productora del ratón orejudo en la reivindicable película animada Balto de 1995, una aventura producida por Steven Spielberg que derivó por cierto en dos retoños destinados directamente a vídeo. Pero resulta que según los escritos de la época que dejaron fe de la gesta explicada (el traslado en trineo de el fármaco que curaría a unos cuantos niños aquejados de difteria conocido popularmente como la carrera del suero a Nome o Gran Carrera de la Misericordia) podría haberse dado el caso de que se hubiera tribuido el éxito de la misma al perro y al dueño equivocado.

Unos dicen que fueron Balto y su entrenador Gunnar Kaesen y otros que lo lograron Togo y Leonhard Seppala. Pues cada pareja ya tiene su homenaje en forma de película Disney (también cada uno tiene una estatua en estados Unidos que certifica que ambos fueron los héroes, pero queda claro que una de las dos miente).

Togo (2019)

Como entretenimiento familiar al uso, Togo se muestra plana y falta de riesgo en su proceso narrativo. La alternancia de momentos álgidos en forma de las espectaculares escenas de acción ya citadas y otros de calma chcicha con proliferación de flashbacks incluído donde se nos cuenta la vida y obra de quien da título al film no dan para cerca de dos horas de metraje. Así la reiteración de situaciones, localizaciones  y diálogos de pipa en boca mientras se degusta un te al calor de la chimenea no ayudan a mantener la captación de la audiencia.

Sí que es cierto que la presencia de Willem Dafoe insufla brío en ciertos pasajes apabullantes (ojo a su portentosa declamación de Ricardo III en la cúspide de la acongojante tormenta que casi acaba con la expedición), ya que se trata de un intérprete mayúsculo capaz de levantar el vuelo de la trama más manida, pero es salir él de encuadre y desplomarse todo el conjunto.

Julianne Nicholson in Togo (2019)

Tampoco ayuda mucho el rutinario trabajo de cámara de Ericson Core, un realizador que alcanzó cierta notoriedad en 2005 con el drama deportivo Invencible pero que paulatinamente dejó de tener relevancia hasta haber sido rescatado del ostracismo un lustro después de haber fracasado en taquilla con Point Break (Sin Límites). Todo el mérito de la propuesta hay que otorgárselo a su labor en la dirección de fotografía (ahí si que se marca unos cuantos tirabuzones) y en los filigraneros efectuos visuales comandados por el maestro en la materia Aaron Gilman, quien atesora en su currículum títulos tan estimables como la trilogía de El Señor de los Anillos y la saga de Los Vengadores de MArvel (ahí es nada).

En definitiva, un pasable y simpático ejercicio de aventuras glaciares y fidelidad extrema entre mejores amigos que se goza cuando abraza lo inhóspito y se aletarga en demasía cuando pisa tierra firme.